29 de enero de 2010.- Alrededor de mil personas, entre bomberos llegados de toda Galicia y delegados/as sindicales, participaron en la manifestación convocada este viernes en A Coruña, que transcurrió entre los sonidos de las sirenas y los petardos, terminó frente al edificio de la Diputación provincial, donde se produjo una carga policial en la que afortunadamente no se registraron heridos, mas donde tampoco fueron recibidos representantes de los/as trabajadores/as por el presidente del organismo, Salvador Fernández Moreda.
"Moreda acaba de decir que es un incompetente, si no se es competente en la materia, entonces se es un incompetente" afirmaba Xavier Picón, responsable de la administración local de la CIG, luego que el presidente de la diputación se negara a recibir a los representantes de los trabajadores. El máximo responsable de la mayor parte de los servicios privatizados y dice que no son competencia suya, que no está en sus manos resolver nada. Acaba de declararse incompetente, cosa que por otra parte tampoco nos sorprende", sentenciaba Picón.
El sindicalista de la CIG lamentaba el resultado de la junta mantenido el jueves con Moreda, pues el responsable político apuesta por la privatización de los servicios de emergencia en la provincia, praxis que, por otro lado, se está llevando a cabo en todo el País. "Para que nos sirven estos políticos, para nada", aseguraba.
Las tres organizaciones sindicales convocantes, CCOO, UGT y CIG, solicitaron, al final de la manifestación en A Coruña, la intervención del secretario general del PSdeG-PSOE, Manuel Vázquez, por las evidentes contradicciones entre lo que defienden los socialistas y sus programas electorales, lo mismo en las intervenciones en el Parlamento, y las políticas que ponen en práctica, apostando por la privatización de un servicio tan importante para la ciudadanía como las emergencias.
La marcha por la ciudad de A Coruña, llegó luego de que el organismo provincial, por acuerdo de los tres partidos políticos que lo componen (PSOE, BG y PP), y en complicidad con la Consejería de la Presidencia de la Xunta de Galicia, decidiese imponer para toda la provincia una gestión de las emergencias por la vida de la externalización (subcontratación) de los servicios. Esto supone que el Consorcio de Emergencias creado entre la Diputación y la Xunta será gestionado definitivamente por empresas privadas.
Luego de la llegada de la marcha a las puertas de la Diputación, las cuales fueron cerradas por la seguridad privada del edificio, la policía nacional se instaló delante de las escaleras de acceso, frente mismo de la pancarta de cabecera. Ruido de sirenas, gritos reclamando la presencia de Moreda, bengalas y petardos, enmarcaron durante un buen rato la situación que se vivía, hasta que finalmente la tensión se desbordó y la policía inició una carga que separó en varios grupos a los manifestantes. Fue entonces cuando comenzó una verdadera batalla campal, en la que las pelotas de goma lanzadas por los agentes no dejaron de volar entre los allí congregados y ante las que los bomberos no se quedaron callados.


