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Caracas, 22 Jul. ABN.- La embajadora de Venezuela ante el Reino de España, Gladys María Gutiérrez Alvarado, dio respuesta a través de una carta al diario español El País sobre artículos de opinión que se expresan negativamente de Venezuela.
Dicha correspondencia, fechada en Madrid el 18 de este mes y remitida al director de Opinión del referido medio impreso, Jesús Ceberio, se reproduce a continuación:
“Es grato dirigirme a usted en la oportunidad de saludarle y solicitarle, en virtud de haber observado un sustancial incremento de los artículos de opinión referidos a Venezuela en el diario a su cargo, la publicación en calidad de réplica de los párrafos subsiguientes de esta comunicación, de tal forma que los lectores dispongan de información contrastada sobre los temas abordados en los mencionados textos, de contenido claramente negativo no sólo en relación con el Poder Ejecutivo venezolano sino sobre otros muchos aspectos de la nación a la que represento como embajadora ante el Reino de España.
Repasando las sucesivas ediciones de El País de los últimos días, resultan ya monótonos los artículos de opinión vituperando algún aspecto de la realidad sociopolítica venezolana, en la medida que ésta no se adapta a ciertas expectativas interesadas de progresismo deslavazado.
Esclarece comprobar la cronométrica sintonía entre el calentamiento editorial, siempre escorado hacia la derecha, que registra de súbito el periódico en relación con Venezuela, y los cíclicos procesos electorales, que sin mácula y con observadores internacionales mediante, se suceden desde hace seis años, ininterrumpidamente, en la República.
Como apunte, le adelanto a los responsables de esta política que su efectividad es inversamente proporcional a su obviedad (patente en la medida que sólo se divulgan los argumentos cansinos y estereotipados de minorías históricamente fracasadas) por lo que es necesario un mínimo de donaire al momento de presentarle a los lectores como veraz la mirada sesgada que se advierte en los artículos.
Como prueba de lo anterior, sólo dos de muchos casos: el artículo Réquiem por un galardón, del 15 de julio, que abarca una página íntegra (a esta Embajada, que representa a toda una nación, sus réplicas se le publican si no sobrepasan las 30 líneas), en el que un crítico denigra a un premio literario de su propio país, el Rómulo Gallegos, recurriendo al habitual discurso peyorativo que sobre Venezuela hacen ciertos grupos sociológicos allende nuestras fronteras, politizándolo bajo el falaz argumento de que anteriormente éste era un ejemplo de pluralidad, a pesar de delatarse en el mismo texto al opinar que fue creado hace décadas ‘como contrapeso a la creciente influencia de la Casa de las Américas y la política cultural cubana’, denosta además al Presidente Chávez por su profesión de militar, y es el trasfondo de este parecer excluyente la idea de que los militares están negados al progreso, la justicia o la belleza (obvia constatables pruebas en contra, ocurridas incluso en la Europa del siglo XX).
También está la columna de Andrés Ortega: Se buscan valientes, del 18 de julio, en la que se cuestiona el proceso que el Poder Judicial venezolano le sigue a la organización “Súmate”, presentándolo como contrario a nuestras leyes, cuando la referida instancia, que los áulicos de la derecha nacional presentan como una cándida ONG (y cuyo miembro más conspicuo, la mencionada María Machado, firmó la lista de asistencia a la ceremonia de autojuramentación del golpista Pedro Carmona Estanga el 12 de abril de 2002) ha actuado de manera ostensiblemente política y proselitista, usurpando funciones legales propias del Poder Electoral y divulgando de manera propagandística el discurso de la oposición venezolana durante la campaña para el referéndum de agosto de 2004, recibiendo por todo ello fondos del Congreso estadounidense (lo que infringe la legislación vigente en lo que se refiere a actividades políticas).
En el artículo destaca además la rara idea de democracia que exhibe Ortega, al acusar de ‘monocratismo tumultuario’ a un Gobierno reelecto ocho veces consecutivas, sin los fraudes bipartidistas de antaño, sólo por no aceptar, entre otras cosas, proyectos políticos foráneos, que ilusamente se desearían implantar en Venezuela para volver al pasado. De seguro que los lectores están en presencia de otro nostálgico del voto censitario.
Lamentablemente, ejemplos como éstos, cargados de tergiversaciones y descontextualizaciones, abundan. Afortunadamente, el tiempo de la revolución está ganado para batallas de mayor importancia.
Sin más a que hacer referencia, y con la disposición de cooperación de esta Misión Diplomática en todo lo que sea posible, hago propicia la ocasión para reiterarle las seguridades de mi alta estima y distinguida consideración.
Atentamente,
Gladys María Gutiérrez Alvarado
Embajadora”.
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