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Los beneficios que se obtengan a futuro con el cambio del modelo económico que se impulsa actualmente en nuestro país, se traducirán también en el plano político, social y cultural. Ello se debe a que la adopción de un modelo económico implica mucho más que la organización de la economía de un país: apunta a la construcción de la estructura organizativa de la sociedad, porque exige al mismo tiempo determinadas condiciones políticas y posee una definida visión del ser humano.
En la Venezuela de 1830, recién liberada del yugo español después de la revolución de la Independencia, se presentó la disyuntiva del camino a seguir, si el recomendado por el Padre Libertador Simón Bolívar, en el cual el énfasis del modelo económico se colocaba en la asociación, en lo político un Estado fuerte, y sobre el gobierno señalaba que: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.”, añadiendo sabiamente: “No olvidando jamás que la excelencia de un gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la nación para quien se instituye.” O el sistema capitalista propugnado por la oligarquía criolla porque favorecía sus intereses y propiciado desde el extranjero, especialmente por el imperio inglés y los Estados Unidos.
El triunfo del bando oligárquico dio paso a la adopción del modelo capitalista en Venezuela. Lo que se calla, lo que no se explica, es que la adopción de este sistema exige que el ordenamiento político consagre la plena libertad que permite la “propiedad privada de los medios de producción” y la existencia de determinadas “relaciones de producción”, esto es la explotación del hombre por el hombre. Tampoco se explica que este sistema reconoce exclusivamente los derechos individuales, en él no tiene cabida el concepto de comunidad como una entidad política legítima. De este principio del individualismo se deriva que la justicia se aplica a las relaciones entre individuos, no a los grupos porque sólo los individuos son morales.
Estas concepciones son las que han favorecido:
La concentración de lo medios de producción: cada vez hay menos dueños.
La concentración de la producción: son las empresas las que deciden qué producir, el salario que cancelan a sus empleados y el precio de las mercancías.
La acumulación de la ganancia: cada día mayores volúmenes pero en menos manos.
En esta era de “globalización” los economistas neoliberales para hacer realidad su sueño del mercado total -porque el mercado según ellos, es la base de la libertad y el poder de las empresas es un mito utilizado para atacar la libertad- se requiere realizar reformas que limiten el poder del gobierno e impidan que el sistema político pueda intervenir en la economía, para garantizar de esta forma la máxima autonomía del mercado, llegando incluso a adelantar reformas constitucionales. Todo este conjunto de medidas está encaminado a reducir el Estado y quitándole a la democracia la capacidad de intervención, regulación, para adecuarla a los límites que necesitan los grandes sectores privados capitalistas. (Lander, 1993)
El campo de experimentación de estas ideas no han sido los países desarrollados (en los cuales encontraron resistencia), sino América Latina, principalmente en los países gobernados por férreas dictaduras militares, que al salir dejaron establecidos regímenes que favorecían la continuación de la aplicación de las medidas neoliberales (Argentina y Chile) y países con democracias proclives a aceptar las imposiciones del Fondo Monetario Internacional. Por eso no es casual que sea en América Latina donde se den las luchas contra las medidas neoliberales, son estos pueblos los que han sufrido en carne propia las consecuencias de las medidas neoliberales.
Enmendando la plana….
En Venezuela la adopción del modelo de acumulación capitalista originó desde sus comienzos una deformación estructural, la economía ha sido monoproductora, primero respaldada en la agricultura y después en el petróleo. En la era petrolera se abandonó la agricultura, se fomentó el crecimiento de manera desenfrenada el sector de servicios, lo que hace que hoy este sector no guarde relación con la base agrícola e industrial y se creó un inmenso aparato burocrático.
Esta estructura económica deformada es la que pretende cambiar el Gobierno Nacional, pero para ello primero se requiere crear las condiciones que posibiliten ese cambio para alcanzarlo se crearon las Misiones:
· Robinson, Ribas y Sucre cuya tarea es EDUCAR
· MERCAL con el objetivo de llevar alimentos a bajos precios y de manera oportuna a la población.
· Barrio Adentro encargada de dar salud y
· VUELVAN CARAS cuyos objetivos son: capacitar para el trabajo y la formación ciudadana para enseñar la importancia de la PARTICIPACIÓN en el diagnóstico de los problemas, la ejecución y control de las soluciones que se apliquen.
Con esta preparación se busca cumplir con el mandato constitucional que establece que el sistema económico de Venezuela “se fundamenta en los principios de justicia social, democracia, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad”, orientando la economía hacia un modelo asociativo, en el cual la cooperación sea el motor que dinamice. Por esa razón se estimula la creación de cooperativas, empresas familiares, etc. Este estímulo no se queda en palabras, se materializa a través del otorgamiento de los créditos necesarios para echar a andar la esas cooperativas.
Las propuestas para cambiar el modelo económico además de la preparación que ofrece a los habitantes y los créditos que otorga se sustenta también en el Programa de Núcleos de Desarrollo Endógeno.
Los Núcleos de Desarrollo Endógeno, constituyen una cadena de unidades productivas de diverso grado y dimensión, que aprovechando los recursos naturales y la capacidad instalada, incorporando a la población del sector o región, especialmente a los excluidos, mediante nuevas formas de organización productiva y social que impulsen la adopción de nuevas formas de vida y consumo, para alcanzar paulatinamente el desarrollo interno de sus localidades, capaz de satisfacer la mayor parte de las necesidades de bienes y servicios que demande su población.
El surgimiento de miles de cooperativas, que orienten su producción de acuerdo a una planificación general, formulada de acuerdo a las necesidades reales del país y no a las necesidades impuestas por el capricho y conveniencia de las empresas transnacionales permitirá:
La desconcentración de la propiedad de los medios de producción
Fomentará la producción nacional, favoreciendo el desarrollo interno, principalmente de la agricultura, de esa forma se necesitará importar menos alimentos y esos recursos podrán ser destinados para invertir en otros rubros.
La diversificación de la economía
La creación de más fuentes de empleo con mejores remuneraciones.
La disminución de los precios de los productos al evitar las “roscas especuladoras”
Facilitará la integración con los otros países del continente.
El cambio del modelo económico, es el objetivo fundamental de la Misión VUELVAN CARAS, un modelo económico de asociación, en el cual la cooperación y la solidaridad sean los valores primordiales. La existencia y desarrollo de ese modelo que está ya en gestación traerá beneficios en todos los ámbitos de la vida de los habitantes del país, porque traerá consigo equidad, es decir, una justa redistribución del ingreso, la anhelada justicia social que TODOS necesitamos y la verdadera soberanía nacional, interna y externa, completando la independencia por la cual lucharon nuestros libertadores.
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