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1er Contrato Colectivo Nacional de Trabajadores Universitarios

El pasado lunes 20 de Octubre, culminó una jornada que se inició el pasado 6 de mayo, cuando el camarada Ministro del Poder Popular para el Trabajo, Roberto Hernández convocó a todos los sindicatos y federaciones del subsector de la educación superior a discutir y convenir, mediante la figura legal de la Normativa Laboral, su 1er. Contrato Colectivo Nacional. Faltando sólo el cumplimiento del requisito formal de su firma y depósito ante los canales regulares, nos permitiremos evaluar lo que fueron las prácticas desarrolladas por los factores partícipes de este proceso, tan fundamental para los trabajadores y trabajadoras universitarias.

En primer lugar, vale destacar que no solo ganaron los trabajadores y las trabajadoras universitarias; el Gobierno Revolucionario al aprobar este Convenio Colectivo, reafirma lo que es su compromiso de hacer realidad, el Estado de Derecho y de Justicia Social, plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, dándole cumplimiento pleno al Art. 96 de la Constitución Nacional y al Convenio N° 98 de la Organización Internacional del Trabajo, relativo a la aplicación de los principios del derecho a la sindicación y a la negociación colectiva, como instrumentos de progreso social. Compárese la actuación del Gobierno Revolucionario que, durante los años 1999, 2000 y 2001, por solo mencionar estos tres años, en los cuales se firmaron 418, 630 y 658 Convenios Colectivos, respectivamente, con el año 1980 en que apenas se firmaron 329, práctica muy común para los gobiernos de la cuarta república. O el caso del Gobierno “democrático” colombiano, paradigma de la oposición venezolana, quien recientemente nos mostró lo que es su práctica cotidiana, ante la pretensión de los trabajadores tribunalicios de ir a paro, al no llegar acuerdos en la discusión contractual, el presidente Uribe decreta el Estado de Conmoción Nacional, dándoles el trato de terroristas, con lo cual abortó toda posibilidad de huelga en este sector de trabajadores, no quedándoles otra posibilidad a estos trabajadores que reintegrarse a sus puestos de trabajos.

En segundo lugar, este Contrato Colectivo de los trabajadores universitarios desmonta las políticas de flexibilización laboral neoliberales implementadas a partir del año 2000, desde Opsu, por Luis Fuenmayor Toro que, hasta esta fecha, habían logrado mantenerse. Así, en el marco del capitalismo del siglo XX, se hizo un esfuerzo descomunal por ligar el salario a un análisis de puestos y tareas. Métodos diferentes, han generado una cultura inamovible de relacionar la descripción de los cargos a una tabla de salarios mejor conocida como Tabulador Salarial. Este mecanismo, eminentemente capitalista, para el caso de las universidades nacionales, llevaba un contenido tajantemente clasista; para un representante de la rancia oligarquía profesoral, como lo es Luis Fuenmayor Toro, era inadmisible que un empleado u obrero universitario pudiera tener un salario mayor al de un profesor universitario, indistintamente, si tuviera 20 ó 25 años de servicios y el profesor recién comenzara. Pues bien, el mecanismo ideado por este representante de dicha oligarquía, fue el del Tabulador Salarial Neoliberal, que entró en vigencia en el año 2000 y, desde esa época, las reivindicaciones salariales decretadas por nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez, fueron directamente al salario del profesorado universitario, mientras que los empleados y empleadas universitarias, veían que dichos aumentos se calculaban a un tabulador que les mermaba en un quince por ciento, aproximadamente, dicha reivindicación; valga decir, mientras el salario de los profesores subía por el ascensor, el de los empleados y empleadas lo hacía por las escaleras, el resultado no puede ser otro que, un sector de trabajadores y trabajadoras universitarias, con sueldos realmente miserables y descontentos con las políticas oficiales. A estas alturas, sería pertinente evaluar para quién trabajaba Luis Fuenmayor Toro, quien aún se mantiene como asesor del Ministerio de Educación Superior.

