23 de junio 2008. - En la mañana del pasado sábado 21 de junio, el camarada
Alan Woods fue invitado a una asamblea de trabajadores del sector automotriz
para dar un saludo a los obreros allí presentes. Asistieron más de 600
trabajadores de las ensambladoras de toda Venezuela, trabajadores de Mitsubishi,
Macusa, Vivex de Anzoátegui, Toyota de Cumana en Estado Sucre, Ford de
Valencia, Crysler de Valencia, y de otros sindicatos como el de la Polar de Anzoátegui.
El motivo de esta asamblea nacional era doble: por un lado, informar a los
trabajadores de los avances para la rectificación, revisión e impulso del Plan
Venezuela Móvil y, por otro lado, realizar una campaña por la paralización de
la reforma de la actual ley del trabajo y la elaboración de una nueva que sea
debatida democráticamente por los trabajadores desde la base.
El Plan Venezuela Móvil fue una iniciativa del gobierno
nacional para que, con desgravaciones fiscales a los empresarios, estos
produjeran automóviles a bajo precio para los trabajadores y el pueblo. Al
mismo tiempo, se perseguía, a través de cuotas, restringir la importación de
carros y piezas de los mismos de otros países y así garantizar los puestos de
trabajo en Venezuela. Los trabajadores hicieron esta asamblea, entre otros
motivos, para reimpulsar ese plan que ha sido burlado por los empresarios. De
los 400.000 vehículos vendidos en Venezuela el año pasado, solo el 10 por
ciento fue producido en el país, mientras que el resto fue importado.
La presentación del evento
lo hizo el camarada Félix Martínez, secretario general del sindicato de
trabajadores de la Mitsubishi de Barcelona, al grito de:"¡Que
viva la clase obrera! ¡Que viva la revolución socialista!" entre los vítores
de los trabajadores. Le siguió a continuación, como es costumbre en todos los
actos políticos, el canto del himno nacional de Venezuela por todos los
asistentes. Le siguió una presentación por parte del camarada Félix de la
agenda de debate del día. Uno de los puntos más controvertidos fue la reforma
de la nueva ley del trabajo "¿Por qué la ley del trabajo se
está discutiendo entre las cuatro paredes de los ministerios sin que los
trabajadores sepamos nada?". Llamó al gobierno nacional a rectificar y
señaló que sólo se pueden elaborar leyes socialistas si ellas se discuten desde
la base involucrando a los trabajadores.
Después se dio el turno de
palabras. El primero en hablar fue el camarada Alan Woods, que señaló cómo el
problema del sector automotriz en Venezuela es una muestra del parasitismo de
los capitalistas. También señaló la necesidad de que los trabajadores se
movilicen para romper la resistencia de la burocracia y los reformistas y que
asambleas como ésta eran ejemplo de lo que se debía hacer.
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Alan Woods
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Alan hizo hincapié en el
enorme poder de la clase obrera: "No brilla una luz, no gira una rueda, no
suena un teléfono sin el permiso de la clase trabajadora. Es un enorme poder
que hay que usar para cambiar la sociedad. Cuando la burguesía dio un golpe de
estado en abril de 2002, ¿quién salvó la Revolución?" preguntó, y fue
contestado por un grito de "¡el pueblo!" y "¡la clase
trabajadora!"
Alan, tras haber saludado el
papel del presidente Chávez lanzando el debate sobre el socialismo, criticó
duramente la reunión de los empresarios con el Presidente celebrada el pasado día
11 en Caracas. "Aquí, en Venezuela, miran demasiado hacia
arriba esperando que el presidente Chávez resuelva los problemas.
El pueblo y los trabajadores tienen que impulsar la revolución desde abajo a través
de la toma y ocupación de fábricas para expropiar a los capitalistas". Esta
intervención fue aplaudida con entusiasmo por los trabajadores presentes.
Le
siguió el camarada de Toyota Cumana, Antonio Hernández, que señaló cómo
los empresarios
del sector automotriz no habían cumplido ni uno solo de los acuerdos
del Plan
Venezuela Móvil y llamó a una movilización nacional del sector
automotriz. "Hace unos días los empresarios dejaron oír su voz al
presidente Chávez
[refiriéndose a la reunión del 11 de junio]. Es hora ya de que el
Presidente
oiga la voz de los trabajadores en la calle", afirmó entre aplausos.
