Si las organizaciones de la región están de acuerdo pueden suscribirla,
enviando un correo a fabrina@jubileesouth.org,
Fabrina Furtado de Jubileo
Sur.
El plazo es hasta hoy miércoles 15 por la noche.
América del Sur, 17 de octubre
del 2008
Señores Presidentes de la
Repúblicas de Argentina, Bolivia, Brasil,
Colombia, Chile,Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú,Surinam, Uruguay y Venezuela
Señores y Señoras Presidentes,
Reciban el saludo de movimientos y organizaciones
sociales, gremios, iglesias y organizaciones no gubernamentales reunidas en
redes y organizaciones que componen el Movimiento Social de Deuda en América
del Sur, y que suscriben esta carta.
En plena Semana de Acción contra la
Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales, esta carta
tiene como misión solicitar a vuestros gobiernos que - ante la crisis
financiera e ideológica de las economías del Norte global - tomen acciones
urgentes a fin de: a) cumplir con el compromiso asumido de construir un orden
financiero autónomo y soberano en Suramérica, de acuerdo a lo planteado en la
Declaración de Quito del 3 de mayo del año 2007, suscrita por los ministros de
economía y finanzas de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela,
cuando se empezó el proceso de fundación del Banco del Sur; y b) avanzar en la
transformación de la política económica basada en la liberalización financiera
y comercial y el crecimiento ilimitado, hacia una centrada en la integración de
los pueblos de la región en un marco de soberanía y respeto para los derechos
humanos, colectivos y ambientales.
En ese sentido, pedimos concretamente que:
- Aseguren la realización de auditorías integrales
y participativas del crédito público, con la finalidad de detener los
pagos de deudas ilegítimas y poner fin a la impunidad con la que se viene
funcionando el sistema financiero internacional en nuestros países.
- Pongan en marcha el Banco del Sur, como un
instrumento soberano para el financiamiento de un desarrollo basado en la
justicia económica, social y ecológica para los pueblos de la región.
Incluyendo en todas las instancias, mecanismos de toma de decisiones
igualitarios (un país un voto), con participación de los movimientos
sociales e instrumentos eficaces de transparencia.
- Inicien el proceso de discusión sobre los otros
instrumentos financieros propuestos por la Declaración de Quito (Fondo de
Estabilización y Unidad Monetaria Suramericana), a fin de constatar si
pueden servir para que las reservas de nuestros países se queden en la
región, y para la promoción de un comercio con justicia entre y para
nuestros pueblos.
- Paralicen y cancelen las negociaciones en curso
de tratados de libre comercio con la Unión Europea, Estados Unidos de
Norte América, China, India y todos aquellos sustentados en los términos
de Singapur.
- Revisen y reviertan los tratados de protección de
inversiones, incluyendo la renuncia al Centro Internacional de Arreglo de
Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), así como los demás cambios
impuestos en los marcos regulatorios del
movimiento de capitales conforme al model
neoliberal que hoy exhibe con toda crudeza su caducidad.
Estas demandas son hechas en base a diversas
constataciones y reflexiones acerca de la grave situación en ciernes, algunas
de las cuales señalamos a continuación:
- La actual crisis financiera
por cual pasan las economías del Norte global, pone en cuestionamiento la propia ideología
neoliberal y trae abajo el dogma que dice que: “el mercado se regula
solo”, “el Estado no es la solución, sino el problema”,
“el lucro moviliza el crecimiento”, “la ganancia
excesiva se sustenta en el riesgo”, “la transferencia de las
funciones del Estado a los privados es más eficiente”, “el
crecimiento económico es la única salida a la pobreza”, etc. Esta
crisis financiera desatada en Estados Unidos de Norte América - que se
suponía el motor económico mundial - ha dejado muy claro, el riesgo de
tener los mercados de nuestros países abiertos y dependientes de la
demanda externa. El paradigma que reza que mientras más abierta tengamos
nuestras economías, mayor estabilidad de precios y crecimiento con
bienestar social tendríamos, también muestra a las claras su falacia.
- Las
principales críticas se refieren a la necesidad de mayor regulación,
control e intervención estatal y al rechazo de la codicia como principio
empresarial. Lo que configura un desmoronamiento ideológico del
neoliberalismo.
- El mismo que evidencia que el (des)orden
financiero mundial apoyado en el Fondo Monetario Internacional, el Banco
Mundial y otras instituciones no sirve para nada que no sea – vía condicionalidades – la imposición de las
políticas hoy puestas en tela de juicio en el mundo entero. Los países considerados por estas
instituciones como el ejemplo a seguir, son los mismos que ahora están
enfrentando serios problemas de fragilidad financiera.
- No puede escapar nuestro análisis la relación
existente entre esta crisis y el sistema de endeudamiento impuesto en
otras coyunturas a nuestros países. Ese sistema ha servido para sustraer
de nuestros países, capitales y recursos que han nutrido el crecimiento
perverso de la economía-casino cuya implosión hoy, al igual que la
explosión de la crisis de la deuda en 1982, amenaza con llevar por
adelante a pueblos enteros. Sobre la base de la impunidad de ese sistema y
el servicio continuo de los reclamos de deuda así acumulados, será
imposible romper con su lógica y construir un nuevo orden financiero
regional y mundial.
