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Desde que aparecen todos los seres vivos en la tierra, la lucha permanente del ser humano ha sido constante y muy difícil por sobrevivir y procrearse, buscando en principio su alimentación permanente aparejada de su defensa ante todo peligro que lo aceche en la naturaleza, ya sea de animales o fenómenos naturales.
De acuerdo a su desarrollo y conforme fue creando los instrumentos para su manutención y defensa y la forma de cómo los utilizaron, marcan las épocas de su avance. Parece reiterativo pero es necesario recordarle a algunos despistados que aun existen en nuestras filas de que: “la historia de la humanidad es una constante lucha de clases”, es decir concretamente, en que unos pocos que se aprovecharon (y continúan haciéndolo) del trabajo de las grandes mayorías, lo que se viene a llamar la explotación del hombre por el hombre.
Esto no es nada nuevo en verdad y es bien primario, a veces nos jactamos de que esta parte principal de la esencia de la contradicción entre el capital y el trabajo ya la sabemos de memoria y con este tipo de sapiencia sobradora especialmente en direcciones políticas superiores, llevan la confusión a las bases quienes suponen que sus lideres saben lo que dicen y hacia donde van y cuando se dan cuenta de los errores conceptuales y como consecuencia el mal accionar de sus dirigentes, los procesos ya están tomando otro rumbo, que no es la dirección por lo que los pueblos vienen luchando en toda la historia de la humanidad.
Ahora que la ola en nuestra América es el tiempo de los pueblos gracias a la acumulación y ricas experiencias de las luchas anteriores, de trabajadores, campesinos y pueblos en general, en contra de dictaduras militares y luego de gobiernos seudo democráticos, ambos periodos, propiciados y alentados por la política intervencionista de los EE.UU. renace con mayor fuerza el sentimiento antiimperialista y anticapitalista de los pueblos.
Los procesos que se vienen desarrollando con algunos gobiernos nacido de sendos triunfos electorales, con votaciones y participación ciudadana y apoyo popular jamás vista antes en elecciones amañadas por los grupos dominantes en el poder, son importantes y tenemos que cuidarlos como la niña de nuestros ojos que seria lo mismo de decir “ con nuestras propias vidas”.
Pero algo importante debe quedar bien claro, esa entrega de constancia y vidas por los procesos de cambio, está condicionada a que quienes son los responsables, por ahora, de estar a la cabeza de los mismos, hagan el máximo esfuerzo por tener diáfano y preciso en sus mente sobre lo que significa, ser anticapitalistas, antiimperialistas, anticolonialistas, antineoliberales y que cuando usen dichos términos con la frecuencia que lo hacen, no los usen solamente como un apodo, sino con contenido ideológico, convencidos de que nada de esos términos tiene ningún valor si no le añadimos de que lo único efectivo para luchar contra esas lacras de varias cabezas, pero de un solo cuerpo el capitalismo, es luchar y hacer de cada respiro de nuestro aliento, todo lo necesario e imprescindibles para oponerse a ello en todos los flancos como único camino, la construcción del socialismo.
En estos tiempos es lamentable escuchar algunas voces de desaliento a las luchas revolucionaria de los pueblos, cuando desde arriba en una actitud poco afortunada y solo por complacer lo que quiere oír el imperio aducen que la “ lucha armada en estos tiempos, ya esta caduca”, o sea dan por sentado de que como ellos están en el gobierno gracias al voto de los ciudadanos, lo demás ya no cuenta, pero cuando están en peligro los procesos, quién sale a las calles a defenderlos y dar su vidas sin duda alguna son los pueblos, usando no sólo su pecho ante la arremetida del fascismo, sino usando los métodos de lucha que las circunstancias aconsejan, al fascismo se lo combate no con sombrerazos, sino con las armas con que el ataca.
La moraleja actual nos las da Honduras, sus direcciones políticas, ante el golpe fascista, llaman al pueblo a resistir “pacíficamente” y sostienen que el “pueblo tiene derecho a la rebelión”, mientras los fascistas asesinan, golpean, violan, con la complicidad de los EE.UU. y la cúpula servil de la OEA, el pueblo hondureño lucha incansablemente en las calles y por otro lado la arenga pusilánime de sus dirigentes que siguen creyendo en la “bondad” del imperio que adormecen las luchas del pueblo, otro seria el cantar si el pueblo de Honduras con una dirección política correcta, respondiera con las armas que le propone el enemigo.
Tenemos que no tratar de “educar” a las masas como pretenden algunos enseñadores, sino que se debe dar toda la información a las masas organizadas, para que ellas aquilaten la misma y luego como destinatarios final de los procesos recoger sus criterios, para que así en una constante retroalimentación de dirección y el pueblo, se vaya cimentando la consciencia revolucionaria ya no sólo de ser explotados y oprimidos, sino de la imperiosa necesidad de la toma del poder para sí y a partir de allí, sea más que difícil que el enemigo confunda y desoriente con toda su parafernalia comunicativa y mentirosa a los pueblos. No se ganan o se pierden revoluciones y procesos, o elecciones solamente por que lo deciden la radio, la televisión o los periódicos, pues no considerarlo así seria no creer en el soberano organizado cuando es consciente para llevar los cambios donde las masas verdaderamente quieren ir, hacia el socialismo.
Pero siempre hay que practicar una reflexión honesta y sincera de todos los de arriba con los de abajo, especialmente donde se están llevando los procesos de cambio, es decir Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua que ya tiene su propia experiencia y que es segura que los sandinistas ya la aprendieron y los compañeros del Frente de Liberación del Salvador, que tendrán que experimentar su transitar hacia la liberación con saldado prestado, para no volver a cometer los errores que la historia enseña y evitarlos en el futuro.
