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La firme posición del Presidente Manuel Zelaya, de la República de Honduras, su decisión de mirar de frente a su pueblo, que es a quien se debe y seguro que el mismo pueblo protegerá. Porque delante de los otros, así se rodee de todas las precauciones, es como sacar una pequeña navaja para enfrentar una ejército de hienas, sin embargo el primer mandatario hondureño con valentía y sabiendo el peligro que se le cierne, en un país dominado por una curia falangista inmoral, que sus “salves y kirie eleison”, van a ensalzar al dinero de los buitres explotadores; de militares tipo Daubusson, me disculpan si mal lo escribí, y por supuesto los empresarios multimillonarios que son muy pocos en ese dividido Istmo, pero llenos de billetes de todos colores, reunidos a través de crímenes como arroz, de incodicionalidades a sus amos del norte, llenos de ignorancia, aunque saben por qué lo hacen y no les importa puesto que les van a quedar muchos mendrugos que son suficientes para humillar al que no le corresponde, según ellos, nada. Y, recordé a un “señor empresario” hondureño, que será igual panameño, nica, salvadoreño, guatemalteco o tico; todos encajan o son resultado del mismo molde de birria. Un elemento de nombre Mario Canahuati, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP). Atrbiliaria, ha sido su reacción, como atrabiliario es “San Mario Canahuati” quien estuvo o está preocupado por la ola de violencia de la delincuencia hondureña. Los llamados “maras”, como la de los países que rodean a Honduras, sólo para concretarnos al ámbito centroamericano. Él trata de impresionar con su lástima ridícula. Y, no es amor por Honduras, ni por sus descarriados coterráneos, sensibilidad que no tiene ni la tendrá, porque es un sátrapa espoleador, racista, lacayo, servil, lleno de ignorancia y de oxido en la zaranda que tiene por corazón. Dice, sentir pena por sus yanquis dears: “pudieran disgustar a los inversionistas que llegarán con el tratado de libre comercio TLC”. ¡Qué ignorancia señor! Si las víctimas serán indudablemente los pueblos centroamericanos, y de paso, ellos mismos aunque se crean oligarcas protegidos del indolente yanqui. Siempre trataron de borrar su cultura, su libertad, su bondad, desde la llegada del invasor español, y se coronaron hace cien años con el nuevo cuño sionista-imperial, representados por los yanquis. Los Canahuati, crearon el monstruo del hambre, la miseria, el subempleo, nada de escuelas, hospitales; y lo deslastraron en los hombros del de siempre: el pueblo. No se preguntan estos remedos de humanos, ¿por qué la violencia? ¿Por qué un pueblo lleno de bondades, de sencillez, de lucha por el amor hacia otros pueblos, desvió su ruta? ¿Qué lo hizo cambiar? ¿Quiénes empezaron las masacres, la injusticia social, el desequilibrio moral, la carrera por el poder, el atropello, el crimen, el tráfico ilegal? ¿Quiénes promueven la ignorancia, socavan el derecho de los pueblos a sus necesidades primarias? ¿Quiénes les robaron sus tierras, su agua, el subsuelo, su derecho inalienable y gratuito a la salud, la educación? ¿Por qué les niegan a los verdaderos propietarios de Centroamérica, el derecho a vivir? ¿Dónde, cómo, quién es el omnipotente? ¡Ellos! ¡Son ellos! Los preocupados por el yanki invasor. ¡No por su pueblo! Avaros, codiciosos, ambiciosos, sórdidos, ruines, indecentes, déspotas, abusadores de su autoritarismo económico, usurpan el poder del pueblo, (léase democracia, que no existe en Centroamérica). Son ellos. Los mismos que se lamentan. Ellos, los que odian y se quejan de sus pueblos, que empujaron a sus países por el farallón de la ignominia, por el vacío, los que para complacer a sus opresores recogen las migajas que les dejan caer, con humillante desdén. Claro; orgullosamente, sus amos. Son degenerados, genuflexos, burlones, sin dignidad, preocupados porque el látigo yanqui que se mueve ágil, no vaya a tener dificultades mientras explotan, esquilman, arrasan, exprimen, asesinan y llenan de drogas a los que ellos llaman hordas, chusma, indios brutos, pata en el suelo, flojos. De paso, el Presidente Zelaya, con perspicacia, debería marcarlo como peligroso, pues estoy seguro que estará conspirando, no sólo para desplazarlo del poder, sino para asesinarlo; de eso no tenga nadie la menor duda. Ese es el concepto, el desprecio y subestimación que tiene el imperialismo por los pueblos del gran istmo; y a su vez, porque no se salvan, sus lacayos, sus serviles dominados con bozales de arepa, como decimos en Venezuela. Tratan de ignorar a los pueblos de nuestra América mestiza, grande, creativa, libertaria, alegre, ingenua, generosa y con el futuro ganado si nos unimos en la lucha contra las trasnacionales del hambre y sus cachorros, que gobiernan Centro América, que es la pasarela de los pueblos de nuestro continente, de fuerza volcánica, de maíz, de calendario, de colores, de música, poesía, de indígenas egregios, de valores. Es el pasillo que se tiende hasta nosotros en el sur, más extraordinario y hermoso del Continente americano. Ese inmenso istmo, que soñamos sea uno solo, unido alrededor de la lucha contra la desidia, el hambre, la pobreza. Centro América entre dos océanos, nudo del norte y del sur, donde se desatan con valentía el orgullo de los principios creativos, donde el arco iris envidia los colores volcánicos y penetra al fondo por sus cráteres cenizos, gritando ¡libertad! ¡libertad!; y muera la angustia del mañana impreciso, del descamisado, del esclavo por un bollo de pan duro, un par de alpargatas y un sombrero que tapa las penas y el pensamiento. Centro América, ¡no tienes amo, el dueño eres tú. Lucha, pelea, dale duro y a la cabeza a la miseria y a sus hacedores!
Dolor y preocupación, nos da, leer la manifestación cínica, inhumana, injusta de “san Mario Canahuati”, y los que son como él, que escurren el bulto, como mercenarios culpables y cómplices del dolor de los pueblos de Centroamérica. La noticia que desenmascara a este señor feudal, estaba inserta en el prestigioso “DIARIO VEA”, Comprometido con Venezuela; que felicitamos y agradecemos las informaciones de pueblos hermanos, que no podemos leer sino en nuestros medios alternativos como la Organización Aporrea, Abre brecha y otros. ¡Albricias por ellos!
gtariba@cantv.net
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