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    ¡Palo al Tiburón! Contra el Imperialismo en Defensa de la Soberanía

(Foto) Venezuela condenó en la ONU ataques terroristas en Londres y recuerda que también es víctima
Por: Aporrea.org
Fecha de publicación: 22/07/05
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El Embjador Fermín Toro denunció en la ONU el uso de la guerra y la ocupación para luchar contra el terrorismo.
Credito: Prensa Misión de Venezuela en la ONU
22 de Julio de 2005.- Durante su intervención ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) sobre el tema "Exposiciones informativas de los Presidentes de los Organos Subsidiarios del Consejo de Seguridad," el Embajador Fermín Toro, Representante Permanente de Venezuela ante ese organismo, expresó en nombre de su país un categórico repudio por los actos terroristas que atentaron contra la vida del pueblo británico.

"Los venezolanos como Nación y pueblo condenamos y repudiamos a una sola voz el terrorismo como instrumento político letal para asesinar e intimidar a mansalva a inocentes, débiles y desamparados en cualquier parte del mundo, incluidas las que pretenden ser justificadas como efectos colaterales de la invasión extranjera," dijo el Embajador.

Toro aprovechó la oportunidad para dejar constancia que Venezuela ha sufrido experiencias terroristas como el asesinato con explosivos del fiscal Danilo Anderson, ocurrido en Caracas.

El diplomático igualmente destacó la solicitud de extradición que Venezuela ha formulado del terrorista Luis Posada Carriles ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, en cuyo territorio se ha refugiado el citado individuo de nacionalidad venezolana. "Estamos a la espera de una pronta respuesta afirmativa de las autoridades norteamericanas a esta solicitud a fin de que se haga justicia. En todo caso el refugio concedido hasta ahora de facto al citado terrorista viola flagrantemente el aparte 2 de la Resolución 1373 del 2001 del Consejo de Seguridad," destacó.

Toro igualmente denunció la aprobación del senado de EE.UU. de la construcción de nuevos misiles nucleares. "El Senado norteamericano ha autorizado recientemente la reanudación de la fabricación de 'Mininukes' o armas nucleares tácticas que se propone masificar la exterminación que ya produjeron los ensayos genocidas de Hiroshima y Nagasaki, al momento en que la resistencia popular no sólo se hace invencible día a día sino que amenaza con pulverizar el dogma estratégico militar del todopoderoso Pentágono sobre la posibilidad de sostener la guerra simultáneamente en dos frentes," dijo.

Toro explicó que la referida decisión del Senado norteamericano "atenta contra los compromisos adquiridos por los Estados Unidos en el artículo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear así como contra el espíritu, propósito y razón de dicho Convenio, además obviamente, contra la Carta de las Naciones Unidas."

Finalizó Toro con un contundente rechazo a la guerra. "La solución al terrorismo no es más terrorismo, es decir la guerra. Es necesario, desmontar este mecanismo perverso y criminal mediante el uso constructivo, pacífico y justo de los medios políticos orientados al respeto de la autodeterminación de los pueblos," dijo.

La intervención completa del Embajador Toro se reproduce a contunuación:

Muchas gracias Señor Presidente:

Antes de iniciar nuestra intervención deseamos reiterar al Embajador Representante Permanente del Reino Unido, nuestro sentido y categórico repudio por los actos terroristas que atentaron contra la vida del pueblo británico.

Deliberar y decidir cursos de acción en asuntos como el Terrorismo, tema fundamental de la Agenda de esta Organización está lleno de peligros y riesgos de distorsión a menos que el hilo conductor para esclarecer las verdades y formular conclusiones sea una perspectiva histórica holística. Sólo así podremos abordar la elaboración de un instrumento internacional eficiente en las múltiples tareas que exige la erradicación de esta terrible realidad que nos asedia. Tratándose el terrorismo de la expresión política de un problema complejo de nada valdría llegar a un acuerdo sobre los deberes que imponga tal instrumento si no comprometemos nuestra voluntad política para hacerlo una herramienta útil en sus propósitos.

El hilo conductor al cual aludimos, Señor Presidente, no puede ser otro que la reconstrucción en el tiempo del proceso de la aparición del Terrorismo en la dimensión internacional y las etapas y diversas manifestaciones de este fenómeno.