No hay tiempo que perder, el imperio norteamericano no duerme un solo minuto ni descansará hasta pretender doblegar a todo gobierno que no se someta a sus designios, eso esta más que escrito, ahora con las bases militares en Colombia convierten a esta nación casi como un estado asociado a los EE.UU. como lo sentencia el compañero Fidel acertadamente, sin soberanía y como plataforma de ataque a todos los pueblos de este continente y el África.
Ningún proceso se frustró por ir demasiado rápido, sino por su lentitud y su falta de claridad ideológica y organización para comunicar al pueblo sus verdaderas intenciones de construir socialismo o posiciones timoratas solo conducen para transitar hacia gobiernos que tratan de buscar una igualdad mentirosa dentro de los moldes del capitalismo.
“El vivir bien” para el gobierno boliviano,”ir al socialismo del siglo 21” para el gobierno venezolano y “revolución ciudadana” para el gobierno ecuatoriano, como consignas son buenas pero si no están acompañadas con la practica y sobre todo en el convencimiento ideológico de que no se podrá construir para esas mayorías ninguna de las tres consignas en sus respectivos países, sin la construcción del socialismo, basado en la propiedad de los medios de producción, que de continuar los mismos en manos de la empresa privada, eso es la esencia del capitalismo.
Y ya que mencionamos la propiedad privada, es frecuente que cuando la derecha acusa que no se les respeta “la propiedad privada”, hay temor en las filas de los gobiernos que hoy nos ocupamos e inmediatamente aparecen las aclaraciones asustadizas de que “se respeta la propiedad privada” de que “la propiedad privada es sagrada”, en que quedamos si queremos construir lo que se pregona y por todo lo que los pueblos luchamos y votamos masivamente. Es de rigor revolucionario sin mentes afiebradas o actitudes desmesuradas o improvisaciones, ir decididamente con la verdad a los pueblos, que para construir el socialismo camino a un estado comunitario donde todo sea de todos y para todos, tiene que extinguirse rápido o paulatinamente de acuerdo a los momentos concretos la gran propiedad de los medios de producción en manos privadas, por que la esencia de la desigualdad está en la explotación y la apropiación de la plusvalía y luego en el intercambio e importación de los productos, así como en una banca privada especuladora con los dineros del pueblo.
Si los principales responsables se hacen de la vista gorda con estas fundamentales causas de las desigualdades del mundo como es la naturaleza del capitalismo y solo se abocan al puro desarrollismo, con satélites, trenes, carreteras, bonos, socios no patrones con nuestras empresas, subir los salarios mínimos, fomentar la pequeña, mediana y grande empresa privada so pretexto de pluralismo económico todo esto es muy positivo, pero todo esto también lo hace cualquier gobierno burgués que quiere conservar el sistema capitalista y no solo fomentarlo, sino ser parte del reciclaje del mismo (ahora que se encuentra sufriendo una de sus peores crisis) y nada más y nada menos que con la “venia” de los pueblos y lo más grave aún con el membrete de “socialismo”.
Seria de majaderos no reconocer que hoy por hoy estos procesos de cambio que se vienen desarrollando es lo mejor que tenemos, pero no es todo lo que queremos.
Los pueblos ya han sufrido varias desilusiones y todo por no estar honestamente informados y escuchados cuando gracias a sus luchas se presenta la oportunidad de avanzar hacia sus objetivos históricos, decimos que la voz del pueblo es la voz de Dios y luego cuando se ve frustrado o desilusionado da su voto castigo a sus lideres que en la horas de las decisiones no estuvieron a la altura de los acontecimientos y luego se los endilga de que sus actitudes de reclamo y castigo “favorece a la derecha”, los pueblos saben cuando un proceso no esta yendo en la dirección correcta, clama y reclama pero a veces es tarde para escucharlo.
Hoy estamos en el momento de avanzar hacia nuestros objetivos, la mejor manera de responder a las agresiones del imperio y sus lacayos criollos es profundizando nuestros procesos de cambio, no desorientando a los pueblos, diciéndole la verdad, no mintiendo, no sólo reclamar su voto para la permanencia o repetición de los gobiernos, sino lo más importante para consolidar el poder popular con medidas que vayan a empoderar a los pueblos y así hacer irreversible cualquier intentona golpista o electoreras de la reacción por volver al usufructo del poder en beneficio de la burocracia y sus intereses de clase.
Dejemos que los pueblos defiendan los procesos de cambios y sus libertades, organizados ideológica y materialmente con los métodos de lucha que ellos decidan utilizar en la hora que les toque responder al fascismo, no estigmaticemos ningún método cuando se trata de defender la vida en libertad, que nuestro principal enemigo sea quien niegue el derecho de defenderse con los instrumentos que los pueblos vean conveniente, no hagamos coro al imperio cuando utiliza el miedo y el temor al satanizar la lucha armada y acusa graciosamente cuando le conviene a cualquier gesto liberador de “terrorismo”, ellos son los terroristas, ellos enseñan a torturar y asesinar con métodos sofisticados a sus huestes mercenarios en todas las partes del mundo.
Es verdad, la clase obrera junto al pueblo necesitan pan, salud, educación, trabajo, libertad, pero más que eso necesitan no sólo participar, además por la experiencia histórica se han ganado el derecho de dirigir los procesos de liberación como única garantía de ir hacia el socialismo.
Finalmente no apoyar y trabajar decididamente en pro de la profundización de todos los procesos de cambio en curso y no ser solidarios con las luchas de los pueblos por cambiar la situación de entreguismo y dependencia de gobiernos dóciles al imperio norteamericano, seria perder las perspectivas históricas que hoy más que nunca están presente en América Latina y cuyo ejemplo servirá como acicate de lucha para otros pueblos del mundo.
*Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)
josejustinianol@hotmail.com
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