Declaración UIT-CI:

A 60 años de la Nakba (expulsión del pueblo palestino) ¡Por una Palestina laica, democrática y no racista! ¡Abajo el estado nazi enclave imperialista de Israel!

Declaración de la Unidad Internacional de Trabajadores (Cuarta Internacional)

Hace 60 años, el 14 de mayo de 1948, el movimiento sionista institucionalizó en el territorio de Palestina el Estado de Israel. Se consumaba un operativo terrorista de & ldquo;limpieza étnica” que había destruido 531 aldeas y pueblos, asesinado a miles, incluyendo niños y hasta bebés, y expulsado a casi un millón de pobladores palestinos, la gran mayoría sencillos campesinos sin ningún medio de defensa. Eso fue la Nakba, la catástrofe, la expulsión masiva del pueblo palestino de su hogar nacional, conmemorada el 15 de mayo por los palestinos.

Por una ley especial le robaron las tierras y viviendas a los “ausentes” expulsados. En muchos casos las topadoras destruyeron las humildes casas campesinas y construyeron parques encima, para borrar las huellas del genocidio. 

Hoy son 6 millones de refugiados, con sus hijos, nietos y bisnietos, viviendo como parias perseguidos. La minoría, de un millón, adentro de los límites de la actual Israel, son parias en su propia tierra y en muchos casos también perdieron sus casas. Otros 3 millones viven en Gaza y Cisjordania, en territorios de la llamada “Administración Nacional Palestina”, en realidad bajo ocupación del ejército israelí y de 200.000 colonos sionistas.

La fundación del enclave sionista denominado Israel contó con el apoyo de los países imperialistas y de la Unión Soviética gobernada por el dictado r José Stalin. El genocidio perpetrado por Hitler y los nazis contra los judíos en Europa, fue utilizado como argumento fundacional para crear Israel como “Hogar Nacional del pueblo Judío”. Los propagandistas del sionismo y el imperialismo argumentaron entonces que era una “tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra”. El imperialismo yanqui y europeo, muy lejos de otorgar una real reparación histórica a los sobrevivientes del holocausto nazi, les ofreció un país ajeno para colonizar, utilizando así a los perseguidos judíos de Europa como carne de cañón para nueva aventura de conquista imperialista. Los palestinos, descendientes de poblaciones que habían vivido ahí miles de años desde los antiguos cananeos, no contaban como pueblo, ni como personas para el imperialismo y el sion ismo.   

Enclave imperialista

 Israel tuvo desde sus comienzos el masivo apoyo económico y militar del capitalismo imperialista. Así, sobre la base de la “limpieza étnica”, se creó un enclave, un estado artificial, sostenido con la potencia militar y económica imperialis ta, para poner de rodillas a los países árabes y a todo el Medio Oriente. Ese Estado usurpó el 78% del territorio de la Palestina histórica en 1948 y ocupó el restante 22% en 1967, cuando Israel invadió Cisjordania, la Franja de Gaza, las Alturas del Galán (confiscadas de Siria), y el Sinaí (Egipto). En 1967 más de 350.000 Palestinos fueron forzados a salir de Cisjordania, gran parte de ellos convertidos en refugiados por segunda vez, pues ya habían sido expulsados en 1948. El imperialismo creó así un engendro estatal único en el mundo, a la vez teocrático y racista de tipo nazi, que prohíbe el retorno de los pueblos originarios a su tierra ancestral y otorga derechos nacionales solo a los miembros del supuesto “pueblo elegido” aunque sean descendientes de alemanes, rusos, húngaros o polacos. La legislación Israelí es aún peor que la que tenía el Estado Sudafricano del apartheid, que nunca llegó a la expulsión masiva de la población nativa. Un Estado en guerra permanente desde hace 60 años, que además de ocupar la tierra palestina, atacó a todos los estados vecinos, Líbano, Siria, Egipto, Iraq, Jordania; que ordena asesinatos de civiles desarmados, y sin ningún juicio, dentro o fuera de su territorio; que bombardea desde aviones F-16 o modernos helicópteros con misiles zonas densamente pobladas; que bloquea territorios con millones de personas, privándolas por semanas de medicina, comida, electricidad y hasta de agua; que destruyó un millón de olivos, el árbol que constituye la base de la economía agrícola Palestina desde hace miles de años; que legalizó la tortura y mantiene a 11000 presos políticos palestinos, la gran mayoría sin juicio alguno, entre ellos a más de 350 niños y decenas de dirigentes políticos como Marwan Barghutti, el dirigente más importante de Al Fatah, diputados del parlamento, ministros y jefes de administraciones locales de la ANP. 800.000 personas, un 25% de los palestinos de Gaza y Cisjordania pasaron por las cárceles de Israel desde 1967. Desde hace décadas nuestra corriente internacional denuncia los métodos y legislación de Israel respecto a los palestinos, como similares a los empleados por los nazis. En el 2004 el destacado escritor y premio Nóbel José Saramago afirmó algo similar en el a&n tilde;o 2004 y el premio Nóbel de la paz  Adolfo Pérez Esquivel calificó a Israel como “estado terrorista” en el 2006.  60 años de lucha heroica del pueblo palestino  El pueblo palestino no ha bajado los brazos. Mantuvo durante estos 60 años una lucha heroica por mantener su sociedad en pie, por recuperar sus derecho s nacionales, el derecho a retornar y vivir en su país, contra el imperialismo y el sionismo. En la década del sesenta surgió la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), liderada por el legendario Yaser Arafat (1929-2004). En 1969, mientras se los denunciaba como “terroristas” en una feroz campaña mundial, hicieron su histórico llamado al mundo: “Por una Palestina laica, democrática y no racista”.Los gobiernos y los distintos sectores de las burguesías árabes oscilaban entre sus capitulaciones al imperialismo, y al propio Israel, y sus medidas esporádicas y a medias de rechazo, como la guerra de 1973. El oprimido pueblo palestino padecía todo tipo de sufrimientos,  dentro de las fronteras del invasor y en los distintos países árabes que le daban refugio. No existían ni una conducción ni aliados consecuentes que permitieran una sólida respuesta, y eso dio respiros a Israel para consolidar su ocupación y su maquinaria genocida. 

