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José Vicente Rangel en la presentación del libro “Hegemonía e Imperio” | Credito: VTV |
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Caracas, 18 de junio de 2007 / “Estados Unidos se ha venido convirtiendo a en un estado sin ética, deslegitimado y al margen del derecho internacional, al imponerse como nación imperialista que concibe sólo una conducción del mundo a través de países satélites y no de aliados y que apuntala su obsesión de dominio en el hipócrita manejo del tema antiterrorismo”.
Durante la ceremonia de presentación del libro “Hegemonía e Imperio” del Embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante el Reino Unido, Alfredo Toro Hardy, Rangel refirió que este libro explica las razones del progresivo deterioro de todos los valores de Estados Unidos. “La razón está en la contradicción que anida en el modelo unipolar asumido por quienes diseñan y ejecutan la política norteamericana. Contradicción aberrante que resulta insostenible y es ésta, precisamente, una de las conclusiones de Toro Hardy”.
También mencionó que, en paralelo a esa crisis de la potencia hegemónica, se perfila un modelo multipolar en el que Estados Unidos es una voz, pero no única, sino que comparte el nuevo orden internacional que recién se insinúa con naciones como China, la Unión Europea, India, Rusia y América Latina.
Consideró que Toro Hardy aborda con “perspicacia y conocimiento” el agotamiento que ha venido experimentando el poder imperial y señaló que en los campos de la tecnología, la ciencia, la cultura y política, otros factores provenientes de la realidad mundial y de la particularidad de los pueblos trabajan por la instauración de modelos más justos y equilibrados, con profundo contenido social.
El libro “Hegemonía e Imperialismo” se pasea a través de sus más de 439 páginas por la política exterior norteamericana. En sus cinco capítulos el autor explica los cambios que ha venido ejecutando ese país en su política internacional y da cuenta de cómo George W Bush menospreció el multilateralismo cooperativo, para administrar su Gobierno apelando a la acción unilateral, llegando, entre otras conclusiones, a precisar que de esta forma pasó de potencia hegemónica a potencia imperial.