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Christian Pereira dirigente sindical automotriz de Chrysler de Venezuela | Credito: Marea Soocialista |
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“Las medidas económicas anunciadas por el gobierno nacional colocan a los trabajadores y a sus organizaciones en un estado de alerta, pues si estas se toman de manera aislada, sin la protección del salario y del empleo, sin que se establezca un sistema de control de precios a los alimentos, bienes y servicios y el establecimiento de un tope a los márgenes de ganancias, estas medidas pueden traducirse en posibles arremetidas que pudieran orquestar los empresarios”, explicó el dirigente sindical Christian Pereira de la corriente Marea Socialista y miembro del equipo coordinador nacional provisional de la Unión Nacional de Trabajadores por la Industria Automotriz.
Pereira, quién es Secretario de Reclamos del Sindicato de Trabajadores de Chrysler de Venezuela, agregó que no es suficiente con un 25 por ciento de aumento al salario mínimo, sino que el incremento debe ser mucho más adecuado al real deterioro del poder adquisitivo del salario y propone un aumento general de sueldos y salarios cercano al 50 por ciento.
De la misma manera, el dirigente automotriz expresó su rechazo ante las declaraciones de la Cámara de la Industria Automotriz, quién a través de uno de sus voceros aseveró que los vehículos deberían incrementarse en un setenta por ciento. Ante esa posición el sindicalista declaró: “Ya en el año 2009, los precios de los vehículos fueron incrementados cerca de un 130 por ciento en algunos casos; y los empresarios alegaban que esto se debía a que el retraso en la entrega de las divisas por parte de CADIVI, los hacía recurrir al mercado paralelo; lo que nunca dicen es que hacen luego de que les liquidaban a 2,15 por dólar. Ya con la entrega de divisas a 2,60 el estado debería reclamarles a los empresarios que han hecho con los márgenes de ganancias que supone el haberle liquidado los más de dos mil millones de dólares a 2,15 bs F que se les dio en el 2009”.
“Nosotros proponemos que en el caso de las automotrices, estos excedentes en las ganancias sean destinados a un plan de inversión en mejoras de los puestos de trabajo y de atención social integral a los trabajadores con enfermedades producto de la exposición al trabajo y a las comunidades aledañas a estas empresas”.
Al preguntarles al sindicalista a que se debe ese plan de atención a los trabajadores, el mismo nos expresó: “Los trabajadores automotrices seguimos trabajando en un campo minado, los índices de enfermos ocupacionales en el sector son aberrantes; mientras los patronos pretenden librarse de sus responsabilidades, la caótica institucionalidad burguesa de los organismos que administran las leyes que protegen a los trabajadores, se declara enemigo de quienes quieren ir más allá y plantear una dinámica a favor de la clase explotada; si se comprueba que las automotrices han obtenido ganancias exorbitantes, lo cual es lo más probable, estos excedentes deben ir a favor de corregir una gran problemática que hemos venido planteando los dirigentes sindicales progresistas de este país, como lo son las causas de las enfermedades ocupacionales.
Los trabajadores automotrices seguimos siendo amenazados por una industria que se niega a invertir en el país; y que en algunos casos se ampara en las limitaciones que la burocracia estatal le impone a algunas expresiones consientes y revolucionarias que se movilizan. Sus decisiones han terminado privilegiando a transnacionales en desmedro de verdaderos combatientes luchadores de base y al avance de los trabajadores organizados.
Los automotrices tenemos mucho que decir y mucho que aportar; no en vano deben quedar las movilizaciones que en el 2009 en el Oriente del país cobraron la vida de dos trabajadores en la Mitsubishi y de un dirigente sindical de la Toyota. Allí con el despido de los once directivos de la Mitsubishi se le terminó dando la razón al patrón.
Las instituciones del gobierno saben que desde el año 2007 hemos venido planteando el cambio del modo de producción en la industria por ello estamos ganados para que el gobierno implemente un mecanismo de consulta con los trabajadores organizados de cada sector de la economía, allí debe la Unión Nacional de Trabajadores ser el organismo que garantice esta organización, pues se trata que en el marco de la contraloría social que sustenta la Constitución Nacional; garantizar que las instituciones, los Ministerios y demás organismos, se coloquen al servicio de los intereses del pueblo. Este diagnóstico de las realidades de cada uno de los sectores, debe ubicarnos en un plan de desarrollo productivo nacional socialista y soberano, este plan, por cierto, no tiene nada que ver con la traída de vehículos importados, que defiende el ministro de comercio, la cual rechazamos, así vengan de un país amigo o se justifique con que es para combatir la especulación de las automotrices; pues lo que debe hacer el gobierno, es privilegiar la producción nacional y para ello se debe inspeccionar las empresas del sector que han venido cerrando para convertirse en tercerizadoras de la mano de obra a través de fraudes de cooperativas, tomarlas bajo control obrero y social e imponerles a las ensambladoras que compren las partes nacionales.
Todo esto y más es posible si se abren los espacios para que los trabajadores participen; pero para ello se hace imprescindible que el gobierno acabe con la desconfianza que se le tiene a la clase trabajadora, que no sólo se nos llame en cada proceso electoral como si sólo servimos como máquinas productoras de votos. A la industria hay que sacarle una radiografía en la administración de las empresas y hay que obligarlos a abrir los libros para desnudar sus verdaderos márgenes de ganancias, establecerles un tope y que los excedentes sean destinados a un verdadero plan de desarrollo social y productivo”, culminó el dirigente automotriz.