Sin embargo el pueblo palestino se levantó una y otra vez. En 1987 con la rebelión de los niños con piedras, la Intifada, en el 2000 con la segunda Intifada incluyendo métodos armados y atentados. La resistencia se hizo un hecho cotidiano de su sociedad, expresándose en escuelas, universidades y hospitales que funcionan en condiciones casi imposi bles.


 La supuesta paz basada en “dos estados” 

En 1978, el gobierno egipcio dio un paso decisivo hacia la traición, cuando en negociaciones con EE.UU. e Israel, en Camp David, firmó con el presidente James Carter el reconocimiento a la existencia de Israel, a través de la utopía prosionista y proimperialista de los “dos estados”.  Antes de cu lminar el siglo XX, lo siguió en ese camino Yaser Arafat, el líder de la OLP que en 1993 firmó con Israel la llamada “paz de Oslo” según la cual se marcharía a la conformación de un Estado Palestino en los territorios ocupados por Israel en 1967, Gaza y Cisjordania, apenas un 22% de la Palestina histórica y se creó la Autoridad Nacional Palestina con supuesta autoridad sobre esos territorios. Sin embargo tampoco esto concedió Israel. No solo mantuvo su presencia militar e invasiones permanentes al territorio de la ANP, sino que aprovechó el período de relativo cese de enfrentamientos, para instalar a 200.000 colonos que partieron a Cisjordanía en 20 pedazos separados entre sí por carreteras solo para israelíes, cercadas con alambres de púas, se apoderaron de casi todas las fuentes de agua y mejores tierras y erigieron un muro apoderándose de territorio. Para circular por lo que es supuestamente su país, los palestinos tienen que hacer largas colas y atravesar controles con soldados armados que suelen disparar a matar sin tener que rendir cuentas a nadie. El propio Arafat murió en el 2004, luego de estar hasta pocos días antes en su casa de gobierno en Ramalá, bombardeada y rodeada por militares sionistas. La otra porción del territorio de la ANP, Gaza, está hoy bloqueada militarmente, con electricidad cortada, con el 90% de sus fábricas, talleres y olivares destruidos por bombardeos, porque Israel quiere destituir al gobierno del Hamas que ganó en elecciones democráticas. Esta situación llevó al propio ex presidente imperialista yanqui Jimmy Carter, un histórico amigo de Israel, a decir, en su libro publicado en el 2006 Palestina: Peace not Apartheid (Simon & Schuster), «La situación de Palestina ahora, la confiscación de sus tierras, la imposibilidad de sus gentes para protestar por lo que ocurre, la construcción del “muro” dentro de su territorio, y la total separación de israelíes de los palestinos son, en muchas formas, condiciones bastante peores que el apartheid en Sudáfrica».   