Otra de las políticas implementadas por este personaje de la cuarta que sobrevive a la quinta, y esto lo digo recordando su rol de funcionario del gobierno de Rafael Caldera, ese que le robó las prestaciones sociales a los trabajadores venezolanos, es la Bonificación Salarial. En el caso concreto de la discusión de la Normativa Laboral de los trabajadores universitarios, es de todos conocidos que en boca de Fetrauve se trajo a la mesa de discusión la propuesta de cancelar un Bono Compensatorio que sustituiría la Prima por Hogar por este año 2008, afortunadamente, nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez contrario a estas políticas neoliberales, le sugirió al Ministro Acuña la conveniencia de convertir ese Bono en recurso para cancelar la Prima por Hogar, la cual se recrea en este año 2008 y su recurrencia en adelante. Es por ello, que a partir de este año los trabajadores y trabajadoras universitarias recobrarán la Prima por Hogar, derogada en la gestión neoliberal de Luis Fuenmayor Toro en Opsu, quien actuando en connivencia con las Federaciones adecas, Fenatesv, vivas para ese entonces, acordaron su eliminación. Se da al traste así, a esa política de bonificar los beneficios laborales, muy propio de los regímenes neoliberales.

Otro elemento de las políticas neoliberales implementadas por Fuenmayor Toro, es el de la “tercerización”, desde Opsu se limitó tajantemente los recursos para reposición de cargos, obligando a las instituciones universitarias a crear figuras de contratación de nuevo personal, que no contaban con seguridad social; miles de trabajadores y trabajadoras en nuestras universidades no cuentan con Política Habitacional, Seguro Social, HCM, Caja de Ahorros, entre otros, no se les permite sindicalizarse; todo lo contrario, se les utiliza como esquiroles en caso de huelga o conflicto laboral, so amenaza de despido. Esta situación se corrige con la aprobación de este Contrato Colectivo y se nombra una Comisión para estudiar mecanismos para su regularización, mientras tanto, estos trabajadores y trabajadoras disfrutarán plenamente de los beneficios de esta contratación colectiva desde su entrada en vigencia, es decir, desde el 1° de enero de 2008.

En tercer y último lugar, esta Normativa Laboral permitió contrastar dos formas de actuar en el ámbito sindical, y comparar una forma de actuar que aún no termina de morir, burocrática, típica de la cuarta república y otra, clasista y revolucionaria, propia de una quinta república en transición al socialismo. Encarnadas ambas, respectivamente, en las figuras de Carlos López y Eduardo Sánchez, o en la burocrática Fetrauve y otra en los sindicatos clasistas: SINATRAUCV, ASDELUZ, SNEAUNA, SEAUNEFM, AEAUNET, SUTRAIPRAEL, UDO MONAGAS, SIPTRIPM, ASUTRAIPC, SINTRAAETA UPEL IPB, SUTAPYTJ, PIPRM, SINDEA, ASETA MATURIN, SINDEA UNERG.

En este punto, es necesario dar a conocer que, el principal obstáculo que encontraron las justas reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras universitarias, ni siquiera fue el patrón, en este caso representado por el Ministro Acuña, asombrosamente, fue Fetrauve quien se opuso a que las reivindicaciones planteadas pudieran ser más amplias de las conquistadas y que quedaron reflejadas en este 1er. Contrato Colectivo de los Trabajadores Universitarios. Tan rastrera fue la postura de Fetrauve que la Confederación a la cual está afiliada esta federación, en voz de su Coordinador, la Central Socialista de Trabajadores, Osvaldo Vera, tuvo que pronunciarse en los siguientes términos, recogidos por el diario Vea del 14 de octubre: “Tenemos una alianza con las políticas que desarrolla el Ejecutivo Nacional, coincidimos con ellas, por lo tanto las respaldamos, pero eso no quiere decir que los funcionarios que se equivoquen, que estén en una política contraria a los intereses de los trabajadores, que son contrarias a las orientaciones del máximo orientador, el Presidente Hugo Chávez viene desarrollando, no lo vayamos a criticar y a enfrentar...”, palabras que compartimos plenamente.

