Toda estructura organizativa de los trabajadores y el pueblo, recibe en tiempos de revolución un apoyo inmenso de las nuevas generaciones. En el caso de la UNT, el proceso revolucionario que vive el país no ha sido una excepción. Por doquier aparecen dirigentes sindicales jóvenes, que sin mayor experiencia, pero con la toda la decisión del caso, se lanzan a la arena de la lucha sindical y política, para postularse como la nueva alternativa de dirección para los trabajadores.
Por los pocos estudios que hemos realizado, en zonas de gran concentración fabril como son los Estados Carabobo, Aragua, Zulia, Miranda, Bolívar o Anzoátegui, solo pare mencionar algunos, podemos darnos cuenta que el promedio de edad de los dirigentes sindicales que confluyen en la UNT no sobrepasa los 35 años. Pero no sólo eso, muchas organizaciones sindicales en esos mismos Estados, tienen al frente a compañeros que no sobrepasan los 25 años de edad, lo que indica con toda claridad, que las nuevas generaciones juegan un papel protagónico, decisivo y como tal es mucho lo que tienen que aportar al proceso de consolidación de la UNT y del proceso revolucionario hacia la perspectiva socialista.
Sin embargo, mal haríamos en generalizar, y decir que el proceso revolucionario bolivariano en su conjunto tiene al frente a dirigentes jóvenes. Los estudios nos demuestran que los más aguerridos luchadores de las comunidades, de los sectores populares o del sector campesino, sobrepasan la barrera de los 40 años; mientras que la juventud estudiantil universitaria, es más apática y sigue presa del pensamiento y la ideología política de los partidos de la oposición golpista o lo que antes se conoció como la “izquierda radical”, que saltó la talanquera, esto es Bandera Roja o Causa R.
Esta es una distinción necesaria tener en cuenta, ya que ella resalta el papel que la juventud cumple en el proceso de construcción y consolidación de la UNT. De manera global podemos decir entonces que no es la juventud la que dirige o juega papel protagónico en las comunidades; que la juventud estudiantil es utilizada por los enemigos del proceso revolucionario, pero que en el caso de la clase obrera y el movimiento sindical, la situación es diametralmente distinta porque predominan de lejos, los elementos jóvenes que no sobrepasan los 35 años de edad.
Aunque no tenemos confirmada cien por cien esta hipótesis, si podemos afirmar que los elementos con mayor experiencia en el movimiento sindical que sobrepasen los 45 años –es decir la vieja guardia sindical-, tienen una responsabilidad inmensa, en la transferencia y socialización de sus experiencias, a esta camada de nuevos luchadores, que no han tenido mayor trayectoria en la lucha de clases, pero que son los más decididos a la hora de enfrentar a los empresarios, resistir al sistema capitalista y proponerse como meta avanzar hacia el socialismo.
Los más expertos deben procurar que las nuevas generaciones tengan un ambiente de plenitud democrática, en el que los jóvenes puedan desarrollar todas sus potencialidades y ser partícipes conscientes en la vida social y el proceso revolucionario que hoy transitamos, para lograr su maduración como cuadros sindicales y revolucionarios. No puede existir ninguna restricción, ni barrera que impida que la nueva generación se postule para dirigir no sólo a los trabajadores, sino al conjunto de la población en el proceso revolucionario.
Es preciso promover al interior de las filas del movimiento sindical afiliado o no a la UNT que los jóvenes trabajadores, estudien y se formen políticamente, para enfrentar las batallas decisivas que se avecinan. Hay que constituir las escuelas de formación, promover los debates democráticos a través de charlas, foros, a través de los cuales las nuevas generaciones puedan estudiar las experiencias del pasado y las lecciones del presente.
El estudio de las experiencias del pasado es vital, ya que esta nueva generación no vivió a plenitud ni de manera consciente e incluso física, el Caracazo del año 89, ya que por esas épocas promediaban los 10 ó 15 años, o tienen referencias lejanas del levantamiento militar de Chávez en el año 92 o del fraude electoral en los comicios del 94.
Tampoco vivieron la experiencia de lucha y organización independiente, de las décadas de los 80 y los 90, cuando una generación de luchadores clasistas y revolucionarios se hizo fuerte en el sector textilero, siderúrgico, minero o de la construcción, sólo para mencionar algunos casos, para dar una fuerte batalla política y sindical contra los partidos del viejo régimen: AD y Copei. Fueron años de lucha encarnizada, y allí se forjó la generación que se puso a disposición del proceso revolucionario, que combatió a la dirección de la CTV, que rompió históricamente con los partidos de los patronos y el gobierno y que luego fue la materia prima esencial de construcción de la UNT.
