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Caracas, 27. ABN. (Miyeilis Morales Flores).- “No aceptamos que un
reequipamiento de la Fuerza Armada Nacional se interprete como un
desequilibrio militar en la región”, enfatizó el vicepresidente
ejecutivo de la República, José Vicente Rangel.
En rueda de prensa ofrecida desde la sede de la Vicepresidencia, Rangel
calificó de “inaceptable y canallesca” la reciente declaración del
ministro de la Defensa colombiano, Jorge Alberto Uribe, quien cuestiona
la compra de equipos militares por parte de Venezuela.
A su juicio, el ministro colombiano hizo este tipo de señalamientos para
complacer la línea de acción de Estados Unidos en contra Venezuela.
Además, afirmó que resulta sospechoso que la declaración se haga en
ocasión de la visita de la secretaria de Estado norteamericano,
Condoleezza Rice a Colombia.
Conforme a estos argumentos le formuló esta interrogante al Presidente
de Colombia, Álvaro Uribe Vélez: “¿Comparte usted esta caracterización
que hace el ministro de la Defensa (de su gobierno) sobre el
equipamiento de la Fuerza Armada venezolana como elemento perturbador de
la región?”.
Recordó que en una ocasión reciente algunos medios atribuyeron al Jefe
de Estado colombiano una declaraciones en las expresaba su preocupación
por esa decisión soberana del país. Sin embargo, casi de inmediato el
Mandatario lo desmintió, lo cual a juicio de Rangel fue recibido con
total beneplácito en Venezuela.
Venezuela con el reequipamiento militar no quiere suscitar un
desequilibrio en la región a diferencia del desbalance que introduce el
Plan Colombia, en el cual se invierte miles de millones de dólares,
agregó Rangel.
La posición del vicepresidente responde al planteamiento hecho por el
ministro Uribe, quien informó al Congreso colombiano que las recientes
compras de armas por parte de Venezuela aumenta el desequilibrio en la
region sin justificacion alguna.
Tales críticas están expuestas en un documento secreto, es decir
razonado y madurado, que se entregó al Senado colombiano, luego llegó a
los medios y se hizo público, de acuerdo con el comentario al respecto
del vicepresidente.
Rangel tildó tal pronunciamiento de desconsiderado y reiteró que se
trata de una injerencia por parte del vecino país en asuntos que son
sólo de competencia venezolana.
La compra de armas e insumos castrenses obedece a la necesidad de
reforzar la seguridad y la defensa del país, lo cual está muy claro por
el resto de los países de la región.
Tras esas nuevas críticas injerencistas el vicepresidente descartó
conversar con el ministro Uribe. "Con ese señor no me siento a hablar",
respondió a la consulta sobre tal posibilidad.
Desde su punto de vista, un funcionario de alto rango no debe poner en
riesgo los vínculos internacionales de su país con declaraciones a
título personal, y de hacerlo debe entonces asumir su responsabilidad.
El vicepresidente Rangel ratificó la voluntad del Gobierno de mantener
las mejores relaciones con todos los países del mundo, que incluye a
Estados Unidos y a Colombia, pero “con esa voluntad de diálogo y
entendimiento asimismo le exigimos a los interlocutores respeto y no
colocar minas en el camino de la paz”.
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