17 de marzo 2008. - La demócrata Hillary Clinton
dijo el lunes que la guerra de Irak podría costar a los estadounidenses
1 billón de dólares y sumar tensión a la tambaleante economía de
Estados Unidos, al argumentar a favor de una pronta retirada de las
tropas de un conflicto que "no podemos ganar".
Con
Estados Unidos conmemorando esta semana el quinto aniversario de la
invasión a Irak, las diversas exigencias de la economía compiten por la
atención por la principal cuestión a la que se enfrentarán los votantes
cuando en noviembre elijan a su próximo presidente.
Clinton, senadora de Nueva York y ex primera dama, dijo que la política estadounidense en Irak está en una encrucijada.
Agregó
que la guerra había minado la capacidad militar y económica de Estados
Unidos, dañado la seguridad nacional estadounidense, costado la vida de
cerca de 4.000 estadounidenses y dejado a miles de heridos.
El
dinero para financiar la guerra, alegó, podría ser utilizado para
ofrecer servicios sanitarios a 47 millones de estadounidenses sin
seguro, resolver la creciente crisis de viviendas y volver accesible la
educación universitaria.
"Nuestra
seguridad económica está en juego", dijo. "Tomando en consideración los
costos a largo plazo de reemplazar el equipamiento y proveer cuidado
médico para tropas y beneficios de sobrevivientes a sus familias, la
guerra en Irak podría en última instancia costar bastante más de 1
billón de dólares (mil millones de dólares)".
La
precandidata también apuntó contra el probable nominado republicano, el
senador de Arizona John McCain, acusándolo de unirse al presidente
George W. Bush al presionar por una política de "mantener el curso" que
dejaría las tropas de Estados Unidos en Irak durante 100 años.
"Los
dos quieren mantenernos atados a la guerra civil de otro país, una
guerra que no podemos ganar", subrayó. "Eso, en dos palabras, es la
política de Irak de Bush y McCain. No aprendan de sus errores,
repítanlos".
Clinton
añadió que, de ser elegida, convocaría a asesores militares y les
pediría que desarrollen un plan para comenzar a llevar las tropas a
casa dentro de los 60 días siguientes a tomar el cargo el próximo enero.
La
precandidata también acusó a Obama, quien sería el primer presidente
negro de Estados Unidos, por no comenzar a ponerle fin a la guerra
hasta iniciar su carrera a la Casa Blanca.
"El
senador Obama dice a menudo que las palabras son importantes. Estoy
totalmente de acuerdo. Pero solamente dar discursos fuertes no pondrá
fin a la guerra y hacer promesas de campaña que podrían no cumplirse
ciertamente tampoco lo hará", sostuvo Clinton.