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Jueves, 07 de septiembre, IAR Noticias / En una de sus clásicas operaciones contra el gobierno de Hugo Chávez el jefe del Comando Sur de EEUU, Bantz Craddock, confundió a una comunidad de cristianos maronitas con "terroristas islámicos" protegidos por Venezuela, según el más importante asesor del presidente venezolano.
Se trata de otra maniobra para implicar a Venezuela en la red del "terrorismo internacional" que, por falta de precisión y de desconocimiento del terreno, deja en ridículo y mal parado al propio jefe de la principal fuerza militar represiva estadounidense encargada de la "guerra contraterrorista" en la región.
Como se sabe, el Pentágono y los "gusanos" del Departamento de Estado hablan de una red Venezuela-Cuba-Bolivia orientada a exportar el "terrorismo islámico" a América del Sur, y de eso precisamente se ocupan el Comando Sur y la CIA.
En una entrevista con la agencia cubana Prensa Latina, el general Alberto Muller, jefe de los asesores militares del presidente Hugo Chávez desmintió la presencia de "terroristas islámicos" operando en Venezuela, tal como lo aseverara el jefe del Comando Sur estadounidense, general Bantz Craddock.
El principal asesor militar de Chávez señaló que la especie parte incluso de un desconocimiento histórico sobre la colonia árabe residente en la Isla Margarita, estado venezolano de Nueva Esparta, donde supuestamente estaría el "nido terrorista" mencionado por Craddock.
Está totalmente equivocado, señaló Muller, porque resulta que la mayoría de los árabes que viven aquí son libaneses y en su mayoría cristianos maronitas: no son musulmanes.
Muller aseguró que la versión difundida por el jefe del "es una falsedad absoluta, inventada, sin ningún sustento".
"Esa es una imputación vieja destinada a crear en la opinión publica la matriz de que Venezuela es un Estado delincuente y favorece el terrorismo internacional para justificar cualquier intervención militar norteamericana", subrayó.
Muller recordó que el intento de vincular la Isla Margarita con un pretendido centro de operaciones del terrorismo islámico es viejo, pues ya lo había planteado el anterior jefe del Comando Sur, general James Hill.
Para Muller la operación del Comando Sur obedece a la decisión de Chávez de incluir conceptos de guerra asimétrica en los cursos castrenses, frente a la amenaza del poder militar de EEUU, tecnológica y cuantitativamente superior a las capacidades convencionales de defensa venezolana.
La respuesta a ello -señaló- es la guerra asimétrica, irregular, no convencional.
Como en algún momento se consideró en Venezuela que la amenaza a la seguridad del Estado estaba representada por una supuesta subversión y se hacia cursos antisubversivos, ahora la amenaza es otra y el entrenamiento debe estar en consonancia, señaló el asesor militar de Chávez.
Según el general Muller, ahora "no hay una casta militar como antes encargada de la Defensa, sino que ésta es responsabilidad de todos los venezolanos agrupados en las fuerzas activas, la reserva y la guardia territorial y grupos de producción y apoyo logístico".
Teóricamente, dijo, se acaba ese papel especial de custodio del régimen político, que convertía a las fuerzas armadas en instrumento de la clase dominante porque es una responsabilidad compartida por todos los ciudadanos venezolanos.
Al margen del general Muller, hay que destacar que las operaciones del Comando Sur contra el gobierno de Chávez incluye una permanente "información confidencial" que circula entre militantes y dirigentes "gusanos" de Miami.
Según esos informes, desde Venezuela se estaría operando la red logística y operativa de un "frente terrorista anti-EEUU" para desestabilizar Sudamérica, principalmente en los países de mayoría indígena, Ecuador, Perú y Bolivia.
El Nuevo Herald, Associated Press, los consorcios periodísticos venezolanos "opositores", y las usinas mediáticas "antichavistas" regionales hacen delirar con estos rumores y teorías conspirativas a las huestes de los "guarimberos" que -tanto dentro como fuera de Venezuela- piensan que ha llegado la hora de que la CIA y el Comando Sur pongan fin a las andanzas del "dictador".
Retroalimentando esta estrategia, el Departamento de Estado suma gasolina a la paranoia "gusana" denunciando la "carrera armamentista" de Chávez orientada a exportar la "revolución armada" a América del Sur.
Los seguidores de Otto Reich y de Noriega están haciendo un lobby de presión en la Casa Blanca, en el Pentágono, y entre las armamentistas del complejo militar a fin de convencer al poder estadounidense de que la escalada armamentista de Chávez se orienta a dos objetivos: proveer de armas a las FARC y a los gobiernos que alienten una política anti-EEUU en la región.
En este escenario, el "terrorismo islámico" conforma el complemento esencial de esta estrategia desarrollada para desestabilizar a Chávez y preparar las condiciones para su derrocamiento o asesinato.
Pero, hasta ahora, nunca la CIA o el Comando Sur habían confundido a maronitas cristianos con "terroristas islámicos".
Un papelón que pone en evidencia la improvisación y la falta de seriedad técnica y estratégica de la "guerra contraterrorista".
De la cual Bush es el digno y destacado "comandante".
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