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Caracas, 27 Oct. ABN (Igor Torrico).- Aunque no puede decir exactamente cuándo, el académico estadounidense Mark Weisbrot considera que pronto la economía estadounidense entrará en recesión debido a un conjunto de factores estructurales que están afectando los equilibrios macroeconómicos de ese país. Situación ante la cual todos los países, especialmente los americanos, deben ser precavidos.
La afirmación la hizo Weisbrot en una charla dada en el Banco Central de Venezuela, en la que participó junto a su colega Gerald Epstein, y que llevó por nombre Desequilibrios globales, burbujas de precios y sostenibilidad del dólar: opciones de políticas para la banca central.
Weisbrot y Epstein son PhD. en Economía y codirectores del Centro para la Investigación Económica y Política de Estados Unidos (Peri, por sus siglas en inglés).
Weisbrot señala entre los desequilibrios más importantes que tiene Estados Unidos está el hecho de tener un déficit de cuenta corriente de 6% sobre el Producto Interno Bruto (PIB), una deuda externa de 22% sobre el PIB y la presencia de un fenómeno llamado burbuja inmobiliaria.
Explicó el académico que la deuda externa estadounidense para 2010, es decir en 5 años, va a ser de 50% y va a seguir aumentando más allá de ese nivel si no se hace algo. Pero dado que esa cifra de 50% no es viable el banco central de ese país, llamado Reserva Federal, va a recurrir a una fuerte devaluación del dólar para lograr el equilibrio.
Al caer el dólar las exportaciones estadounidenses se hacen más baratas, en cambio lo que se trae del exterior se vuelve más caro.
De esa manera los países en desarrollo, especialmente latinoamericanos que ponen su confianza en venderle sus productos a Estados Unidos podrían vérselas muy mal ya que es posible que no vendan tanto como esperan, y en el peor de los casos no vendan nada.
Señaló que Venezuela podría ver afectado su mercado en el país del Norte, pero poco, dado que el petróleo por mucho tiempo será un recurso imprescindible para cualquier economía, especialmente las desarrolladas.
Un aspecto clave referido a la espera de una devaluación en Estados Unidos es que muchos países tienen miles de millones de dólares invertidos tanto en moneda estadounidense como en bonos del tesoro de ese país.
Aunque Weisbrot considera que para algunos como los asiáticos esto tiene utilidad, cuando el dólar caiga las pérdidas van a ser multimillonarias.
En ese orden de ideas el académico advirtió que sería más sano invertir en otras divisas como el euro, o en otros papeles diferentes de los bonos del tesoro, que aunque en un momento dado pueden pagar menos, no tienen encima de ellos la espada de Damocles que significa una devaluación en el horizonte que les haga perder su valor.
“Si usted tiene dólares en sus reservas y pierde 20%-30% de su valor, indefectiblemente va a perder muchísimo dinero”, apuntó Weisbrot.
“Actualmente se espera que los bonos de 10 años rindan 5,4%, esto supone 20% de pérdida para los tenedores de esos bonos, incluso la cifra podría ser mayor”, agregó el experto.
Por ello recomendó prudencia a los bancos centrales que ciegamente ponen su confianza en tener la mayoría de sus reservas en dólares o en bonos del tesoro estadounidense.
Se desprende entonces de la explicación del analista, que la decisión venezolana de diversificar los instrumentos o monedas en los cuales estaban invertidas las reservas internacionales, y no dejarlas sólo en dólares, no sería una idea descabellada, como sugirieron algunos economistas y políticos de la oposición en semanas recientes.
La burbuja inmobiliaria es el otro fenómeno estructural que observa el analista. Este término describe lo que sucede en una economía cuando los precios de los inmuebles están artificialmente altos, impulsando un falso crecimiento.
El problema es cuando esa burbuja estalla explicó Weisbrot En ese momento la realidad muestra que no ha habido tal crecimiento y de un golpe se caen los precios y sería el comienzo de una recesión en la economía estadounidense, es decir, un tiempo en que el crecimiento de la economía tiene signo negativo.
Al entrar entonces ese país en recesión se conjugaría al problema de la moneda y, como se explicó arriba, la mayoría del continente vería afectada su economía exportadora a ese país.
Para Weisbrot la incógnita es cuándo exactamente ocurrirá todo esto. Sin embargo, en su opinión, la mesa esta servida.
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