Al remontar el pasado en la evocación histórica llegamos al período transcurrido entre los dos últimos conflictos bélicos del Siglo XX llamados mundiales para identificar el surgimiento de Estados capitalistas despóticos, racistas, belicosos, totalitarios, genocidas en diversos grados e imperialistas, orientados por una ideología demencial, que pretendieron no sólo profundizar la subyugación de sus propios pueblos sino también la de los pueblos de la periferia del planeta sumidos en el atraso colonial de la ignorancia, la exclusión política-social y la pobreza, privados de los derechos humanos más elementales. Nos referimos a las trágicas aventuras europeas y asiáticas del nacional socialismo, del fascismo, del falangismo y del militarismo japonés de reminiscencias teocráticas

En esta etapa, del capitalismo monopólico internacional en su fase imperialista, ante el avance incontenible de los pueblos, respaldados por las actuaciones a partir de en 1917 del primer Estado socialista, algunos Estados capitalistas adoptaron como reacción la forma política extremista del uso sistemático de la herramienta del terror para asegurar con la intimidación y amenazas a la vida y la libertad, la obediencia colectiva sofocando toda disidencia contra sus planes y acciones genocidas. No obstante, en la coyuntura de la II Guerra Mundial las tradiciones y movimientos democráticos arraigados al momento en Europa y en el continente americano consolidaron una correlación de fuerzas que pudo dar al traste con esta tendencia criminal y suicida para el Mundo Occidental de los agentes políticos extremistas del capitalismo monopólico.

II

En el curso de la post-guerra desde 1945 hasta finales del siglo XX en el marco histórico del conflicto entre el capitalismo y los primeros Estados socialistas, y el contexto del enfrentamiento bipolar, dentro del mundo llamado occidental, los pueblos continuaron avanzando en su presencia y actividad protagónica, rompiendo cadenas de opresión en el proceso de descolonización. El capital monopolista internacional para frenar el avance popular, requirió de un financiamiento incremental. Para ello profundizó la explotación y el pillaje de los pueblos y de los recursos de los países de la periferia, y poder así acumular y experimentar nuevas armas convencionales y no convencionales de destrucción masiva fortaleciendo particularmente las nucleares, químicas y bacteriológicas dirigidas principalmente contra los Estados socialistas, sus contendores más visibles, como mecanismo de disuasión y a los países dependientes como polígonos de ensayo de las nuevas armas de exterminio.

III

El colapso de la Unión Soviética y del sistema mundial de Estados socialistas abrió un breve paréntesis de incertidumbre en las políticas económicas y militares de los Estados capitalistas. El fuelle de la expansión se detuvo momentáneamente, ante el derrumbe sorpresivo de quienes habían desempeñado el papel de vanguardia de los pueblos, al compás de las predicciones del final de la Historia de Francis Fukuyama, para luego reiniciar su espiral expansionista, una vez identificado como nuevos enemigos ideológicos, quienes poseían las fuentes de energía fósil disponibles más importantes en la geografía terrestre. De esta manera, se replanteó el despliegue de la guerra, esta vez contra Afganistán, Irak, el frágil Estado Palestino que lograba apenas despuntar y la supuesta amenaza de Irán, encubierto por el ropaje ideológico del "Choque de las civilizaciones" anunciado por el profesor Samuel Humtington. En este escenario encuentra también su explicación el golpe de Estado contra el gobierno democrático revolucionario presidido por el Presidente Hugo Chávez Frías.

IV

Ante la intensidad y profundidad abismal de la brecha actual entre el bienestar de los Estados del G-7, luego G-8 y las privaciones que sufre la mayoría de las poblaciones del Sur, las víctimas se han declarado abiertamente en rebelión, y desafío frontal contra la vanguardia del capital monopolista transnacional, el gobierno de los Estados Unidos de América y sus aliados imperialistas que han asumido a sesenta años de la derrota del Estado nazi-europeo, el relevo del papel que éste se propuso cumplir como aparato político-militar e ideológico de destrucción del universo de la periferia, esta vez amenazando hasta su aniquilación los fundamentos mismos de la biósfera. Este perfil contemporáneo de la represión es el terrorismo de Estado. Tiene nombre y apellido y una larga historia de fechorías a lo largo y ancho del planeta. De ello puede dar testimonio la memoria histórica de los pueblos de África, Asia y América Latina. Esta voluntad de exterminio de los pueblos por parte del terrorismo de Estado norteamericano y sus aliados en su más reciente versión se reconoce en la decisión de utilizar el arma final contra la tenaz y valiente resistencia de los pueblos que no ha vacilado en inmolar cientos de vidas contra los invasores y sus tropelías. El Senado norteamericano ha autorizado recientemente la reanudación de la fabricación de "Mininukes" o armas nucleares tácticas que se propone masificar la exterminación que ya produjeron los ensayos genocidas de Hiroshima y Nagasaki, al momento en que la resistencia popular no sólo se hace invencible día a día sino que amenaza con pulverizar el dogma estratégico militar del todopoderoso Pentágono sobre la posibilidad de sostener la guerra simultáneamente en dos frentes.

