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Esta cita bien podría corresponder a agosto de 1968, en pleno apogeo de la guerra de Vietnam, pero responde a agosto de 2005, cuando la situación en Irak aparece al menos confusa.
Más de 1850 soldados de EE.UU. han perdido la vida en Irak desde marzo de 2003, una cifra que ahora comienza a sentirse dado los cada vez más insistentes reclamos de algunos familiares, especialmente madres de los caídos.
Las imágenes de féretros regresando a casa envueltos en una bandera se han multiplicado en la prensa, en medio de la polémica. El profesor Ralph Begleiter, de la Universidad de Delaware, demando al Departamento de Defensa para exigir la publicación de esas imágenes, tras lo cual el Pentágono divulgó este año más de 700 fotografías como la que ven arriba.
El presidente Bush, por su parte, volvió a defender la presencia de sus tropas en Irak, en momentos en que menos del 40% de los estadounidenses aprueba su manejo de la situación en el país árabe.
BBC Mundo habló con el profesor Begleiter, con el Pentágono y con algunas de las familias estadounidenses que están sufriendo en carne propia la perdida irreparable de la guerra.
La vigilia de una madre
Lo que comenzó hace dos semanas como la vigilia de una madre desconsolada, se ha transformado en un símbolo del creciente cuestionamiento en EE.UU. a la presencia de tropas en Irak.
Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, inició su vigilia el 6 de agosto, cuando llegó tan cerca como le permitieron del rancho donde el presidente George W. Bush pasa sus vacaciones de verano, no lejos de Crawford, Texas.
Desde entonces ha pedido reunirse con el presidente Bush para exigir personalmente el retiro de las tropas estadounidenses de Irak.
Al campamento de Sheehan, han llegado decenas de personas para expresar su oposición a la presencia militar estadounidense en territorio iraquí. Sheehan tuvo que dejar su vigilia hace unos días para estar junto a su madre, que sufrió un derrame cerebral, pero prometió que regresaría antes de que el presidente vuelva a Washington el 3 de setiembre.
Por su parte, Bush dijo simpatizar con Sheehan, pero no compartir su posición. El mandatario no se reunió personalmente con la madre, pero sí envió en su lugar a dos altos funcionarios, que conversaron con ella durante 20 minutos. Sheehan describió el encuentro como "una pérdida de tiempo" y reiteró su exigencia de reunirse con el presidente.
"Quiero saber, Sr. Bush"
"Todo lo que quiero es que el presidente Bush dedique una hora de sus vacaciones para reunirse conmigo, antes de que el hijo de otra madre muera en Irak", dijo Sheehan una y otra vez a los medios de prensa.
El hijo de Sheehan, Casey, de 24 años, murió cinco días después de llegar a Irak en un incidente en Ciudad Sadr, un sector de Bagdad, el 4 de abril de 2004. Su madre cree que es hora de que el gobierno retire las tropas de territorio iraquí.
"¿Por qué George Bush mató a mi hijo? ¿Cuál fue la causa noble por la que murió? No creo que una guerra de agresión contra un país que no era una amenaza para los EE.UU. sea una causa noble", afirmó Sheehan.
"Quiero saber, Sr. Bush, si usted cree que esta causa es tan noble, si usted alentaría a sus propias hijas a ir a Irak y a tomar el lugar de un soldado que quiere volver a casa", agregó.
Al campamento de Cindy Sheehan, conocido como "Campamento Casey", no ha llegado su esposo. Patrick Sheehan presentó una demanda de divorcio el 12 de agosto, citando "diferencias irreconciliables" con quien ha sido su esposa durante 28 años. Casey era el hijo mayor de la pareja, según la cual el estrés de lidiar con la muerte de su hijo había "socavado la relación".
Bush responde
He escuchado las voces de aquellos que dicen que debemos irnos de Irak. He reflexionado sobre su sincero deseo de reducir la pérdida de vidas retirando nuestras tropas. Yo estoy sinceramente en desacuerdo. Retirar las tropas enviaría una terrible señal al enemigo
George W. Bush
No lejos del campamento de Sheehan, el presidente Bush respondió a la madre en declaraciones a la prensa.
"Ella tiene todo el derecho del mundo de decir lo que cree. Estamos en Estados Unidos", afirmó el mandatario.
"He escuchado las voces de aquellos que dicen que debemos irnos de Irak. He reflexionado sobre su sincero deseo de reducir la pérdida de vidas retirando nuestras tropas. Yo estoy sinceramente en desacuerdo. Retirar las tropas enviaría una terrible señal al enemigo", agregó Bush.
La Casa Blanca destacó que Bush ya se reunió una vez con Sheehan el año pasado, cuando el presidente visitó Fort Lewis, en el estado de Washington, y sostuvo un encuentro con familiares de soldados fallecidos.
Sin embargo, Sheehan señala que la reunión tuvo lugar antes de una serie de revelaciones que dejaron en evidencia las fallas de inteligencia antes de la guerra.
El campamento establecido por Sheehan en Texas sigue en pie y su figura sigue atrayendo la atención de la prensa en EE.UU.
¿Será esta madre de California una noticia olvidada por los medios una vez que Bush regrese a Washington? Su campaña tiene lugar en momentos en que menos del 40% de los estadounidenses aprueban la forma en que el presidente maneja la situación en Irak -según un sondeo de AP-Ipsos divulgado este mes.
Muchos se preguntan si Cindy Sheehan representa el nacimiento de un nuevo movimiento anti-guerra, tan poderoso como el que culminó en el retiro de las tropas estadounidenses de Vietnam.
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