HILA, Iraq Dos atacantes suicidas se inmolaron ayer entre una multitud de unos 500 policías reunidos en esta ciudad ubicada al sur de la capital iraquí y dejaron por lo menos 27 personas muertas y más de un centenar lesionadas. Aviones de combate estadounidenses, en tanto, destruyeron fuertes insurgentes cerca de la frontera con Siria. Los ataques se produjeron en momentos en que la insurgencia incrementa la violencia contra las fuerzas del gobierno, que han lanzado un operativo para aplastar a los milicianos en la capital iraquí. Sucedieron además cuando un avión de la fuerza aérea iraquí se estrelló en la provincia de Diyala, en el este del país, durante una misión que realizaba con cuatro estadounidenses y un iraquí a bordo, dijo el ejército de Estados Unidos. El primer ministro Ibrahim al-Jaafari prometió que la Operación Relámpago, que comenzó el domingo, desterrará a los milicianos de Bagdad y especialmente a los atacantes suicidas, la opción más mortífera de las elegidas por los terroristas. ''Necesitamos limpiar algunos de nuestros distritos con problemas y por eso fue lanzada la Operación Relámpago ... para proteger rápidamente a los civiles y frenar el derramamiento de sangre'', sostuvo Al-Jaafari durante una rueda de prensa. Pero nuevos ataques al sur de la capital mostraron lo difícil que resulta la tarea. En Hila, a unos 95 kilómetros al sur de Bagdad, el coronel Adnan Abdul Rahman expresó que los asaltos fueron a eso de las 9:15 de la mañana, cuando dos atacantes suicidas que llevaban cinturones cargados con explosivos se inmolaron en medio de un grupo de policías que manifestaba frente a las oficinas del gobierno. Los atacantes mataron a por lo menos 27 personas y lesionaron a 118, dijo el capitán de la policía Muthana Jalid Ali. Los militares polacos, que controlan el área, expresaron que murieron unos 30 iraquíes. Con frecuencia es difícil obtener la cifra exacta de víctimas después de un ataque suicida ya que muchas de ellas están mutiladas. Ali, de la policía de Hila, dijo que los agentes de seguridad se habían reunido frente a la alcaldía para protestar por la decisión del gobierno de desmantelar la unidad especial que integraban. La policía y los soldados iraquíes acordonaron de inmediato el área. Las explosiones rompieron ventanas de la alcaldía, un tribunal y un colegio. Hila fue el sitio del ataque más sangriento desde la caída de Saddam Hussein, cuando el 28 de febrero un coche-bomba detonó frente a reclutas de la policía, matando a 125 personas. En una aparente atribución de responsabilidad, Al-Qaida dijo en una declaración de la internet que uno de sus miembros realizó el ataque ''contra un grupo de fuerzas especiales iraquíes''. No pudo verificarse de inmediato la autenticidad del comunicado. Los milicianos consideran a las fuerzas de seguridad iraquíes como su principal blanco en su campaña violenta. La violencia en el norte del país mató a por lo menos otras nueve personas, y los pistoleros asesinaron a un importante funcionario kurdo en Kirkuk y a un líder tribal sunita en Mosul. Asimismo, una bomba colocada en una carretera mató a un civil en Bakuba y soldados iraquíes mataron a tiros a seis insurgentes en Mosul y en la provincia de Anbar, en el norte del país. Aviones y helicópteros de Estados Unidos atacaron a insurgentes que combatían con soldados norteamericanos cerca de Husayba, en la frontera con Siria, dijo el Ejército. ''Hubo víctimas entre los enemigos, pero debido a la destrucción de los edificios desde los que disparaban no podemos determinar la cantidad de combatientes enemigos muertos y heridos'', expresó la portavoz del Ejército teniente Blanca Binstock. |