Bolívar Antiimperialista

Bolívar Antiimperialista

Toda la gigantesca obra de El Libertador fue y es antiimperialista. Ese es su signo más definitorio. Cada frase suya de rebeldía, cada marcha, cada combate cuerpo a cuerpo, cada proclama, es una acción convencida contra la hegemonía imperial.

Bolívar fue contrario a toda forma de dominación extranjera sobre los pueblos. Las alianzas tácticas que estableció con los ingleses, por ejemplo, siempre tuvieron la claridad del carácter principista no transigible de esta condición. La soberanía popular y la independencia nacional constituyen en el ideario bolivariano lo medular en lo político.

Genio entregado a los cambios de su tiempo, Bolívar percibe de manera precoz la gestación de un neo-imperio en los Estados Unidos. En vano le insiste a Santander para que no los incluya en la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá. Sus cartas son llameantes saetas de luz contra la agresiva potencia emergente.

El 5 de agosto de 1829 escribe desde Guayaquil al coronel Patricio Campbell la carta que contiene la más premonitoria advertencia antiimperialista. Lo hace con signo de interrogación, porque está reflexionando sobre lo que serían capaces de hacer los Estados Unidos para evitar la independencia, unión y fortalecimiento de Nuestra América. Los consideraba capaces de cualquier cosa.

“¿Y qué no harían los Estados Unidos…?” se pregunta él y al destinatario de esta agónica misiva que está cumpliendo 179 años de haber sido escrita. “¿Y qué no harían los Estados Unidos… que parecen destinados por la providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad?”. Tal predicción quedó grabada con sangre en la antología del pensamiento antiimperialista mundial.

El antiimperialismo de quienes militamos en el bolivarianismo y más precisamente en el proyecto socialista, no es un capricho antiestadounidense, para nada, es una convicción de sustento científico que busca enfrentar esta aberración de la contemporaneidad que amenaza con destruir la existencia misma de la especie.

El imperialismo es una consecuencia dialéctica del capitalismo, donde las leyes de la acumulación y concentración del capital conllevan a la formación de los monopolios transnacionales y la hegemonía político-militar de los Estados al servicio de esos capitales. Por eso el imperialismo es una “tendencia permanente a la violencia”, a la agresión contra toda expresión de resistencia a sus designios.

La consigna más antiimperialista de Bolívar apunta a construir esa alianza de fuerzas progresistas que pongan freno a la irrefrenable voracidad hegemonista. Unidad, unidad, unidad. Consigna de conmovedora vigencia que nos llama a elevarnos por encima de las miserables subjetividades.

Hoy, como nunca antes en la historia humana, la unidad de los pueblos, la unidad revolucionaria, es el arma más efectiva contra la esquizofrenia imperial. La amenaza nuclear, las guerras, la destrucción del ecosistema, el cáncer financiero del narcotráfico, el hambre, todos los grandes problemas de la humanidad actual, tienen sus raíces, sus causas más profundas y sus factores más agravantes, en el fenómeno del imperialismo. Es de humanidad oponernos a él.

Palabra de Bolívar.


"... los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad..."
Simón Bolívar, El Libertador.

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