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Nueva York.-02/02/2005 La Misión de la Republica Bolivariana de Venezuela realizó una intervención en la Primera Sesión del Comité Espacial para Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones, realizada en el auditorio del Consejo de Tutela de la sede de la Organización, en la que expresó su criterio sobre las Operaciones de Mantenimiento de la Paz tal como se conciben en la actualidad, a la luz de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas. La delegación venezolana inició su participación diciendo: “No tenemos objeción alguna a las Operaciones de Mantenimiento de la Paz cuyo contenido y estricto objeto consiste en la preservación de la paz, tal como se han producido tales Operaciones históricamente hasta el presente. Solo en este sentido compartimos las pautas que sobre ellas ha expresado el Movimiento de Países No Alineados y un grupo de países latinoamericanos y caribeños”. En la sesión participaron también, delegados de países como Pakistan, Rusia, Bangladesh.
Seguidamente, la Delegación Venezolana dio a conocer los aspectos en que se fundamenta la preocupación y la desaprobación del Gobierno Nacional sobre la matriz de la nueva generación de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, concebidas para atender las consecuencias posteriores a un conflicto, que pretenden envolver las tareas civiles propias de la reconstrucción o refundación de los Estados envueltos en conflictos, que se califican como Estados fallidos o colapsados. “Se argumenta implícitamente que un Estado colapsado o fallido no puede ser rescatado sino por la que suele llamársele Comunidad Internacional. Si examinamos el sistema ideológico que sustenta la referida nueva versión de Operaciones de Mantenimiento de la Paz esta nos suscita observaciones. En efecto la idea de Estado colapsado, fallido o impotente que le sirve de fundamento prescinde de toda perspectiva histórica. Por ello se imputa que tácitamente el colapso estatal al pueblo y gobierno actual que padecen de esta situación. Sabemos, al contrario, que muchos Estados, calificados hoy día como Estados fallidos, lo son en general desde sus orígenes mismos, ya que han sido creados en general como instituciones dependientes, económica y políticamente subordinadas, como simples fachadas de protectorados o semiprotectorados extranjeros de factura neocolonial. De allí que su desintegración sea consecuencia de su inviabilidad como Estados en la acepción precisa del término, lo que supone la necesidad de su reconstrucción”.
Para la Delegación Venezolana constituye un error fundamental pensar que la Comunidad Internacional tenga el derecho o facultad para determinar cuales son las instituciones que es necesario construir como alternativas a un Estado fallido o inoperante, inepto para cumplir sus funciones publicas básicas. “Ese derecho por el contrario solo corresponde y así lo garantiza la Carta misma de las Naciones Unidas, a los pueblos en ejercicio del derecho colectivo e inalienable de auto determinación. Por tal razón las Operaciones de Mantenimiento de la Paz cuyo objeto sea reconstruir un Estado, tal como parece irse imponiendo en Naciones Unidas, cercena el derecho de autodeterminación del pueblo del Estado destinatario de tales Operaciones. Además por definición tales Operaciones son actos de intervención, en contravención a la Carta que rige la Organización”.
Para que esta afirmación se haga realidad, continuó la Delegación Venezolana, estas operaciones tendrían que ajustarse estrictamente a los principios de consentimiento entre las Partes, imparcialidad, y no utilización de la fuerza excepto en caso de legítima defensa. “Esta posición se fundamenta en el mandato de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela que en su Preámbulo nos compromete a promover la cooperación pacífica entre las naciones e impulsar y consolidar la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad”.
La Delegación Venezolana hizo mención especial a la Operación de Paz que actúa en Haití. “Venezuela únicamente respalda la asistencia humanitaria que pueda prestarse en este país hermano, y no aprueba ninguna actuación que pueda lesionar, infringir, alterar o menoscabar el derecho ultimo del pueblo haitiano a decidir por si mismo sobre sus instituciones políticas y sociales, así como acerca de las vías propias del desarrollo para superar la pobreza”. Este ejemplo latente le valió para hacer énfasis en la responsabilidad que le corresponde al Consejo de Seguridad cuando determina la ejecución de una Operación de Mantenimiento de la Paz. “Mientras exista el derecho al Veto, que consagra una situación de privilegio por parte de un puñado de Estados, existirá la suspicacia en torno a las motivaciones políticas o económicas de cualquier intervención. También se dudará acerca de si será posible intervenir en cualquier Estado o solo en los países débiles”.
La mención del Consejo de Seguridad fue propicia para subrayar, al final de su intervención, la posición de la República Bolivariana de Venezuela en el Proyecto de Reforma de la ONU: “hasta que la Comunidad internacional no logre una auténtica democratización de sus órganos de decisión, las Operaciones de Mantenimiento de la Paz tendrán dificultades adicionales a las ya señaladas, para constituirse en una herramienta eficiente para contribuir con el objetivo supremo de las Naciones Unidas de mantener la paz y la seguridad internacionales”.
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