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En mayo, la revista Newsweek debió retractarse por una historia en la que afirmaba que los interrogadores de Guantánamo habían arrojado al menos una copia del Corán a un inodoro para hacer que hablen los detenidos.
Un ciudadano ruso liberado el año pasado de la cárcel de Guantánamo, en Cuba, aseguró el martes que guardias estadounidenses arrojaban regularmente copias del Corán a inodoros, en momentos en que denuncias de profanación causan indignación en el mundo musulmán.
Este mes, el ejército de Estados Unidos describió casos de "maltrato" del Corán por parte de personal de ese país en la base naval de la bahía de Guantánamo, como orinar o patear el libro sagrado del Islam.
"En Guantánamo, solían tomarlos (los ejemplares del Corán) y arrojarlos dentro de inodoros o cualquier otro lugar. Pasaba regularmente y era para provocar protestas," explicó a periodistas Airat Vakhitov, liberado de Guantánamo hace un año tras pasar 18 meses en el campo de detención.
En mayo, la revista Newsweek debió retractarse por una historia en la que afirmaba que los interrogadores de Guantánamo habían arrojado al menos una copia del Corán a un inodoro para hacer que hablen los detenidos. El informe despertó violentas protestas en algunos países musulmanes.
"En el verano del 2003 hubo una gran huelga de hambre, de la que participaron 300 personas, debido al abuso sobre el Corán," añadió Vakhitov. Los musulmanes consideran al Corán la palabra literal de Dios y tratan a cada ejemplar con una profunda reverencia.
Estados Unidos tiene detenidas a cerca de 520 personas provenientes de más de 40 países en la prisión de Guantánamo, que abrió en enero de 2002 tras los ataques del 11 de septiembre del 2001. Muchos prisioneros estuvieron en la cárcel por más de tres años y sólo cuatro recibieron acusaciones.
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