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Néstor Kirchner pidió en Alemania "una reestructuración" del Fondo Monetario y cuestionó a su "tecnocracia", que presenta "nuevas exigencias" ante el proceso de negociación de la deuda externa impaga.
El jefe de Estado, en el marco de la gira por el país germano, cargó contra "los modelos importados e impuestos", que sólo "buscan recuperar acreencias".
"Mi país, por seguir esas recetas, viene de sufrir una las catástrofes socioeconómicas más graves de su existencia, que hiciera eclosión a finales de 2001", dijo Kirchner en un discurso pronunciado en la Fundación Friedrich Ebert de Berlín.
Esa catástrofe, según el presidente, fue "producto de un modelo político-económico al servicio de intereses ajenos al bien común que favoreció la proliferación de los genocidas, ladrones y corruptos".
Kirchner reafirmó hoy la intención de Argentina de "participar de manera activa y constructiva en favor de un nuevo orden mundial" y de "no renunciar a su autonomía en las decisiones".
Así lo afirmó al disertar en Berlín en la sede de la Fundación Friedich Ebert en lo que constituye su última actividad del tercer día de su visita a Alemania.
El jefe del bloque justicialista en Diputados, José María Díaz Bancalari, ratificó en Radio 10, que el trato entre Kirchner y Schroeder fue "exactamente como se los vio".
Por otro lado, el mandatario argentino se quejó hoy por la postura que el FMI tiene con Argentina, al señalar que ese organismo "plantea nuevas exigencias a medida que avanzamos en la solución de nuestros problemas".
El mandatario ratificó que el desarrollo económico y comercial del Mercosur es la prioridad de su administración, así como volvió a culpar al Fondo Monetario por la crisis que vivió Argentina en los últimos años.
El mandatario criticó oa los organismos de crédito internacional por “consolidar la marginación y la exclusión en el mundo” y en lo que respecta a nuestro país indicó que “a mi me toco tomar una Argentina devastada”
En ese sentido volvió a atacar al FMI por haber apoyado el endeudamiento del país y “las políticas especulativas” aplicadas en la década del 90.
Kirchner calificó de “estafa” los bonos emitidos con anterioridad a su llegada al gobierno y se lamentó por haber llegado al gobierno de “un país que lo quebraron y lo vaciaron”.
El presidente destacó algunas de las cifras que alcanzó la economía en su gestión y señaló que “hemos crecido casi el 20 por ciento en dos años” y “que nuestra recaudación creció el 40 por ciento”.
Defensa de la reestructuración
Kirchner afirmó que cuando la Argentina debía 170 mil millones de dólares de deuda externa se había llegado a una situación extrema. “Un país que llega a ese límite pierde el temor” y se encuentra “prácticamente en la desintegración”, ejemplificó.
Kirchner defendió la reestructuración de la deuda al afirmar que “fuimos haciendo todo lo contrario de los que nos indicaba el FMI”. Puesto en términos dramáticos el presidente añadió que “debíamos rematar al país” para afrontar los compromisos de la deuda externa.
En relación a los bonistas que no participaron del canje de deuda del 76,15%, el mandatario insistió en que el estado argentino debía responder a aquellos “que habían confiado” en la reestructuración planteada por el Gobierno.
Tuvimos que “hacer un canje al margen del Fondo”, señaló Kirchner, y agregó que “ahora que hicimos eso, les preocupa el 14 por ciento, a nosotros también nos preocupa”.
“Hemos pagado 11.500 millones al FMI en los últimos dos años”, afirmó. “Evidentemente, con estos organismos que no comprenden la problemática de nuestra región”, se quejó, y aseguró que “la realidad va a marcar que se vuelven cada vez más incompetentes”.
Entre otros duros cuestionamientos a los organismos multilaterales de crédito, el presidente dijo que “ellos mismos generaron los endeudamientos” y que “el Fondo no tiene destino, no tiene futuro en orden a la función que se le quiso dar”.
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