La referida decisión del Senado norteamericano atenta contra los compromisos adquiridos por los Estados Unidos en el artículo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear así como contra el espíritu, propósito y razón de dicho Convenio, además obviamente, contra la Carta de las Naciones Unidas. El verdadero centro de gravedad en el cual debemos fijar la mirada, adoptar posiciones y tomar determinaciones, son las señales ciertas que venimos de anotar sobre la decisión de determinadas potencias nucleares de usar individual o colectivamente armas atómicas de alcance restringido y efectos controlables, diseñadas para agredir a los pueblos indefensos del planeta.

V

Señor Presidente:

Los venezolanos como Nación y pueblo condenamos y repudiamos a una sola voz el terrorismo como instrumento político letal para asesinar e intimidar a mansalva a inocentes, débiles y desamparados en cualquier parte del mundo, incluidas las que pretenden ser justificadas como efectos colaterales de la invasión extranjera. Al mismo tiempo, reconocemos las acciones de quienes luchan a brazo partido contra la invasión extranjera sacrificando su vida por la libertad, la autodeterminación, la soberanía y el respeto a los derechos humanos mancillados. Es necesario distinguir claramente en estos casos cuando estamos ante un acto terrorista y cuando, ante el ejercicio legítimo de defensa de derechos elementales amenazados.

Igualmente a juicio de nuestra Delegación constituye también componente poderoso, eficaz y no desdeñable del Terrorismo el sistema cotidiano de mentiras, tergiversaciones y manipulaciones promovidas y difundidas por las empresas de comunicación nacional e internacional al servicio del Imperialismo que ocultan, tergiversan e impiden apreciar las verdades sobre los pueblos que en ejercicio de la autodeterminación está construyendo su destino, haciendo otro mundo posible.

Señor Presidente:

Queremos dejar constancia de haber sufrido experiencias terroristas como fué el acto criminal que constituyó el asesinato con explosivos de un funcionario de alta jerarquía de la Administración de Justicia venezolana, Danilo Anderson, el 18 de noviembre de 2004, cuyos autores materiales están sometidos hoy a los procedimientos de la justicia ordinaria.

Nuestra Delegación desea también, insistir sobre el hecho, ya traído al conocimiento del este Consejo, de la solicitud de extradición que nuestro Gobierno ha formulado de Luis Posada Carriles ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, en cuyo territorio se ha refugiado el citado terrorista de nacionalidad venezolana, coautor de la voladura de un avión de Cubana de Aviación donde perdieron la vida jóvenes inocentes en 1976. Se trata de un conocido criminal en todo el hemisferio, prófugo de la justicia venezolana. Estamos a la espera de una pronta respuesta afirmativa de las autoridades norteamericanas a esta solicitud a fin de que se haga justicia. En todo caso el refugio concedido hasta ahora de facto al citado terrorista viola flagrantemente el aparte 2 de la Resolución 1373 del 2001 del Consejo de Seguridad.

La República Bolivariana de Venezuela ha sido escrupulosa en el cumplimiento de las Resoluciones del Consejo de Seguridad sobre la materia, 1267 del 15/10/1999, 1373 de 28/09/2001 y 1540 de 28/04/2004. Al efecto hemos presentado regular y oportunamente los Informes pertinentes requeridos.

Finalmente, Señor Presidente, reiteramos aquí lo que antes hemos expuesto ante otros órganos de las Naciones Unidas. La solución al terrorismo no es más terrorismo, es decir la guerra. Es necesario, desmontar este mecanismo perverso y criminal mediante el uso constructivo, pacífico y justo de los medios políticos orientados al respeto de la autodeterminación de los pueblos.

Muchas gracias, Señor Presidente


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