Un tanto inquieto
porque no consigue remontar el segundo lugar en el que permanece
estancado desde hace semanas, el candidato presidencial de Podemos
Jorge Tuto Quiroga arremetió este fin de semana con nuevas piezas
propagandísticas para atacar al favorito de la elección, Evo Morales
del MAS, inclusive con cuestionamientos a la vida privada del
candidato indígena.
El partido de Quiroga, identificado como la representación más fiel
de la derecha boliviana, ha tratado por todos los medios de mostrar
a su oponente de izquierda como una opción inviable y hasta
peligrosa para el país. Son célebres ya sus spots propagandísticos
en los que aparecen microempresarios (algunos impostores)
advirtiendo de la debacle nacional, con música fúnebre de fondo, si
es que Morales llega a ser presidente.
"No podemos darlos el lujo de perder nuestros mercados, miles de
bolivianos perderían su trabajo si Evo llegara a ser presidente,
esto porque se cortarían las relaciones con todos los gobiernos que
nos compran", repite Quiroga insistentemente. Además, ahora también
acusa al MAS de estar preparando un impuestazo al salario y la
eliminación del régimen simplificado, lo que obligaría a miles de
vendedores ambulantes a pagar impuestos.
En el último spot de Podemos aparece una mujer indígena de pollera
que se queja por haber sido abandonada por su esposo. "Evo Morales
abandonó a sus hijos (…) Si Evo no es responsable con su propia
familia, como podrá ser responsable con nosotros", cuestiona la
mujer en la propaganda que se difunde masivamente en todas las redes
de televisión.
Todas las encuestas de los medios ubican a Morales en primer lugar,
con más de 32% de la preferencia de voto, en tanto que Quiroga no
puede remontar desde el segundo puesto con aproximadamente 27 por
ciento. Esa es una de las razones que obligan a la los estrategas de
Podemos a recurrir a cualquier medio para "bajar al indio de la
punta".
Lo cierto es que en la campaña electoral se ofrecen dos modelos
distintos de país, uno antineoliberal propuesto por el líder
indígena y el otro enarbolado por el ex presidente Quiroga que
básicamente consiste en mantener el esquema del más puro y duro
libre mercado que rige en el país desde hace 20 años. Lo que
preocupa a los tutistas es que en un país descontento con los
resultados del libre mercado imperante desde 1985, que se evidencia
con movilizaciones sociales continuas desde que comenzó el nuevo
siglo, el corazón de su discurso programático está prácticamente
anulado.
Tuto ha tenido que recurrir a la prebenda institucionalizada para
llamar la atención del electorado –ofrece más de 10 "bonos" en su
programa, para madres, mejores estudiantes y niñas en edad escolar,
entre otros grupos sociales–, incapaz de articular una oferta
electoral integral que sea creíble. Si bien el MAS tampoco ofrece
cambios estructurales, su discurso es más coherente fundamentalmente
porque su propuesta no está atada a los mandamientos del Consenso de
Washington.
En su desesperación, por demás comprensible cuando faltan apenas
tres semanas para las elecciones, Tuto no ceja en su intento de
llevar a Evo a un duelo televisivo. Podemos envió una carta al MAS
invitándolo a debatir sólo sobre el tema de la nacionalización de
hidrocarburos, el tema "que Evo ha hecho palestra durante mucho
tiempo". Pero Evo le ha respondido que no debatirá con un candidato
mentiroso y que recurre no al debate de ideas sino a la guerra sucia
para ganar unos cuantos puntos en las encuestas.
La desazón de Tuto y sus camaradas de Podemos quedó en evidencia
este domingo en una entrevista difundida este domingo por la red
Unitel. En la ocasión Tuto reconoció que la izquierda hizo bien al
concentrar el voto en el MAS con la renuncia de candidatos
progresistas que hubiesen restado votos a Morales, como René
Joaquino o Abel Mamani. Quiroga comentó que en las filas de la
derecha eso no ha ocurrido, pues el candidato de Unidad Nacional,
Samuel Doria Medina, se mantiene en campaña pese a que no tiene
ninguna oportunidad de llegar a la presidencia. El candidato de
Podemos dijo que si él estaría en tercer lugar no le quitaría votos
a la candidatura con más proyección política.