Se desmorona la normativa laboral de los trabajadores universitarios

Mientras en el diario Vea leemos noticias agradables para la clase obrera, como la reseñada el martes 30 de septiembre, informándonos que: “En un ambiente de cordialidad se firmó la convención colectiva entre los trabajadores del Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y la Seguridad Social y sus directivas (...) los ajustes con relación al contrato anterior son de 614 %, cantidad que sobrepasa los cálculos presupuestales. Sin embargo, el ministro Roberto Hernández ha manifestado que les otorgará la mayor cantidad de beneficios a los trabajadores. Son 6.845 trabajadores cobijados por esta convención (...) El proyecto de convención está configurado por 98 cláusulas. El aumento salarial de 30%, la prima de antigüedad, el bono de alimentación para los jubilados y la reducción de la jornada laboral a seis horas, sobresalen entre otros beneficios...”, otra es la realidad que están viviendo los trabajadores y trabajadoras universitarias, quienes después de pasar por el rato agradable que actualmente invade a los trabajadores del Minpptrass, al ver que por fin se les tomaba en cuenta y se les invitaba a presentar su proyecto de Primer Contrato Marco para el sector de la educación superior venezolana, el pasado 19 de mayo, la realidad es que las discusiones sobre esta propuesta se han enredado más de la cuenta y ahora el ministro Acuña aduce que no cuenta con los recursos necesarios para dar cumplimiento a lo acordado hasta la fecha y mucho menos con las propuestas económicas que han presentado los sindicatos actuantes en nombre de los trabajadores y trabajadoras del sector.

La historia de la Normativa Laboral y el Primer Contrato Colectivo para el Sector de los Trabajadores de la Educación Superior, ya va para rato, recuérdese que el pasado 20 de diciembre de 2007; Fetrauve, el ministro Acuña y el para entonces, ministro del trabajo José Ramón Rivero, intentaron instalar la Normativa Laboral otorgándole la representatividad de los trabajadores y trabajadoras universitarias a esta Federación, originando el rechazo generalizado de los sindicatos clasistas, tal cual lo expresara Ramón Blasco, directivo del SinatraUCV en los siguientes términos: “Fetrauve no puede discutir ningún contrato marco para este sector, pues no representa ni al 30% del mismo. Además se encuentra sin haber legitimado a su directiva o coordinación desde hace más de tres años...”; la huelga de los trabajadores de Sidor y las posturas pro transnacionales del ministro Rivero, provocaron su salida del ministerio, lo que traería como consecuencia la retirada de esta primera intentona por aprobar el Contrato Marco a espaldas de los trabajadores y las trabajadoras universitarias.

Sería con la llegada al ministerio del camarada Roberto Hernández que se le da un vuelco a estas intentonas negadoras de la democracia sindical, y es sobre la base de su visión integradora y unitaria de la clase obrera, que se convoca nuevamente a los trabajadores y trabajadoras universitarias a discutir su proyecto de Primer Contrato Marco, no solo a Fetrauve que afilia a un estimado del 20% de los trabajadores y trabajadoras de este subsector, sino al resto de los sindicatos que aglutinan a la mayoría de los trabajadores y trabajadoras del sector y que hoy están unificados en la idea intransigente de defender las conquistas laborales obtenidas, hasta la fecha, en la mesa de discusiones, tal es el caso del: SINATRAUCV, ASDELUZ, SNEAUNA, SEAUNEFM, AEAUNET, SUTAIPRAEL, UDO MONAGAS, SITRAIPM ASUTRAIPC, SINTRAAETA UPEL IPB, SUTAPYTJ, PIPRM, SINDEA, ASETA MATURIN, SINDEA UNERG. Es así, que el pasado 19 de mayo, se instala la Normativa Laboral, y durante los meses de junio, julio, agosto y lo que va de septiembre se acuerdan un total de 34 cláusulas, todas beneficiosas para este sector de los trabajadores y trabajadoras, quedando por discutir las de carácter económico, aumento salarial, primas, la vigencia del Tabulador Salarial Neoliberal de Luis Fuenmayor Toro; que el ministro Moncada anunció que sería derogado a partir del 2007, compromiso verbal, no honrado por el ministro Acuña. Y en el acto del Teresa Carreño el año pasado, el ministro Acuña se comprometió con el Comandante Presidente Chávez a revisarlo, y no lo hizo.

