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    ¡Palo al Tiburón! Contra el Imperialismo en Defensa de la Soberanía

Responsabilidad y Participación en el proceso revolucionario venezolano
Por: Maritza Sillié Ortega
Fecha de publicación: 25/06/04
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La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra en su texto novísimos derechos, cuyos alcances todavía constituyen una gran expectativa para nuestra historia. Aún están por verse los resultados de una revolución esperanzadora, única en su estilo, que pueda llevar nuevamente al pueblo venezolano a ser precursor de una independencia latinoamericana hacia una vida digna y verdaderamente democrática; una Constitución diseñada pensando en la gente, un verdadero gobierno de la voluntad popular, un portal hacia la participación directa y responsable de todos los ciudadanos.

Quienes hemos visto crecer y desarrollarse este proceso revolucionario, inspirado en las ideas de Bolívar, sabemos de la necesidad de profundizar y expandir sus logros allende las fronteras de Venezuela. No se puede perder más tiempo. Nuestras raíces latinas, debilitadas por la avalancha anglosajona proveniente de Estados Unidos no soportan más tanto desmembramiento de nuestra cultura, de nuestros sueños y de nuestro derecho a ser libres y propietarios de nuestra propia soberanía.

La llama de esta antorcha la ha encendido un hombre: sencillo, nacido en un hogar humilde de esta tierra venezolana, con un sentimiento patrio y un amor excepcional a su pueblo, despojado de toda arrogancia política, para sentir y hacer sentir el sentimiento de una venezolanidad que parecía haber desaparecido en una especie de vergüenza colectiva hacia sus costumbres, su folklore, su gente humilde pero maravillosa, alguien, que a pesar de ser atacado de divisionista, intenta rescatar y unir a un pueblo que por siglos permaneció dividido entre ricos y pobres; donde los ricos adquirieron el derecho erga omnes a subyugar a los pobres y estos, la obligación de callar y soportar, vencidos por la exclusión y la ignorancia. Todo ahora se está rescatando para devolverle al pobre su orgullo, sus derechos y su dignidad. El primer paso hacia esa meta, no ha sido otra que una Constitución a la altura de las circunstancias, que permite darle efectivamente el poder a la mayoría. Luego las misiones: una deuda contraída desde la independencia consagrada en las sabias palabras de nuestro Libertador "Moral y Luces son nuestras primeras necesidades".

La lucha por mejorar la salud, el derecho al trabajo y a una vivienda decente son prioridades que durante este período se han impulsado de una manera tal, que supera cualquier parangón con todos los gobiernos anteriores. Solamente referirse a la labor que viene desempeñando Barrio Adentro, un servicio médico para aquellos que sólo poseen salud, pero con altos riesgos de perderla por la desnutrición y el desamparo social, es motivo de asombro incluso para los más reticentes de la oposición. Los esfuerzos deliberados por los medios privados de comunicación, vendidos a la oligarquía venezolana e internacional, no han podido ocultar este logro que ha trascendido a algunos países.

Ello, sin mencionar el esfuerzo jurídico para crear un marco legal que permita de forma expedita llevar a la práctica los postulados de crecimiento social y económico que integre y reconozca los derechos de todos a participar. De allí, el impulso por las pequeñas y medianas empresas, los microcréditos, las cooperativas, el trabajo comunitario; en verdad, la obra de un hombre incansable en su afán por darle vida a un sueño latinoamericano: LA JUSTICIA SOCIAL.

Hoy por hoy, en Venezuela, difícilmente la ideología política tradicional que gobernó por más de cuarenta años, podrá revertir este proceso revolucionario que ha andado más velozmente que el pensamiento retrógrado y mezquino de la hoy oposición venezolana, enquistada en un solo propósito: sacar a Chávez del gobierno y hacerse del Poder Público para recuperar sus privilegios perdidos. Nunca los ha movido ni los moverá un sentimiento de Nación, de patriotismo, su apego a los intereses particulares les impide ver y analizar con claridad el cambio que esta revolución pacífica está llevando a cabo; por tanto, se han quedado anclados en sus emociones de frustración y de ira.

Sin embargo, una nueva figura crece cada día más y se hace presente en nuestra vida cotidiana: LA RESPONSABILIDAD Y LA PARTICIPACIÓN. Una combinación que impedirá que el deseo colectivo pueda perderse en los vericuetos jurídicos que hasta ahora sólo constituyeron letra muerta. Nuestra Constitución ha rescatado la verdadera esencia de un Derecho Público que no puede ser ejercido al margen de los ciudadanos y que únicamente podemos entenderlo con el esfuerzo y la participación de todos en alcanzar sus logros.

Aún queda mucho por ver y los líderes de la oposición no sólo no tienen un liderazgo creíble sino que se han autodescalificado con todas las "marramucias" desarrolladas a lo largo de estos años para derrocar a Chávez. Su comportamiento egoísta e irracional ha desmerecido la confianza incluso, de muchos de aquellos que antes los seguían envenenados y ciegos por falsas profecías que han quedado como corolario de sus torpezas políticas.


marsillie@hotmail.com

Periodista, abogada, docente universitario, Maritza Sillié Ortega nació en La Guaira, Venezuela. Ha escrito poesía, ensayo, relatos y cuentos, y trabajó en radio, televisión y medios impresos.
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Maritza Sillié Ortega


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