Las experiencias previas del proceso revolucionario, son vitales estudiarlas y comprenderlas, ya que ellas permiten una mejor visión de la lucha intestina que se vive en la actualidad en la UNT, donde los sectores clasistas y revolucionarios enfrentamos con decisión a la burocracia reciclada que quiere que sus viejos métodos perduren en la UNT y también el enfrentamiento a la nueva burocracia surgida del vientre de la V República que quiere hacer de la UNT un apéndice de las instituciones del Estado, del gobierno o de los patronos, sin autonomía y soberanía para regir su propio destino.
LA JUVENTUD ES ENEMIGA MORTAL DE LA BUROCRACIA
Lo más importante a destacar de la juventud, sea ésta trabajadora, estudiantil o campesina, es su espíritu crítico, el cual hay que resaltar y potenciar a cada momento. Sólo haciendo su propia experiencia, cometiendo sus propios errores y evaluando sus aciertos, esta nueva generación de luchadores podrá dotarse del mejor arsenal para las luchas venideras, que prometen serán mucho más contundentes, en tanto que los elementos que reivindican el sistema capitalista se resistirán por todos los medios, lícitos e ilícitos, a que la sociedad avance hacia un estadio superior en el que no haya explotación, opresión y humillación.
Justamente por ese espíritu crítico, es que buena parte de la juventud trabajadora y estudiantil de Venezuela rechaza los métodos anti-democráticos que se quieren imponer desde arriba a sus nacientes organizaciones. Aunque tampoco existe un estudio acabado, los pocos casos analizados reflejan el divorcio existente entre los elementos jóvenes y los “representantes” de los partidos afectos al gobierno o de la oposición. La juventud ve en esos “representantes” la expresión más acabada de la deformación burocrática del pasado y del presente. La juventud rechaza las nominaciones a dedo, repudia que se tomen decisiones sin su consentimiento, ya que es ajena a las imposiciones.
No pocos casos se han presentado en la UNT que reflejan esta situación. Recientemente en el Festival Mundial de la Juventud, los jóvenes dirigentes sindicales de la UNT que participaron en él, quedaron atónitos y rechazaron cuando alguien habló en el evento con el título de “dirigente de la Juventud de la UNT”, sin siquiera haberse realizada la primera reunión que convocara a los jóvenes de la UNT. De igual modo generó rechazo entre los elementos más jóvenes de la UNT cuando se quiso cuestionar que dirigentes sindicales por su propia cuenta fueran a solidarizarse con los trabajadores del Canal 8 y a denunciar las actuaciones de ese canal contra un periodista que había cuestionado la corrupción y la burocracia gubernamental.
Ese ímpetu juvenil hay que respetarlo a toda costa. Es la juventud la llamada a jugar un papel protagónico contra toda forma de imposición y de utilización de métodos malsanos que socavan la democracia sindical, que irrespetan los derechos de las bases. No sin razón, la juventud ha jugado y seguirá jugando un papel destacado contra cualquier régimen político que cercene las libertades y derechos democráticos y políticos de la población.
LA JUVENTUD SE ATRINCHERA PARA LA LUCHA POLÍTICA
Dentro de las investigaciones que hemos realizado sobre la juventud sindical en el actual proceso revolucionario venezolano, hemos podido corroborar que se cumple el diagnóstico que sintetizara un revolucionario ruso en aquellos años en que se acentuaba la burocratización de la Unión Soviética: “Al dedicarse a la técnica, a las ciencias, a la literatura, a los deportes, al ajedrez, la juventud parece aprender las mayores actividades; en todos esos dominios rivaliza con la antigua generación mal preparada, la alcanza y la supera en muchas ocasiones. Pero a cada contacto con la política se quema los dedos. En consecuencia, a la juventud le quedan tres posibilidades: 1. asimilarse a la burocracia y hacer carrera; 2. someterse en silencio, absorberse en el trabajo económico, científico o en su pequeña vida privada; o 3. lanzarse a la lucha, aprender a combatir y templarse para el futuro.”.
Y por lo que hemos visto, una franja importante de jóvenes luchadores, sobre todo en el movimiento sindical y en el seno de la UNT, comienza inclinarse por la opción de prepararse para las batallas venideras, ya que tiene confianza de que el proceso político revolucionario que transita el país, favorece la lucha y resta posibilidades para que se consoliden las castas parasitarias y burocráticas, que sólo quieren hacer “carrera”, escalar puestos en los ministerios, adquirir representación para viajar al exterior o asegurarse la estabilidad en un cargo.
