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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
EMBAJADA EN CHILE
COMUNICADO
El Mercurio quiere ver en ojo ajeno
la paja y no ve la viga en los suyos
Una vez más el diario El Mercurio alimenta una matriz de opinión adversa al proceso social y político que conduce el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías (tal como lo practicó hace más de treinta años contra el Presidente Salvador Allende).
En su editorial del martes 5 de abril de 2005, titulada “Chávez, el perturbador”, señala que el mandatario es un personaje que periódicamente surge en los escenarios mundiales, con ideas que ponen en peligro el orden establecido.
Le preguntamos a El Mercurio, acérrimo defensor del orden establecido, ¿Es
Hugo Chávez Frías efectivamente un perturbador? Seguramente no lo es para el 80 por ciento de pobres que conforman la población venezolana, que lucha por mejorar sus condiciones de vida. Acaso es un provocador, quien dispone las políticas para que la población acceda a salud y educación gratuita, a viviendas dignas, empleo y oficios. ¿Es todo eso quien convoca a todos los sectores productivos a un plan de desarrollo económico, donde la iniciativa privada es complementada con el modelo cooperativista y la participación del Estado, cambiando el modelo económico rentista por un modelo de desarrollo endógeno?
Venezuela sale a los escenarios mundiales para colaborar en la construcción de un mundo distinto, solidario, multipolar, con un ordenamiento jurídico internacional fortalecido en el cual se respete la autodeterminación de los pueblos, los derechos humanos y se asegure una sustentabilidad ecológica para las generaciones futuras. El orden establecido que tanto admira El Mercurio no es sustentable. Se calcula que si todos los habitantes (aproximadamente 5 mil millones de personas) pudieran vivir con el nivel de vida de los estadounidenses (solamente 290 millones de habitantes), requeriríamos siete Planeta Tierra.
Gasto militar
Nuestro país declara que trabaja en la construcción de un modelo nuevo. No es el capitalismo, tampoco el socialismo real que vivieron las naciones de Europa del Este. Es un modelo que pone al ser humano en el centro y descarta la mercantilización de todas las esferas de su vida a la que conduce el neoliberalismo. Igualmente, nuestras relaciones internacionales buscan la integración suramericana. La preocupación estadounidense, que rasga vestiduras por la renovación de armamento en Venezuela es ridícula. Estados Unidos es la personificación del imperio belicista, el principal fabricante y exportador de armamento del mundo, y su desmedido gasto militar (450 mil millones de dólares) es superior a lo que destinan en conjunto a defensa las 17 naciones que lo siguen en la lista. Las armas que adquirió Venezuela están destinadas únicamente a la defensa de nuestras fronteras, a impedir el accionar de grupos irregulares, sean del tipo que sean, y desterrar el contrabando y el narcotráfico de nuestra tierra. Así lo han entendido nuestros vecinos, los hermanos países de Brasil y Colombia, con quienes las relaciones de confianza y cooperación son más intensas que nunca.
Venezuela no es un país belicista. Mantiene muy en alto una tradición de 200 años de no-violencia. Nuestras Fuerzas Armadas no han combatido fuera de nuestras fronteras en dos siglos, y antes que eso, cuando salieron de esta tierra fue para ayudar en la independencia de Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, liderados por Simón Bolívar.
La alarma manifestada por El Mercurio respecto a que Venezuela estaría buscando reemplazar a su principal cliente petrolero, Estados Unidos no es tal. Venezuela ha garantizado el suministro constante y seguro con su vecino del Norte, siempre y cuando las relaciones y acciones de ese país se mantengan en el marco del Estado de Derecho Internacional. Sabemos lo indispensable que son para los Estados Unidos los recursos energéticos provenientes de los hidrocarburos, toda vez que esa nación consume la mitad de la gasolina que se emplea en el mundo. Sin embargo, Venezuela está en todo su derecho de diversificar su cartera de clientes a escala internacional, buscando alianzas con países como China o la India, con quienes existen convenios que además involucran transferencia tecnológica, complementariedad económica y cultural.
CITGO
Para nadie es un secreto que las condiciones comerciales en las que opera
Citgo, nuestra filial petrolera en los Estados Unidos no son del todo favorables para Venezuela. Producto de los acuerdos firmados en el pasado por las corruptas administraciones, Petróleos de Venezuela debe importar de Arabia Saudita, Canadá y otros mercados más de 700 mil barriles diarios de petróleo liviano sin azufre para las refinerías de Citgo en Louisiana, Texas e Illinois. La distorsión implica además que PDVSA le vende los barriles a su filial Citgo con un descuento de 4 dólares por barril, lo que representa un subsidio a la economía estadounidense de cientos de millones de dólares al año.
Ahora Venezuela evalúa el futuro de esta inversión que no nos conviene,
privilegiando el desarrollo de una industria petrolífera en territorio venezolano que cada vez se consolida más, junto con las inversiones conjuntas con empresas extranjeras, las cuales cancelan al Estado regalías del orden del 30 por ciento de lo extraído, que se invierten en el desarrollo social de una Venezuela que ahora es de todos los venezolanos.
Hoy circulan documentos desclasificados en Estados Unidos de Norteamérica, donde se evidencian los contactos" perturbadores" realizados por el dueño de un diario chileno, al mandatario de ese país, y las diferentes maneras con la cual contribuyeron al derrocamiento del Presidente Salvador allende y a la tragedia que vivió ese pueblo, con miles de muertos, desaparecidos y exiliados.
"Cada perturbador juzga por su condición".
"No mires la paja en el ojo ajeno, mírate la viga que tienes en el tuyo"
Víctor Delgado Monsalve
Embajador
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