Miami, meca del exilio venezolano (titulo original)
Johan Peña y Pedro Lander, ex oficiales de inteligencia oficial de Venezuela, llegaron a Miami a principios de diciembre, sólo unos días después de que investigadores en Caracas los acusaran de haber matado a un conocido fiscal federal.
Carlos Fernández, ex jefe de Fedecámaras, llegó en el 2003, poco después de haber escapado de detención domiciliaria donde había sido enviado bajo acusación de haber jugado un papel en esfuerzos por deponer al presidente electo, Hugo Chávez.
Daniel Romero, un abogado de Caracas que leyó en público un decreto suspendiendo la Asamblea Nacional y otras instituciones democráticas durante un breve intento de golpe en el 2002, también huyó a Miami y solicitó asilo.
Los enemigos prominentes de Chávez están llegando discretamente al sur de la Florida, uniéndose a una comunidad venezolana cada vez mayor. Muchos de los recién llegados o bien son buscados por presuntos delitos en Venezuela o están bajo investigación porque se alega que trataron de socavar el gobierno de Chávez. Algunos insisten en que tendrían que confrontar una persecución si regresan ( es obvio que al ser evasores de la justicia, serán buscados - no perseguidos- y detenidos de acuerdo a las leyes venezolanas)
Aunque las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han estado tensas por la retórica populista de Chávez y sus acusaciones de que Washington respaldó el fallido golpe, la presencia de los venezolanos que procuran asilo no se ha convertido todavía en una cuestión política importante, según dice un funcionario del gobierno de Bush.
''Hasta que nos entreguen una solicitud formal específica a través del Departamento de Estado diciendo por qué deberíamos extraditar a esta gente, el servicio de inmigración los mirará simplemente como visitantes o personas que procuran asilo, con derecho a presentar sus casos'', dijo el funcionario, que pidió que su nombre no fuera revelado.
Mientras tanto, un funcionario del Departamento de Estado dijo que ellos no tenían comentario sobre la presencia de exiliados venezolanos y que sus peticiones de asilo son asunto del Departamento de Seguridad Territorial.
Los ex miembros de la guardia nacional de Venezuela, tenientes José Antonio Colina y Germán Rodolfo Varela se fueron de Venezuela después de haber sido acusados de colocar bombas en la Embajada de España y el Consulado de Colombia en Caracas el 25 de febrero del 2003. Han estado detenidos en el centro de detención de Krome en Miami-Dade desde que llegaron a fines de ese mismo año.
Bernardo Alvarez, el embajador venezolano en EEUU, dijo al Herald que su gobierno ha pedido solamente la extradición de los tenientes. Pero dijo que las autoridades en Caracas estaban investigando a otras personas implicadas en el intento de golpe, las bombas y el asesinato del fiscal.
''La mayoría de los venezolanos en EEUU llevan una vida decente'', dijo Alvarez, ``pero hay un pequeño grupo vinculado a acciones radicales''.
Añadió que esas personas han venido de allá huyéndole al encausamiento, no a la persecución.
Las cifras de inmigración en las cortes muestran un continuo aumento en el número de solicitudes de asilo por parte de venezolanos. En el año fiscal 2000, hubo 47. En el 2003, hubo 659.
''Venezuela no es Cuba, pero hay suficientes señales perturbadoras que impulsan a la gente a irse'', dice Susan Kaufman Purcell, directora del nuevo Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami. ``Y Miami es el lugar perfecto para ellos. Está en EEUU, pero culturalmente se asemeja a su país, con las cosas que les gustan de allá y sin las cosas que no les gustan''.
Entre los primeros activistas antichavistas que llegaron está Romero, un abogado de 46 años que estuvo encarcelado brevemente cuando Chávez volvió al poder después del intento de golpe, y después fue admitido en Miami como turista. En noviembre del 2002 Romero solicitó asilo. La petición está pendiente.(Cuándo estuvo preso este funcionario, por lo menos por golpista?)
Romero tiene un negocio de imprenta en Miami que produce membretes, afiches de Julio Iglesias y otros productos.
Fernández, ex dirigente de la mayor organización empresarial de Venezuela, Fedecamaras, llegó en abril del 2003, ha solicitado asilo y recientemente sacó su licencia de bienes raíces en el sur de la Florida.
''Estoy en el limbo'', dijo Fernández al Herald. ``No ha habido respuesta de parte de inmigración''.
Colina y Varela llegaron el 19 de diciembre del 2003, alrededor de un mes después de que un juez de Caracas ordenara sus arrestos como sospechosos en las bombas de febrero del 2003.
El juez de inmigración Neale Foster prohibió al gobierno de EEUU que deportara a Colina y a Varela a Venezuela, pero también les negó asilo el 18 de febrero, diciendo: ''Existen razones serias para creer'' que jugaron algún papel en los atentados. Los dos lo niegan y están apelando. Pero el Departamento de Seguridad Territorial le ha pedido a una corte de apelaciones de inmigración que invalide el fallo de Foster y ordene la deportación de los dos tenientes a Venezuela, argumentando que están en EEUU para evadir el encausamiento.
Foster dijo que el asesinato del fiscal Danilo Anderson en Caracas mediante una bomba en noviembre del 2004 fue muy similar a los atentados de las misiones diplomáticas. Anderson tenía a su cargo el caso contra los ex tenientes y también estaba investigando a otras personas que respaldaron el golpe.
Los investigadores venezolanos culparon a Peña, a Lander y a Juan Guevara del asesinato de Anderson. Los tres fueron miembros de los servicios de seguridad e inteligencia de Venezuela. Guevara fue arrestado en Caracas.
Peña y Lander llegaron aquí el 4 de diciembre, según los datos revelados al Herald por fuentes federales. Ambos solicitaron asilo.
Ni Peña ni Lander quisieron que se les citara en este informe. Wilfredo Allen, su abogado de inmigración, no quiso hacer comentarios.
Peña y Lander les han comentado a sus conocidos en Miami que los cargos son falsos. Ambos sostienen que el gobierno de Chávez les quiso imputar cargos inválidos porque ellos tienen evidencia que vincula a funcionarios de dicho gobierno, incluyendo a Anderson, con corrupción.
Otro opositor de Chávez en Miami-Dade es el ex coronel Yucepe Piliery, del ejército venezolano, cuyo nombre figura en el caso contra Colina y Varela.
El fallo de Foster dice que un testigo en la investigación de Venezuela vio a Piliery reunirse con Colina, Varela y un ex miembro de la guardia nacional, el general Felipe Rodríguez, justo antes de que explotaran las bombas.
Aunque Colina, Varela y Rodríguez están encausados, los fiscales de Caracas le dijeron al Herald que están investigando a otros, incluyendo a Piliery. Piliery no quiso hacer comentarios.
Los datos de la corte mencionan a un quinto oficial vinculado a Colina y a Varela: el ex miembro de la guardia nacional, coronel Antonio Semprún.
Semprún está en el sur de la Florida, pero no quiso ofrecer comentarios.
La editora investigativa Monika Leal contribuyó a este reportaje.