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La Habana, 02 Jun. ABN.- Un dramático llamado a luchar porque no haya más operaciones Cóndor, de exterminio de disidentes políticos, hizo este jueves aquí Stella Calloni, escritora y periodista argentina.
Calloni asiste al Encuentro Internacional contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia, que se lleva a cabo en el Palacio de las Convenciones de esta capital, con la asistencia de más de 400 invitados de 63 naciones, reseña Prensa Latina.
"No desaprovechemos esta oportunidad, dejemos a un lado cualquier vanidad, Cóndor no es de ninguno de nosotros, sino de las víctimas, hagamos un centro al estilo judío para esclarecer la verdad y los culpables", agregó.
La autora del libro Operación Cóndor dijo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) creó desde la década de 1960 una especie de macabro "dream team" (equipo ideal, fabuloso, invencible, en español) del terrorismo para aniquilar a demócratas y adversarios de los represores y el imperialismo estadounidense.
"Los integrantes del equipo de "estrellas" se llaman Luis Posada Carriles, los hermanos Novo Sampoll, Virgilio Paz, Félix Rodríguez, Dionisio Suárez y Gaspar Jiménez Escobedo", precisó.
Recordó Callón que los cubanos no fueron las únicas víctimas de esos sicarios, pues chilenos, argentinos, bolivianos, paraguayos, uruguayos, brasileños y venezolanos sufrieron las torturas, "saltos de la muerte" en avión o helicóptero, desapariciones y asesinatos.
"La Operación Cóndor tuvo su antecedente inmediato en la Operación Fénix contra los disidentes en los países asiáticos, asunto que confesó en su momento el ex jefe de la CIA William Colby", aclaró.
La también luchadora antifascista argentina hizo un parangón entre aquella operación Cóndor y la situación de los presos en Guantánamo, "donde se encuentran detenidos-desaparecidos personas a las cuales no se les ha celebrado juicio y que reciben la tortura o se les mata".
Los nombres pueden cambiar, pero las prácticas y los presupuestos son los mismos, y todos dentro del esquema de contrainsurgencia y de seguridad nacional de Estados Unidos, enfatizó.
Reconoció la autora que abogados de todo el mundo debieron asistir a Panamá para escuchar "de primera mano" las atrocidades cometidas por este "equipo de estrellas terroristas" por orden del imperialismo norteamericano, en momentos cuando estaban detenidos.
Posada Carriles, Novo Sampoll, Jiménez Escobedo y Crispín Remón saben todo acerca del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, de las atrocidades de Anastasio Somoza y las dictaduras militares de América del Sur, apuntó.
"Virgilio Paz y Dionisio Suárez, dos terroristas de origen cubano, participaron con el fallecido mayor Roberto D´Abuison en el asesinato del arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero", sostuvo.
Calloni evocó que Posada Carriles estuvo en la base aérea de Ilopango cuando la guerra sucia contra la revolución sandinista a través del operativo Irán-contras, que proveyó de armas y entrenamiento a mercenarios contratados por el Pentágono.
Para la periodista están abiertas todas las vías con el fin de esclarecer estos crímenes y su divulgación, pues ya se exponen los "archivos del terror" en Uruguay y los de Italia, que reúnen el caso del líder democristiano chileno Bernardo Leighton.
Calloni insistió en el afán de Bush padre por reunir mercenarios para Angola en los años 70, el contubernio de Kissinger con la Dina chilena y la operación Cóndor, y la formación del "equipo de estrellas" por el progenitor del actual Presidente de Estados Unidos.
La situación actual es que George W. Bush hijo no puede prescindir de los hombres de su padre, acotó Calloni.
Esta investigadora también rememoró a los escritores ya fallecidos Gregorio Selser, de Argentina (El pequeño ejército loco), y el soviético Valentín Maskin, quienes iniciaron el trabajo de investigación sobre las operaciones encubiertas estadounidenses.
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