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Más de 170 muertos, entre ellos 37 niños, y más de 200 heridos dejaron en solo 24 horas cuatro atentados con coches bomba, combates, bombardeos "quirúrgicos" de la aviación norteamericana sobre poblaciones civiles y una gigantesca "operación masacre" en la ciudad de Samarra, uno de los clásicos bastiones de la resistencia iarquí enclavado en el denominado triángulo suní.
Sin nada que lo detenga, con el camino liberado por la indiferencia internacional, el ejército genocida norteamericano levanta el voltaje de sus ataques orientados exterminar a los focos "insurgentes" antes de las elecciones de noviembre, aunque para ello tenga que aumentar la cifra de 37.000 muertos que, según organizaciones internacionales, ya ha causado la ocupación militar desde marzo del 2003.
Al menos 109 personas murieron y otras 180 resultaron heridas en una fuerte ofensiva represiva lanzada hoy viernes por el ejército estadounidense y las fuerzas de seguridad iraquíes en la ciudad de Samarra, a 115 km al norte de Bagdad.
Unos 2.500 soldados de la 1ra División de Infantería estadounidense y otros 1000 de la guardia nacional iraquí ingresaron sorpresivamente a Samarra, después de la media noche. Los militares tomaron edificios del gobierno y la Policía, luego de intensos enfrentamientos con los rebeldes, quienes resistieron la invasión con granadas, lanzamisiles y armas ligeras.
Según un comunicado del comando estadounidense, murieron 109 "insurgentes" y un soldado norteamericano, en tanto, "otros cuatro militares resultaron heridos", agregó el parte.
El suministro de agua y electricidad fue interrumpido y las fuerzas ordenaron a los habitantes de Samarra no salir a las calles, mientras los efectivos buscaban a rebeldes casa por casa. Un toque de queda, fue anunciado mediante altavoces.
El sonido de las intensas explosiones se prolongó, junto con el de los disparos de ametralladoras, hasta la mañana de hoy.
Por lo menos tres viviendas fueron demolidas y decenas de automóviles quedaron incendiados, dijeron algunos residentes. “Estamos aterrorizados por la acción violenta emprendida por los estadounidenses para someter la ciudad'', dijo a las agencias Mamud Sale, un poblador de 33 años. “Mi esposa y mis hijos están sienten pánico y no han podido dormir desde la noche anterior. Espero que los combates cesen lo más pronto posible''
En la batalla que ha durado varias horas, los combatientes rebeldes emplearon morteros, cohetes y todo tipo de armas ligeras, mientras que las fuerzas estadounidenses atacaron por tierra y aire, ayudándose de tanques y aviones de combate, según relató un reportero de CNN empotrado con las tropas de su país.
Estados Unidos y el gobierno interino del primer ministro iraquí, Iyad Allawi, consideran que la reconquista de Samarra junto a la Falluyah y Ramadi, al oeste de Bagdad, es esencial para poder celebrar elecciones de enero de 2005.
Por más demencial que parezca, Washington y sus funcionarios iraquíes siguen aferrados a la idea de organizar "comicios libres" en un país arrasado a sangre y fuego por las tropas ocupantes, donde el hambre, el terror, las enfermedades, la desocupación y la marginalidad superan cualquier cálculo y estadística.
No hay antecedentes históricos de una matanza realizada por un ejército invasor, diaria, progresiva, a cara descubierta, con blindados, misiles, tanques, bombas y aviones de última generación.
Los países europeos como Francia, Italia, España, que claman por sus rehenes "colaboracionistas", o las mismas organizaciones islámicas que se "preocupan" por la vida de los secuestrados occidentales, no realizan las mismas operaciones internacionales para soliviantar la opinión pública con la exposición de la carnicería humana que Bush y su ejército están practicando impunemente en Irak.
La maquinaria militar norteamericana que, hasta la decisión de ejecutar la opción militar hasta las últimas consecuencias, mantenía ciertos límites, ha desatado una furia genocida solo comparable con las carnicerías sionistas de Sharon en Medio Oriente.
La inteligencia militar anglo-estadounidense intenta, por medio de estas operaciones criminales en masa, destruir los lazos de adhesión de amplias fajas de la población iraquí con los grupos de la resistencia.
Las fuerzas ocupantes estadounidenses han anunciado que con el apoyo de la Policía iraquí (blanco diario de los coches bombas de la resistencia) , recuperarán a finales de este año el control sobre los sectores controlados por la resistencia en Samarra, Fallujah, Ramadi, la ciudad de Sadr y la calle Haifa en Bagdad, para crear un clima favorable para las elecciones previstas para enero.
Fallujah, convertida ya en un símbolo de la resistencia anti-estadounidense, es blanco cada noche de bombardeos de las fuerzas de EEUU contra supuestos búnkeres de grupos rebeldes, pero en el interior de la ciudad los soldados norteamericanos son repelidos por comandos de la resistencia.
Ali Al Bazi, habitante de Samarra, explicó a la agencia EFE por teléfono que las fuerzas de la Guardia Nacional iraquí, apoyadas por soldados estadounidenses, irrumpieron en la ciudad desde varias entradas, y muchos edificios residenciales fueron afectados por los bombardeos incontrolados, especialmente en las zonas de Al Qadisyia, Al Gabiryia, y Alqatuli.
Bazi, quien calificó los bombardeos de "bárbaros y violentos", confirmó que los enfrentamientos entre las fuerzas multinacionales y la Policía iraquí, con miembros de la resistencia siguieron con menor intensidad durante toda la mañana, y explicó que la ciudad vive desde hace horas sin electricidad por los bombardeos.
Samarra, dentro del "triángulo suní", está en la ruta que une Bagdad con Tikrit (ciudad natal de Sadam Husein), y ha sido desde el final de la guerra una de las ciudades en las cuales los marines y soldados norteamericanos han sufrido la mayoría de sus bajas
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