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El presente articulo noticioso fue publicado hoy en The New York Times fue escrito en inglés por el periodista Juan Forero. Se presenta en forma de traducción no oficial.
26 de abril.- Con el Presidente Chávez dirigiendo a Venezuela hacia una confrontación con Washington, la administración Bush sopesa un enfoque más firme con el régimen venezolano, el cual incluirá proporcionarle más dinero a fundaciones y a grupos políticos y empresariales opuestos a su gobierno izquierdista.
La administración Bush ha empezado a urgir a los vecinos de Venezuela para que tomen distancia de Chávez, y ha mostrado su preocupación por la libertad de prensa, la independencia judicial y la afinidad del gobierno venezolano por grupos izquierdistas en otros países, incluida la guerrilla colombiana.
Pero hasta ahora no ha encontrado aliados en sus intentos por aislar a Chávez, y está cada vez más frustrado por los exabruptos anti-estadounidenses de Chávez y políticas que parecen ser implementadas para desafiar a Washington. Este pasado domingo, Chávez canceló un programa de cooperación militar que estuvo vigente por 35 años y ordenó la salida de cuatro funcionarios militares estadounidenses que él acusó de causar problemas.
La acusación, la cual funcionarios estadounidenses rechazan, representa otro golpe más a relaciones que han sido complicadas desde que los Estados Unidos apoyó el golpe de Estado que sacó a Chávez del poder brevemente en abril 2002. Desde entonces, su fuerza ha crecido. Chávez ganó un referendo revocatorio en agosto del año pasado, y altos precios de petróleo le han proporcionado a su gobierno altos ingresos con la venta de 15 por ciento de importaciones estadounidenses.
Funcionarios estadounidenses, los cuales habían decidido ignorar a Chávez durante gran parte del año pasado, ahora reconocen la necesidad de tener una estrategia de largo plazo para tratar a un presidente que podrá ganar un segundo período de seis años en la presidencia en elecciones nacionales el año que viene.
Un equipo especial en el cual participan varias agencias (del gobierno de EEUU) ha estado trabajando en Washington en la elaboración de un nuevo enfoque que, según algunos funcionarios, probablemente se inclinará hacia una línea más dura hacia el régimen chavista. El apoyo de los Estados Unidos a grupos que partidarios de Chávez dicen que oponen al gobierno ha causado tensiones en años pasados. Bajo planes que están siendo considerados actualmente, ese apoyo aumentará, dicen funcionarios estadounidenses.
“La conclusión en Washington es que una relación realista y pragmática, en la cual podemos estar de acuerdo en no estar de acuerdo en algunos temas y a la misma vez adelantar en otros temas, no parecer estar ganando,” dijo un funcionario que trabaja en dirigir la política estadounidense hacia América Latina.
Añadió el funcionario: “Les ofrecimos una relación más pragmática, pero si es obvio que no la quieren, podemos ir hacia una relación más agresiva.”
Funcionarios estadounidenses destacan que el programa contra narcóticos ya ha sufrido, y las reuniones de funcionarios de alto rango de los dos países son mínimas.
“Lo que está pasando aquí es que ellos [funcionarios estadounidenses] se han dado cuenta que las cosas se están deteriorando rápidamente y van a requerir más atención,” dijo un asesor del partido Republicano en el Congreso que trabaja en el tema de América Latina. “La política actual de ignorar al otro, o no querer ver al otro, simplemente no está funcionando.”
Los Estados Unidos, dijo el asesor, está particularmente preocupado porque Venezuela es uno de los cuatro más importantes proveedores de petróleo para el país. “No lo podemos ignorar,” dijo el asesor al referirse a Chávez. “Él esta sentado en una fuente energética de crítica importancia para nosotros.”
Un problema central para los Estados Unidos es que Washington tiene poca influencia sobre lo que pasa en Caracas. Los altos precios de petróleo han dejado a Venezuela sin la necesidad de préstamos o asistencia económica que los Estados Unidos pudiera usar en su contra.
La administración Bush tampoco tiene mucho apoyo en América Latina, donde líderes de izquierda ahora son presidentes de la mayoría del continente. Condoleezza Rice, la Secretaria de Estado estadounidense, probablemente expresará preocupaciones sobre Venezuela durante un viaje a cuatro países en la región esta semana. Analistas políticos dicen que ella tendrá dificultad para encontrar apoyo en la región.
