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El subcomandante Marcos afirmó que el proyecto de gobierno de Andrés Manuel López Obrador es la continuación del “liberalismo social” de Carlos Salinas de Gortari, y sostiene que en el gobierno del DF “hay el germen del autoritarismo y un proyecto personal”.
“La imagen de Carlos Salinas de Gortari construida por AMLO es, en realidad, un espejo. Por eso la conformación de su equipo”, subraya.
Para saber cuál es el proyecto de López Obrador, apunta, “no hay que escuchar lo que dice hacia abajo, sino lo que dice hacia arriba (por ejemplo, en las entrevistas a los diarios norteamericanos New York Times y Financial Times). Hay que escuchar lo que les ofrece a quienes mandan en realidad.
“La oferta central del programa presidencial de AMLO no es vivir en Palacio Nacional y convertir Los Pinos en la nueva sección del Bosque de Chapultepec. Es ‘estabilidad macroeconómica’, es decir, ganancias crecientes para los ricos, miseria y despojos crecientes para los desposeídos, y un orden que controle el descontento de estos últimos”.
En un comunicado intitulado “La (imposible) ¿Geometría? Del Poder en México”, Marcos consideró que su programa “no es de izquierda, sino de centro. Es la continuación del “liberalismo social” del salinismo y esto permanece oculto debido a la “avasallante estupidez de la ultraderecha y por el mismo caos ideológico que reina en la clase política mexicana”.
Debido a ese ocultamiento, subrayó, algunos “intelectuales, además de destacados luchadores sociales, le proporcionan su cálido aliento al huevo de serpiente que se anida en el Gobierno de la Ciudad de México”.
Dice que “si Carlos Salinas fue el gobernante ejemplar de operador de la destrucción neoliberal en México, López Obrador quiere ser el paradigma del operador del reordenamiento neoliberal. Ese es su proyecto, aunque falta que lo dejen o que pueda”.
En su comunicado, Marcos enfatizó que ante “López Obrador no estamos enfrente de un líder nostálgico del pasado nacionalista revolucionario, sino de alguien con un proyecto muy claro de presente... y de futuro. AMLO no está pensando en realizar su proyecto en un solo sexenio (por eso su equipo es el mismo de aquel célebre “gobernaremos por muchos años”).
“Y, contra lo que piensan algunos, López Obrador no ofrece volver al pasado populista que tanto aterra al poder económico. No, AMLO oferta una mediación y una administración “modernas” (o sea terminar lo que dejó pendiente Salinas de Gortari).
“Y más: ofrece crear las bases de un Estado “moderno”, por eso se esfuerza en diferenciarse de Lula, Chávez, Castro y Tabaré. La de él no será una administración neoliberal con la mano izquierda (Lula en Brasil, Tabaré en Uruguay, Kirchner en Argentina), ni un gobierno socialista (Castro en Cuba), ni un nacionalismo popular (Chávez en Venezuela), sino el nuevo modelo de Estado No Nacional (ese engendro de la guerra neoliberal) en América Latina.
López Obrador, añade, “el que convirtió la movilización ciudadana contra el autoritarismo del desafuero, en un acto de promoción personal y de destape electoral. El de la alquimia; el que trastocó (y devaluó) el triunfo popular de la marcha del 24 de abril y lo convirtió en un logro personal en su carrera presidencial.
Afirma que López Obrador “el ex desaforado. El que acusó al Poder de arbitrario y luego intercambió con él exoneraciones mutuas. El denunciante de ‘complots’ que luego elogia como ‘estadistas’ a quienes acusó de urdirlos. El que ya se ve a sí mismo cruzado por la banda presidencial. El que, entre sus primeras ofertas de gobierno, garantizó la impunidad para quienes han asesinado y desaparecido a luchadores sociales. El que, con sus actos, le dice a la gente los desprecio desaforadamente”.
López Obrador, abunda, “el que se comparó a si mismo con Francisco I. Madero, olvidando que el símil con Madero no termina con el demócrata encarcelado por Porfirio Díaz, sino que continúa con el Madero que formó su equipo de gobierno con los mismos porfiristas (y que fue traicionado por uno de ellos).
Con el Madero que, dando las espaldas a las demandas de los desposeídos, se dio a la tarea de mantener la misma estructura económica de explotación, despojo y racismo construida en el régimen porfírista. A AMLO y a los jilgueritos que revolotean a su lado se les “olvidaron” esos detalles.
Respecto del PRD, Marcos señala que es el partido de los “errores tácticos”, como el de perseguir a jóvenes, homosexuales y lesbianas por el “delito” de ser diferentes; de traicionar la memoria de sus muertos, hacer candidatos a sus asesinos y reciclar a los desaforados de las candidaturas priístas.
“El error táctico de convertir movimientos populares en burocracias partidista y gubernamental; de sus luchas intestinas y los fraudes en las elecciones internas; de la alianza con el narcotráfico en el DF; de pedirle dinero a la gente mintiéndole al decir que es para ayudar, ‘bajo el agua’, a los zapatistas; y del cortejo vergonzante a los sectores más reaccionarios del clero.
PAN, dominado por la ultraderecha; PRI, por el cinismo
Ahora el Partido Acción Nacional (PAN) trata de convencer de que es una organización política de centro y presenta a una constelación de mediocres, donde, honor a quien honor merece, puntea el gris coupier Santiago Creel Miranda (me parece, no estoy seguro, que fue secretario de Gobernación en el intinerato de Fox-Sahagún, hoy se le puede encontrar llorando al hombro de la coyota Fernández de Cevallos… El PAN es hoy dirigido por la organización de ultraderecha “El Yunque”, bajo su peso yace el PAN histórico y una nostalgia por las familias arropadas con cobijas azules.
El PRI, surgido de la Revolución Mexicana de 1910, es, hoy por hoy, el partido con más posibilidades de provocar una nueva revolución en todo el país. El PRI no tiene ligas con el crimen organizado, forma parte de la dirección de los cárteles de la delincuencia. El cinismo con el que sus dirigentes desechan la memoria los lleva a hablar y a hacer como si no llevaran más de 70 años abusando del poder y lucrando con su ejercicio.
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