Esta tendencia la vimos reflejada con toda intensidad en el Plenario Nacional del pasado 1 de octubre realizado en el auditorio del Incret en Caracas. Un 90% de los participantes eran delegados jóvenes, que sin ninguna ambigüedad se pronunciaban a favor de que se realizara el Congreso de la Central para el 18-20 de noviembre y para que a más tardar el 5 de abril se legitimara la dirección de la UNT.
En el reciente encuentro sobre empresas recuperadas, también pudimos apreciar que los más entusiastas para continuar el combate hasta las últimas consecuencias son las nuevas generaciones, que están decididas a que se profundice la expropiación, a que se supere el régimen de cogestión y que se desarrolle a plenitud el Control Obrero, mediante el cual los trabajadores de base controlen y administren completamente todo la cadena productiva y el circuito comercial.
LA JUVENTUD Y LAS LUCHAS DE LOS TRABAJADORES Y EL SOCIALISMO
Para nadie es un secreto, que crece un malestar entre los trabajadores, que ven como se postergan sus reclamos. Empleo digno, mejora salarial, respeto a las organizaciones sindicales y los derechos adquiridos, solidaridad con sectores populares que luchan, como las comunidades y los campesinos, son entre otros los reclamos más sentidos por los trabajadores.
Afortunadamente la juventud trabajadora que hace vida en la UNT, ha comprendido esta situación y su compromiso de lucha cada vez es mayor. En las recientes luchas de los trabajadores de Pintuven o de la huelga de la Nestlé que está en curso en Aragua, los jóvenes dirigentes sindicales han tenido un papel destacado y se han jugado la vida para derrotar a la patronal o a la policía que el gobernador ha enviado a reprimir.
También existe una amplia vanguardia juvenil que se juega la vida en el sector de la construcción para defender el derecho al trabajo y al empleo digno, no importando enfrentar a matones profesionales adiestrados por la vieja burocracia sindical adeca y copeyana. En todas estas luchas la juventud obrera se confiesa como partidaria de la revolución, del proceso, de la defensa del presidente Chávez contra cualquier ataque de la oposición y el imperialismo, pero que comprende que los derechos de los trabajadores son sagrados y que hay que defenderlos a toda costa.
Con ese ejemplo, la juventud obrera que hace vida en la UNT, quiere decirle al pueblo, a las comunidades, a los campesinos, a las mujeres, a los estudiantes y a todos los sectores de la sociedad que está dispuesta a ir hasta el final, actuando de manera independiente y soberana, no importando el precio a pagar para redimir y honrar los justos reclamos de los trabajadores.
Así como lucha a diario, esa juventud obrera se identifica plenamente con la perspectiva socialista, entendida como la supresión de toda forma de explotación y opresión, basado en un régimen democrático en el que se imponga el criterio de las bases y se repudie las lacras de la corrupción y el burocratismo.
Esto es lo novedoso y altamente positivo que vive la juventud trabajadora. Los nuevos dirigentes juveniles del movimiento sindical no tienen en las creencias religiosas o exclusivamente deportivas y recreativas, los motivo principales para organizarse y batallar. Ahora quieren organizarse, luchar y batallar hasta derrotar el odioso sistema capitalista y todas sus lacras ideológicas.
LA RESPONSABILIDAD DE LA DIRIGENCIA DE LA UNT
Los dirigentes de la UNT tienen entonces un desafío inmenso por delante. Es una verdadera lástima que la convocatoria a este evento haya estado tan acotado y sólo permita que de algunas regiones vengan dos delegados. Tenemos que decir con claridad, que la misma forma en que se ha convocado no satisface los requerimientos de una camada multitudinaria de nuevos dirigentes que han sido la base para la profunda revolución política que se ha dado en las filas del movimiento sindical para derrotar a la vieja burocracia sindical apertrechada en la CTV.
Esta reunión sólo puede ser el preludio para la convocatoria de un evento mucho más representativo, democrático, con ponencias para discutir abiertamente sobre el devenir y el papel que la juventud cumple en la UNT. No puede ser sólo la representación de una pequeña fracción. Este comportamiento choca contra la conducta y el espíritu de la juventud clasista, democrática y revolucionaria que quiere abrirse paso para postularse como alternativa de dirección.
Y así como hay que preparar un congreso con esas características para que participe toda la juventud de la UNT, también este evento si quiere ser positivo y progresivo tiene que discutir y aprobar la importancia de que se realice el congreso de la Central entre el 18 y 20 de noviembre, como lo mandató democráticamente una multitudinaria representación de dirigentes sindicales el pasado 1 de octubre.
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