Durante un viaje reciente a Brasil, Donald Rumsfeld, el Secretario de Defensa estadounidense, públicamente expresó sus preocupaciones sobre Chávez. Unos días más tarde, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, declaró en una reunión con Chávez y los presidentes de Colombia y Argentina que “nosotros no aceptamos difamaciones y insinuaciones contra un compañero.”
“Venezuela tiene el derecho de ser un país soberano, de hacer sus propias decisiones,” añadió el presidente brasileño.
Por su parte, Chávez, quien es famoso por sus declaraciones largas y controversiales, se ha vuelto más beligerante, usando su posición anti americana para aumentar su apoyo popular. Chávez ha acusado a los Estados Unidos de planear una invasión, amenazó con cortar las ventas de petróleo, y ha dirigido a la Secretaria de Estado Rice a través de insultos con connotaciones sexuales.
Mientras que otros funcionarios venezolanos han asegurado que las ventas de petróleo a los Estados Unidos no cesarán, nuevos vínculos energéticos con China han causado preocupaciones en Washington, al igual que una reunión reciente entre Chávez y el presidente iraní, Mohammad Khatami, donde Chávez declaró que Irán tiene “todo el derecho” de desarrollar su programa de energía nuclear.
Chávez también está formando una milicia popular que eventualmente tendrá dos millones de participantes, y tiene planes de comprar 100,000 rifles tipo AK-47 de Rusia y aviones de guerra de Brasil.
“Todos los gobiernos reconocen el carácter democrático del gobierno venezolano, su vocación pacifica, y todos quieren establecer relaciones estables con Venezuela, con una sola excepción, los Estados Unidos,” dijo el canciller venezolano Alí Rodríguez en una entrevista. “Los Estados Unidos ha ido lejos para aislar a Venezuela, pero ningún gobierno está cooperando. Ha fracasado, porque no hay ninguna razón para aislar a Venezuela.”
Pocos de los países más grandes de América Latina ven un beneficio en confrontar a Chávez, ni tampoco apoyan el aislamiento de Cuba. Venezuela ofrece petróleo a precios especiales y tiene varios acuerdos económicos con decenas de países. Muchos tampoco quieren antagonizar con sus propios partidarios de izquierda, los cuales apoyan a Chávez.
“Los otros países no quieren estar metidos en el medio de una polémica entre los Estados Unidos y Venezuela,” dijo Jennifer McCoy, una experta en Venezuela en la Universidad del Estado de Georgia y la directora del programa de América Latina en el Centro Carter. “La estrategia de los Estados Unidos es contraproducente y podrá resultar en una reacción negativa de los países latinoamericanos si son forzados a tomar una posición.”
Muchos Demócratas influyentes se oponen a una estrategia más agresiva.
“Yo pienso que se están creando más tensiones,” dijo Bill Delahunt, un legislador demócrata del estado de Massachussets y miembro del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, quien se ha reunido con Chávez en varias ocasiones. “Uno no puede denegar el hecho que el Presidente Chávez fue electo democráticamente.”
Pero la administración Bush dice que los intentos de mejorar las relaciones con Venezuela han fracasado.
El embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, quien asumió el cargo en septiembre del año pasado, pasó meses tratando de organizar una reunión con Rodríguez. Solicitudes para reuniones con ministros y funcionarios de medio rango son ignorados, y Venezuela ha cancelado decenas de programas de intercambio con los Estados Unidos.
La opción que los funcionarios creen que tomarán es responder en forma asertiva y pública a las políticas venezolanas que no le agraden los Estados Unidos, idealmente con la ayuda de otros países y con instituciones respetadas como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
“No debemos tener miedo en decir cuando él [Chávez] está quitando libertades, para nada,” dijo Robert Zoellick, el suplente Secretario de Estado, durante una audiencia ante el Comité de Relaciones Internaciones del Senado estadounidense.
Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores esperan que relaciones mejorarán: “Hay una condición para que nosotros tengamos buenas relaciones con los Estados Unidos,” dijo Vice Ministro Mary Pili Hernández, quien maneja relaciones con Washington y esta “se llama respeto.”
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