Una
muestra de la burla de los empresarios es el hecho de que "mientras
en los años 80 se importaba el 50 por ciento de las piezas de los
carros que se
producen en Venezuela, en la actualidad se importa el 90 por
ciento".
El camarada Antonio señaló
que "durante seis días paralizaron la planta de Cumana
por las condiciones de inseguridad de la misma. Hace apenas
tres meses había 206 trabajadores con hernias, lumbalgias, etc., ahora asciende
a 242: un 15 por ciento de incremento". Esto significa que ésta
multinacional deja impedidos a decenas de trabajadores "cuya media de edad
son 26 años".
Juan Aguilar de Ford Motor
señaló que "muchas reformas que plantea el presidente Chávez
están engavetadas y nunca se llevan a la práctica". Ese es el caso del Plan
Venezuela Móvil y por eso los trabajadores tienen que "impulsar
la lucha desde abajo". Señaló que los empresarios se reúnen y establecen
sus estrategias para hacer frente a los obreros y que los trabajadores tenían
que hacer lo mismo. "Hay que fortalecer a la clase
obrera para defender nuestros derechos". También denunció cómo el gobierno
nacional estaba tratando de "limitar los conflictos de
los trabajadores de cara a las elecciones de gobernadores y alcaldes en
noviembre y frente al Ministerio del Trabajo. Los
trabajadores estamos en desventaja a los patronos". Llamó a construir la federación
de la UNT del sector automotriz frente a los intentos de los empresarios de
controlar el movimiento obrero, "dividiendo a los obreros
e intentado corromperlos".
Oscar Gómez del sindicato de
trabajadores de Polar, empresa que tiene el monopolio de la distribución de
alimentos en Venezuela, señaló que "los medios de producción tienen que
ser de los trabajadores" y apeló a luchar por una nueva ley orgánica del
trabajo.
Particularmente emotiva fue
la intervención de la camarada Carmen, trabajadora del comedor de la Mitsubishi
de Barcelona, que junto a otras camaradas fue despedida por los patronos.
Presentada por el camarada Félix Martínez, en un momento preguntó a los
trabajadores. "¿Lo vamos a permitir?" y un grito
sonó al unísono de todos los obreros: "¡¡NO!! ¡¡Unidad, unidad!!"
"Las compañeras fueron despedidas porque nos informaban desde el comedor
de las maniobras del patrón. Las compañeras el lunes van a entrar en la empresa
por las buenas o por las malas", afirmó Félix despertando el aplauso unánime
de los trabajadores. Félix señaló que los trabajadores estaban separados de los
patronos y que entre nosotros nos unían más cosas. "¿Quién
ha podido tomar whisky, jugar al golf, o volar en el avión del dueño de la
empresa?" preguntó, causando con ello una gran carcajada entre los
obreros.
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Felix Martinez con trabajadoras desepedidas de Mitsubishi
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Cristian Pereira, de Crysler
Venezuela, señaló que los empresarios del automóvil se habían ahorrado
más de 600.000
bolívares fuertes (unos $281.000 americanos) de exenciones fiscales del
Plan Venezuela
Móvil para que el precio de venta de los carros fuera asequible. Todo
esto había
sido una burla para el gobierno y el pueblo por parte de los
capitalistas:
"Los vehículos se han estado vendiendo por el doble de su
valor o más y se importan más carros que nunca". Cristian preguntó:"Con
ese dinero ¿cuántos hospitales se podrían haber construido? ¿Cuántos
médicos ocupacionales se podrían haber formado, para aumentar la
ridícula cifra
de 180 que hay en todo el país?"
El evento finalizó con un
turno de preguntas de los trabajadores y la aprobación de las propuestas de
movilizaciones, en medio de un ambiente de confianza y lucha entre los
trabajadores. Se vendieron varias decenas del periódico marxista El Militante, así como ejemplares del
libro de Alan Woods, Reformismo o
Revolución. Esta asamblea fue un ejemplo de la disposición a la lucha y el
elevado nivel de conciencia político de la clase obrera venezolana, que es la clave
del futuro de la revolución.