Hacia la Constituyente Sindical

El pasado sábado 24 de los corrientes se llevó a cabo el Encuentro de Trabajadoras y Trabajadores convocado por el Comité Promotor de la Constituyente Sindical y podemos afirmar que se trató de un completo éxito.

En primer lugar hubo la asistencia de delegaciones de casi todos los estados del país y la representación de los gremios más importantes: petróleo, gráficos, madera, electricidad, construcción, hierro, aluminio, gas, hoteles, marina. Es decir que los diferentes sectores que aglutinan las grandes concentraciones obreras estuvieron presentes en este encuentro.

Las intervenciones pusieron de relieve la claridad que existe en el movimiento obrero acerca del papel que la clase está llamada a desempeñar en la actual situación venezolana y mundial. No es posible adelantar la necesaria transformación social, política y económica que reclama el país sin la participación activa y organizada de la clase obrera. La división ha constituido el mayor prejuicio para la clase y para el país. Se tiene conciencia de que los grandes males que ha padecido Venezuela tienen su causa principal en la carencia de unidad y organización de la clase que tiene sobre sus hombros la actividad productiva.

La crisis mundial del capital exige el protagonismo de la única clase con capacidad de poner fin a las irracionalidades del capitalismo. Estamos viviendo las grandes conmociones sociales que afectan a los países capitalistas más desarrollados: Estados Unidos y Europa. La clase obrera está encabezando las grandes manifestaciones y protestas que los pueblos llevan a cabo contra las nefastas medidas neoliberales. Sin la menor duda está amenazada la vida en el planeta y la existencia misma del planeta. La clase obrera es la clase llamada a llevar a cabo la más grandiosa obra de la historia al encabezar los pueblos para liquidar el régimen del capital e instaurar el socialismo.

En contraste con la terrible situación que están viviendo los pueblos de aquellos países y principalmente la clase obrera, Venezuela tiene un régimen político que ha venido mejorando paulatinamente las condiciones de trabajadoras y trabajadores. Esto no quiere decir que no existan graves amenazas contra el proceso venezolano y debemos estar convencidos de que es absolutamente indispensable la unidad y organización de la clase obrera para conjurar los peligros, profundizar las medidas sociales y garantizar el desarrollo futuro.

El encuentro acordó realizar asambleas, desde el mes de enero del próximo año, en las diferentes regiones del país con el objeto de ampliar al máximo la masa de obreras y obreros que lleven a cabo la Constituyente Sindical, la cual exige la participación máxima. No olvidemos que apenas el 10% de trabajadoras y trabajadores esta sindicalizado y la Constituyente se define por la participación de la base en todas las industrias y organismos.

Se aprobó un documento que constituye una condena de la división de la clase obrera y un llamado urgente a la unidad y a la celebración de la Constituyente Sindical. Igualmente se acordó la fundación de un Instituto de Formación de la clase obrera, es decir, de una escuela que contribuya a la elevación de la conciencia de clase, la cual consiste en asumir el rol a que está llamada la clase en la sociedad en general y en particular en las condiciones que actualmente vive el país. El Encuentro hizo hincapié en la enorme responsabilidad que tiene la clase obrera en ésta hora no solo con Venezuela sino con todos los pueblos del mundo en la crisis estructural que se atraviesa. La unidad y organización de la clase obrera venezolana sería una formidable contribución a la unidad y organización internacional de los pueblos contra los crímenes del capitalismo.

Se aprobaron acuerdos de solidaridad con las luchas que lleva a cabo la clase obrera en Estados Unidos y Europa, con el pueblo palestino víctima de la canallesca masacre llevada a cabo por Israel con el tácito apoyo del imperialismo yanky. Se aprobó igualmente impulsar la participación de la clase obrera en los organismos de integración de la América latina y el Caribe. A pesar de los planteamientos del presidente Chávez sobre el carácter social de la integración, las declaraciones de Pepe Mujica en el sentido de que todo esfuerzo resulta inútil sin la clase obrera y el pronunciamiento de Daniel Ortega sobre la unidad sindical, nada se ha hecho hasta ahora.

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Roberto Hernández Wohnsiedler


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