- La realidad de insolvencia y rescates
multimillonarios a costa de la vida y los impuestos de la gente, no solo revela las debilidades del sistema, sino que exige
una respuesta firme de los gobiernos del Sur a fin de reducir los efectos
de esta crisis, garantizando la
implementación de un nuevo orden que responda a los
derechos y necesidades de los pueblos. Esto es aún más urgente en cuanto
otras crisis relacionadas, como la alimentaria, la climática y la
energética, también expresan el fracaso de este modelo y al mismo tiempo,
ponen en peligro de muerte a millones de personas en el mundo.
- Uno de los aspectos más preocupantes de esta
crisis es que, al igual que las anteriores e incluyendo en especial la
crisis de deuda desatada en 1982, se busca resolverla sobre las espaldas de los pueblos. Tanto así,
que las medidas de salvataje hasta ahora
anunciadas por el gobierno de EE.UU., así como
sus pares europeos, cargan en primer término a los propios trabajadores y trabajadoras
en el Norte, el costo de la codicia del sector financiero.
- Esa misma codicia en la que se alimenta el
sistema capitalista, que prioriza la acumulación particular por sobre el
bienestar colectivo, se expresa hoy claramente en la socialización de las
pérdidas, a pesar de que los beneficios siempre han estado privatizados.
- Sin duda, las economías de nuestros pueblos y
países – en mayor o menor medida – serán afectada por el
irresponsable manejo financiero y político de los gobiernos e intereses
hegemónicos del Norte, empezando con la posible pérdida de puestos de
trabajo como resultado de una caída en la demanda externa.
- Aparece más fuerte que nunca la contradicción de
que a pesar de que nuestros países ostentan grandes niveles de reservas
internacionales, los gobiernos no logran invertir los recursos necesarios
para garantizar los derechos de las personas y la promoción, preservación
y protección del medio ambiente. En este modelo siempre aparece una
justificación que impide redistribuir equitativamente la riqueza
generada. Si no es por la inflación
importada, es la crisis financiera, pero siempre tiene que haber ajuste en
la inversión y gasto público dirigido a los pueblos.
- La preocupación sobre la cantidad de reservas
internacionales que tienen nuestros países en papeles del tesoro
norteamericano, se hace más grave al constatar que de lejos es la economía
más endeudada del mundo. Además de que para mantener las reservas en estos
niveles, los gobiernos han recurrido al crecimiento preocupante de las
deudas internas.
- El manejo poco transparente de la crisis
financiera expresado en el rescate financiero, hace más importante que se
establezcan mecanismos permanentes de transparencia como la auditoria del
endeudamiento público, en el proceso de construcción y funcionamiento del
nuevo orden financiero en América del Sur. Apoyar y multiplicar en toda la región, de manera articulada, la
iniciativa del gobierno de Ecuador en este sentido, se impone hoy con
miras no sólo de resolver los reclamos de deuda aún pendientes, sino
además para contar con elementos
imprescindibles para lograr el Nunca Más del terrorismo del mercado.
Estamos convencidos que la crisis financiera surgida
en el seno mismo de la más importante economía neoliberal, no sólo requiere de
respuestas firmes y concertadas entre los gobiernos que Uds. presiden, sino
también que pueda convertirse en un escenario propicio para orientar la
producción nacional al mercado interno y avanzar en la promoción de una
integración suramericana solidaria, justa y sustentable.
Recuperar nuestra soberanía y construir autonomía
financiera en América del Sur es hoy más necesario que nunca. Y así como
planteamos en la Cumbre Social de los Pueblos en Cochabamba, Bolivia, en
diciembre de 2006, es un paso obligado
para lograr las transformaciones necesarias a fin de alcanzar un real bienestar
social, económico y ambiental para todos los pueblos de la región.
Reconociendo que las fuentes genuinas de
financiamiento vienen de los pueblos, los nuevos instrumentos financieros
regionales, como el Banco del Sur, deben mantener su espíritu contra
hegemónico, para lo cual deben financiarse con los propios recursos de la
región a fin de no tener presiones ni condicionalidades
de ningún tipo. También deben construir procesos de deliberación e
implementación transparentes y participativos, a fin de cumplir con los
objetivos planteados en su Acta Fundacional y evitar los problemas que hoy
sufren tantas instituciones financieras.
En ese espirítu, aprovechamos la ocasión para subrayar la
importancia de que en momentos de crisis, se convoque a los movimientos y
organizaciones sociales para juntos poder debatir y construir acuerdos en torno
a las salidas. En otras oportunidades
hemos manifestado nuestro interés para participar activamente en la creación
del Banco del Sur, una iniciativa cuya puesta en funcionamiento está ya
largamente postergada. Hoy reiteramos
esa disposición, solicitando en concreto una reunión con la comisión
ministerial del Banco del Sur, en algún momento de la agenda de su próxima
reunión, así como también la habilitación de un espacio de diálogo al respecto
de la serie de preocupaciones y propuestas aquí señaladas, durante las próximas
reuniones del UNASUR y de otras instancias de integración en la región.
Reiterando que es momento
de retomar el control de nuestros recursos financieros, tributarios y naturales
para sustentar el bienestar social y ambiental, nos despedimos.
Atentamente,
Jubileo Sur/Américas, Red
Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos - Latindadd,
Rede Brasil sobre Instituciones Financieras Multilaterales, Políticas
Alternativas para el Cono Sur (PACS-Brasil), Red Jubileo Perú, Red
Internacional CADTM, Red Venezolana contra la deuda / CADTM, Campaña Colombiana
“En Deuda con los Derechos”, Fundación SES,
Jubileo Sur/Américas
www.jubileosuramericas.org
+5411 4307 1867
Piedras 730. Cap.Fed - Argentina
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