Una perspectiva sobre el trabajo y la crisis global (I)

Durante el desarrollo del siglo XX, a menos de 100 años de la Revolución Industrial de 1848, los trabajadores desde sus distintas latitudes, considerando una amplia heterogeneidad de circunstancias sociales que responden a distintos contextos y de construcción política y económica, lograron constituirse como actores centrales de la actividad productiva, es decir, como ejes dinamizadores que articularon su labor a través del llamado pacto fordista y de producción en masa.

En primer lugar, es importante aclarar que este pacto, fue propiciado por la comprensión de una racionalidad económica del capital basada en el trabajo asalariado y en el mantenimiento de grandes unidades productivas.

Por su parte y de manera casi paralela, se mostraba una tendencia a contener las amenazas del capitalismo que se evidenciaron como reales desde el proceso de Revolución de Octubre en 1917, que sirvió  de antesala a la creación de la Unión Soviética en 1922.

De la mano del llamado keynesianismo, se alzó una estrategia académica como una batería argumentativa que sirvió para sustentar ese pacto político y social que involucraba las fuerzas productivas. Recordamos que la teoría keynesiana busca dotar de poder al Estado sobre la economía para responder en las épocas de recesión o crisis.

Los detalles arriba mencionados, permiten entender cómo se va concibiendo el trabajo, basado en una relación unívoca y clara, estable y movilizadora, formada por un empleador, un salario y un trabajador.

No obstante, y desde ya, otra comprensión sobre esta realidad comenzaba a tejerse en el mundo académico dándole nacimiento al neoliberalismo, teoría que nace en contraposición a ese pacto de clases y desde donde se direcciona la racionalidad económica liberal a ultranza. Esta nueva racionalidad nos habla del gobierno del mercado, sin contrapeso, se instaura la libertad económica y la llamada supervivencia de “los más aptos”, se constituye así lo que hoy conocemos como flexibilidad laboral.

Lo anterior, como causa y consecuencia de un proceso de descomposición total (o casi total) de los pactos políticos circunscritos dentro de la matriz productiva estipulada por el fordismo.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, hoy día asistimos al surgimiento de otra matriz productiva, a propósito del nuevo modelo de acumulación del capital y el avance de las nuevas tecnologías, que llaman, cada vez más a la sustitución de la mano de obra humana.

Esta nueva modalidad productiva no permite que el trabajo sea considerado como un factor de aglutinación social, ni mucho menos como una herramienta de negociación efectiva para los trabajadores, donde puedan discutir cosas alusivas a la relación contractual y demás derechos laborales.

La visión del capital hoy y dentro del contexto de la crisis económica global que evidencia las debilidades del modelo neoliberal, nos invita a reflexionar sobre estos temas que estaremos recordando: trabajo precario, flexibilidad laboral y precarización.


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