El lunes 20 de octubre, fecha histórica en que se cierran los acuerdos de esta Normativa Laboral, ocurren acontecimientos que merecen nuestro análisis, ese día los factores involucrados se dieron cita en la sede del Ministerio del Trabajo para revisar los acuerdos y finiquitar lo faltante. Ese día fuimos testigos, como la dirigencia de Fetrauve, en la puerta de acceso propiciaba en sus discursos el odio hacia los trabajadores de otras universidades, apelando al calificativo de pitiyanquis y contrarrevolucionarios, valga decir, propiciando la división entre este sector de trabajadores, todo lo contrario a lo que proclama nuestro Comandante Presidente Chávez, abnegado propulsor de la unidad de la clase trabajadora. Aunque lucían sus franelas rojas, en sus rostros se veía el odio que, en tiempos pasados, propalaban los cabilleros de AD, hacia aquellos que no compartían sus posiciones entreguistas de las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras.

Allí fuimos testigos, de la burda manipulación de la dirigencia de Fetrauve, al acusar a los sindicatos clasistas de retrasar la firma de la Normativa Laboral trayendo a la mesa de negociación nuevas cláusulas no discutidas, cuando en realidad se trataba de todo lo contrario, se trataba de cláusulas ya aprobadas y refrendadas tales como: bonificación por nacimiento de hijos o hijas; bonificación por matrimonio; ayuda para útiles escolares; juguetes para hijos de trabajadores; becas de estudio; dotación de uniformes escolares y vestuarios; servicios funerarios; trabajadores tercerizados; prima por hijos o hijas con necesidades especiales; me detengo en esta última cláusula para resaltar un hecho repudiable desde todo punto de vista, ya que cuando se hace mención de esta cláusula en la reunión, referente a nuestros hijos con necesidades especiales, una de las Coordinadoras de Fetrauve se expresó en términos de restarle importancia a esta reivindicación, justificando su postura en que eran muy pocos los casos que se beneficiarían con esta cláusula, lo que motivó una reacción enérgica del camarada Eduardo Sánchez, quien le respondió que así fuera uno solo, de nuestros hijos o hijas que estuviera en esta situación bien valía la pena acordar esta cláusula, lo que ratifica su sintonía con el pensamiento y la acción de nuestro Comandante Presidente, quien el pasado 24 de octubre se expresó en similares términos en cadena nacional, sentenciando que: “un hombre, una mujer que no tenga conciencia social, no puede ser un revolucionario...”

Finalmente, también debemos mencionar el hecho que en sus discursos la dirigencia de Fetrauve no era honesta con sus trabajadores y trabajadoras, afuera afirmaban su pretensión de ceder y compartir la administración del Contrato Colectivo para que los trabajadores y trabajadoras pudiesen, lo más pronto posible, beneficiarse del mismo; una vez dentro, en la mesa de negociación se convertían en los más ardorosos defensores de la monopolización y centralización de la administración del Contrato Colectivo para Fetrauve; claro, es bueno que los trabajadores universitarios sepan que estamos hablando de una cifra de cerca de 8 millardos de bolívares de los viejos u 8 millones de bolívares fuertes, de los nuevos; esto explica por qué su ansiedad en ponerle manos a la administración de este 1er. Contrato Colectivo de los Trabajadores Universitarios. En todo caso, esta pretensión fue derrotada y se amplió la administración de estos recursos a otras organizaciones similares que surjan del seno de los trabajadores y trabajadoras universitarias, lo que obliga a los sindicatos clasistas a organizarse desde ya, en Federación.

Culminada esta jornada que deja grandes enseñanzas a los trabajadores y trabajadoras universitarias, se hace necesario a este sector de los trabajadores discutir sobre lo que debe ser el nuevo sindicalismo, revolucionario y clasista; valores de honestidad, unidad, solidaridad, democracia, son necesarios traerlos a colación si nos referimos a una nueva forma de práctica sindical, erradicar la burocracia, el negociado, la desunión, el odio entre la clase trabajadora, el individualismo, son características que distinguen la vieja forma de actuar de los sindicatos cetevistas. Si no lo hacemos, la clase trabajadora no adquirirá conciencia de su rol estelar en la transición al socialismo, no habrá socialismo, este es el reto planteado.

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