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Brasilia.- Brasil y Estados Unidos tendrán el miércoles en Brasilia consultas de alto nivel con una agenda que resalta temas de confluencia -como el etanol y Haití- pero con la atención puesta también en Venezuela.
La llegada del subsecretario de Asuntos Políticos, Nicholas Burns, y del secretario adjunto para el Hemisferio Ocidental, Thomas Shannon, se sitúa también en la perspectiva de una visita del presidente Luiz Ignacio Lula da Silva a Washington este semestre, reseñó AFP.
Sus interlocutores serán el canciller Celso Amorim y el recién designado embajador en Estados Unidos, Antonio Patriota, que expresarán sus preocupaciones por Medio Oriente y el deseo de facilitar el diálogo entre israelíes y palestinos.
"Hablaremos de Haití, de la ONU. Ellos (Burns y Shannon) querrán hablar de América Latina y nosotros de Medio Oriente", sintetizó la semana pasada Amorim.
Estados Unidos no escatima elogios por la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah), comandada por militares brasileños y con fuerte participación de cascos azules latinoamericanos.
La renovación del mandato de la Minustah -que acaba este mes- y la situación en la isla, donde las tropas de la ONU tratan de contener la acción de bandas armadas, ocupará un buen lugar en las charlas de Brasilia.
Los dos países, que son los mayores productores mundiales de etanol, hablarán también del desarrollo de ese combustible renovable, usado ya ampliamente en Brasil como una alternativa a la gasolina.
También se hablará de cooperación bilateral y en terceros países, sobre todo latinoamericanos, muy golpeados por los altos precios del petróleo.
Analistas señalan que Estados Unidos quiere de ese modo aislar la diplomacia del petróleo del presidente Hugo Chávez.
La visita de Burns se da en un marco de escalada verbal entre Estados Unidos y Chávez, que obtuvo poderes para gobernar por decreto y anunció un plan de nacionalizaciones, al tiempo que estrecha alianzas con Irán y otros países enfrentados con Washington.
El presidente George W. Bush se dijo "preocupado" por la democracia en Venezuela.
Amorim comentó luego que esperaba que el mandatario estadounidense estuviese "bien informado" por sus asesores.
Brasil se limita a subrayar que Chávez opera dentro del marco de la Constitución, pero admite ya cierta preocupación por la evolución de su vecino y socio del Mercosur.
Según analistas, Washington espera que Lula desempeñe un papel moderador para contener la expansión de Chávez, tras la victoria de gobiernos de izquierda en Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Esa posición va en el sentido de la pretensión de Brasil de actuar como líder regional, tanto por sus intereses inmediatos como para reforzar su campaña con vistas a obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En su búsqueda de proyección internacional, Brasil mostrará su voluntad de participar en las discusiones sobre Medio Oriente, tras haber sido invitado el mes pasado a la conferencia de París sobre el Líbano.
Lula constató, en la Asamblea General de la ONU en septiembre, el fracaso de las grandes potencias para resolver el conflicto israeli-palestino, y abogó por una Conferencia en la que participarían países con "experiencia en convivir pacíficamente con las diferencias", como ocurre en Brasil, donde hay importantes comunidades árabes y judías.
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