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San Juan, 01 Oct. ABN.- El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos pagó parte de la recompensa de más de un millón de dólares a los presuntos delatores del dirigente independentista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos, según reveló un diario de la capital boricua.
Ojeda Ríos, muerto hace ocho días en el occidental Municipio de Hormigueros durante una aparatosa operación del FBI con más de 300 agentes, resultó víctima de una delación, informó, este viernes, en primera plana, el diario puertorriqueño El Nuevo Día y reseñó Prensa Latina.
El matutino, que cita a funcionarios federales no identificados, establece que ya se entregó un pago a mano a los informantes, aparentemente dos.
A pesar de que el rotativo boricua no identifica a sus fuentes, en la misma edición publicó una entrevista con el jefe del FBI en Puerto Rico, Luis Fraticelli, quien pretende justificar la actuación de sus agentes en el crimen de Ojeda Ríos.
En la reseña de la plática, firmada por la misma periodista que escribe la nota de la presunta delación, Carmen Edith Torres, Fraticelli se muestra evasivo en sus respuestas acerca de la forma irregular en que actuaron los agentes federales.
El líder del Ejército Popular Boricua (EPB-Macheteros) evadió la persecución del FBI por los últimos 15 años, luego de que el 23 de septiembre de 1990 se despojara de un dispositivo electrónico en su pierna izquierda, que condicionaba su libertad bajo fianza de un millón de dólares.
La policía política estadounidense le dio muerte el pasado 23 de septiembre, justo en la fecha en que se saldó la fianza y cuando el independentismo puertorriqueño conmemora en el Municipio de Lares, en el centro montañoso de esta isla, la proclamación, en 1868, de la primera República de Puerto Rico.
Ojeda Ríos estaba imputado de participar, en 1983, en el robo de siete millones de dólares a la compañía de transporte de valores Wells Fargo, en Hartford, por lo que un tribunal de distrito de Connecticut le condenó en ausencia a 55 años de prisión.
Las autoridades estadounidenses reconocieron que ese dinero se empleó para financiar la lucha por la independencia puertorriqueña y no para el lucro personal.
La orden de arresto, que culminó con lo que la generalidad de los puertorriqueños ha calificado de asesinato por parte del FBI, fue emitida en el tribunal federal de Estados Unidos, en San Juan, por el juez Josi A. Fusti, según medios periodísticos.
Ojeda Ríos, de 72 años, y quien pasó tres décadas de su vida en la clandestinidad, fue herido por un francotirador a la altura de la clavícula derecha y murió desangrado, luego de que el FBI impidiera que se le brindara atención médica, según el doctor Héctor Pesquera.
El artículo indica que la policía federal estableció un amplio perímetro en la zona a la que no permitió ni entrar ni salir a nadie, a menos que fueran sus propios hombres, y ordenó cortar el suministro de energía eléctrica.
La muerte de Ojeda Ríos ha levantado una ola de indignación en Puerto Rico que ha obligado a la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Justicia de Estados Unidos a realizar una investigación.
El sepelio del dirigente se convirtió en una gigantesca manifestación de duelo, con la presencia de unas seis mil personas en Naguabo, municipio al sudeste de Puerto Rico, donde había nacido.
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