La experiencia desarrollada por Fetrauve, hasta la fecha, deja mucho que desear en lo que a su actuación se refiere, y debe ser objeto de análisis para la vanguardia del movimiento sindical venezolano, sobre lo que no debe hacerse. En la mesa de discusiones se comporta peor que el patrón; ante el menor asomo, por parte del ministro Acuña, de no disponer de recursos para honrar los acuerdos logrados, el viernes pasado se dirigen en senda comunicación al ministro, planteándole que el cesta tiquet de los jubilados aplace su entrada en vigencia para el 2009, en igual sentido lo hacen con respecto a la prima por hijo y de hogar, en referencia al bono de aguinaldo y de vacaciones, lo aplazan, 90 días será para el 2009 y los 105 días para el 2010, valga decir, aplazan la entrada en vigencia del Contrato por un año, cosa de locos; piensan que, con el bendito bono compensatorio de los 6 mil bolívares fuertes, se compensa el deterioro que, ha tenido en este 2008, el salario de los trabajadores y trabajadoras universitarias. Por fortuna, los sindicatos clasistas o guarimberos, como los llaman estos fascineroso de Fetrauve, lograron reunirse con el ministro Acuña el pasado lunes 29 de septiembre, derrumbando las pretensiones de estos supuestos revolucionarios, a quienes bien les cabe la consigna enunciada por el pdte. del SINATRAUCV, Eduardo Sánchez, en el sentido de que: “quien no es capaz de defender los derechos de los trabajadores, no es capaz de defender la revolución bolivariana...”, debemos reconocer que el ministro Acuña, ha tenido una disposición a dialogar y buscar soluciones, todo lo contrario de Fetrauve.

Lenin, reconocía que los sindicatos eran una organización obrera imprescindible, aún bajo la dictadura del proletariado, como ellos denominaban a este período de transición al socialismo; por tanto, es una organización de la clase dirigente, pero no una organización del Estado y, en consecuencia, no tiene naturaleza coercitiva, consideraba a los sindicatos como una organización educadora, que atrae e instruye, una escuela de gobierno, una escuela de socialismo. Los situaba entre el Partido y el Estado, especie de visagra entre uno y otro.

Si revisamos la historia de los sindicatos en nuestro país, vemos como AD juega un papel fundamental en la formación de los mismos y los convierte en apéndices del Estado, sin autonomía, dirigidos por una férrea burocracia sindical, que los politiza a favor del partido gobernante, pero a su vez, les limita su independencia, atándolos a la consolidación del régimen democrático burgués que predominó en la cuarta república, esto se convirtió en una especie de cultura sindical, que ha predominado incluso en esta quinta república, la forma de actuar de Fetrauve no se diferencia en nada a la de la defenestrada CTV, y Carlos López mucho menos de Carlos Ortega, aunque se ponga su franela y gorra roja rojita. Este tipo de sindicalismo, debe ser desterrado en esta quinta república, o no habrá sindicalismo revolucionario, la independencia de los sindicatos con respecto al Estado es fundamental; la democracia sindical es otro principio de lo que debe ser ese nuevo sindicalismo revolucionario, posturas como la expresada en la página digital de Atausibo en referencia a la discusión del Contrato Marco, tal como: “Compañeros, cuando se están discutiendo escenarios ninguna de las partes deben develar los escenarios, porque acarrean perturbaciones, provocando desavenencias en las discusiones...”, no está en sintonía con esta Revolución Bolivariana, porque si algo debe caracterizar una discusión de Contrato Colectivo, es la más amplia democracia obrera, todo debe discutirse, cláusula por cláusula, escenario por escenario, dejar atrás esa práctica de la CTV, en que con ese mismo criterio, los derechos de los trabajadores, entre tragos y depósitos en cuentas corrientes, se vendían, es historia reciente, como para verla renacer, en nuestras entrañas. Llamamos a las bases afiliadas a Fetrauve a retomar el sendero de la Revolución a no cesar en el intento de que este Primer Contrato Marco sea una realidad, que beneficie a todos los trabajadores y trabajadoras, a impedir los intentos de disminuir los beneficios acordados, a exigirles a sus dirigentes el ejercicio de la democracia sindical, a exigirles autonomía respecto del patrón, a exigirles su deber irrenunciable de defender el derecho de los trabajadores y trabajadoras a una mejor calidad de vida. “El socialismo es el régimen de la producción planificada para la mejor satisfacción de las necesidades del hombre (y de la mujer, agregamos nosotros) y de no serlo, no merece este nombre...” sentenciaba el revolucionario ruso León Trotsky, y esa es la aspiración de los trabajadores universitarios con la entrada en vigencia de este Primer Contrato Colectivo Marco, aunque los tilden de guarimberos.

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