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George W. Bush | Credito: PL |
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Washington, 19 mar (PL) Tras cuatro años de su guerra de agresión contra Iraq, el apoyo al presidente estadounidense, George W. Bush, marca hoy apenas el 27 por ciento y una creciente oposición en el Congreso.
Muchos estadounidenses recordarán mañana el despliegue mediático de la Casa Blanca cuando el mandatario anunció al mundo el fin de las principales operaciones de las fuerzas norteamericanas a escasos meses de iniciada la ocupación militar de ese país árabe.
A pocas horas de entrar en el quinto año de enfrentamientos, el gobierno no encuentra como salir del atolladero y son más los estadounidenses que optan por una propuesta de los demócratas de retirar las tropas antes de septiembre de 2008.
La llamada "Operación Libertad Iraquí" de hecho se convirtió en una tragedia para el Pentágono, cuyos generales no encuentran el camino para ganar la guerra o al menos lograr una salida honrosa de las tropas.
Cuatro años de fracasos minaron la popularidad de Bush. Las estadísticas son el vivo testigo de una política que influyentes figuras como el senador demócrata Joseph Biden, califican de ridícula.
Más de tres mil 200 soldados muertos, cerca de 25 mil heridos y alrededor de 500 mil millones de dólares desembolsados, muestran que el pesar del pueblo estadounidense no es injustificado.
Multitudinarias manifestaciones este fin de semana contra la guerra y por la retirada de las tropas recuerdan a los estadounidenses que Iraq puede convertirse en el Vietnam del que aún hoy muchos no se recuperan.
Las motivaciones que llevaron al conflicto, la presunta existencia de armas de destrucción masiva, parecen opacados ante los errores que el propio Bush reconoce y que terminaron con la renuncia de Donald Rumsfeld como jefe del Pentágono.
Al definir el fracaso, algunos analistas plantean que la nación árabe se convirtió en un escenario de caos y violencia, una trampa de la que los más hábiles estrategas del Pentágono no encuentran como salir.
Las estadísticas son alarmantes. Según el experto australiano, Gideon Polya, desde la invasión de marzo de 2003, un millón de personas han muerto.
Polya utilizó para su informe estadística del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Comisión de Población y Desarrollo de la ONU, y publicaciones médicas.
Pese a esta situación, el actual jefe del Pentágono, Robert Gates, declaró este domingo que es demasiado pronto para evaluar la nueva estrategia de guerra de la Casa Blanca consistente en el envío de más tropas a la nación del Golfo Pérsico.
Bush insiste aún en que se puede ganar la guerra, argumento que utiliza para tratar de levantar su minado prestigio ante los problemas acumulados.
Los abusos contra prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib, el asesinato de civiles en Haditha y más reciente, la deficiente atención a los heridos de guerra en el hospital militar estadounidense, Walter Reed, avivan las críticas.
A escasas horas del comenzar el quinto año de guerra, son más los que opinan que Iraq se convirtió en el Watergate de Bush. Su baja popularidad es el mejor ejemplo.