“No podemos celebrar”

 En el siglo XXI, la movilización permanente y los sufrimientos de la población de Gaza y Cisjordania han ido ocupando cada vez más el centro de la escena. En Medio Oriente y todo el mundo es cada vez mayor la crisis, el debilitamiento y el desprestigio de Israel. La causa palestina gana creciente apoyo. La guerra que hizo Israel contra el Líbano en 2006, cuando bombardeó Beirut hasta su casi de strucción, fue una tremenda derrota para Israel y un nuevo golpe a su falsa legitimidad. Y las imágenes cotidianas de los ciudadanos de Gaza y Cisjordania, bombardeados, reprimidos, sin comida, sin agua ni luz, son la demostración más evidente de que lo que sucede en Medio Oriente no es el conflicto entre dos pueblos, sino la invasión de un estado terrorista, genocida, con métodos nazis y sostenido por el imperialismo mundial. La guerra de Iraq y la derrota del ejército imperialista por la resistencia iraquí, también contribuye a la resistencia palestina. El deterioro de la imagen de Israel es tal que miles de judíos rompen con el sionismo, viendo con horror y repugnancia moral como su rica historia cultural y hasta sus sufrimientos en el genocidio nazi y otras persecuciones, son utilizados para perpetrar el genocidio contra los palestinos. Recientemente 100 intelectuales judíos, encabezados por el dramaturgo ingles Harold Pinter, declaran que "no podemos celebrar el nacimiento de un Estado fundado en el terrorismo, las masacres y el desposeimiento de otro pueblo de su tierra. No podemos celebrar el nacimiento de un Estado que incluso ahora se dedica a la limpieza étnica, viola la ley internacional, impone monstruosos castigos colectivos a la población civil de Gaza y continúa negando a la población Palestina sus derechos humanos y sus aspiraciones nacionales". Desde el 2004 se viene difundiendo, luego de décadas de ser prácticamente ignorando, el fuerte movimiento contra Israel y el sionismo por parte de sectores religiosos judíos, que lo denuncian como totalmente opuesto a su tradición (véase Yakov Rabkin, Contra el Estado de Israel: historia de la oposición judía el sionismo, Planeta, 2008).  Por una Palestina laica democrática y no racista   

Es en este contexto que emp ieza a recuperarse y viene tomando cada vez más fuerza la idea de que para “solucionar” el problema del Medio Oriente hay que lograr “un estado palestino laico y democrático”. La vieja consigna democrática revolucionaria de la OLP.

La historia ha demostrado que no puede haber solución sin la expulsión del imperialismo y el sionismo de Medio Oriente, sin la destrucción del Estado racista de Israel, para que los palestinos, expulsados desde 1948, puedan volver a sus tierras ancestrales, y pueblos de la región puedan vivir en paz e igualdad en una Palestina laica, democrática y no racista. Un estado en el que convivan islámicos, judíos, cristianos y ateos, en igualdad de derechos, con derecho al retorno de los refugiados palestinos y sus descendientes a su tierra ancestral. Esto implica la destrucción del estado nazi sionista de Israel, como fue destruido el estado del apartheid sudafricano o el estado nazi en Alemania. Israel es el principal pilar de la dominación imperialista en Medio Oriente. Por eso el masivo apoyo norteamericano. Por eso también su derrota es fundamental para la liberación nacional y social de los pueblos árabes y de l Medio Oriente, para echar a los yanquis, para derribar a los corruptos gobiernos semicoloniales, y para la causa de la clase obrera y la revolución socialista a escala internacional. Existe actualmente un movimiento que impulsa el boicot económico, la desinversión y las sanciones contra Israel. La solidaridad se extiende, e incluso destacados intelectuales judíos como el historiador Ilan Pappe, llaman al boicot a Israel, así como la central obrera de Sudáfrica, la COSATU, que fue la vanguardia de la lucha por derribar el estado racista en Sudáfrica; también organizaciones de profesores universitarios británicos. Durante la guerra del Líbano, el gobierno de Chávez de Venezuela, rompió relaciones con Israel. Hay que impuls ar este movimiento, para que Estados y también instituciones sindicales, estudiantiles, culturales, deportivas, universidades, etc., rompan toda relación de Israel y den toda la solidaridad al heroico pueblo palestino. ¡Libertad a todos los presos políticos palestinos! ¡Basta de bloqueo a Gaza! ¡Que Egipto y todos los países árabes envíen ayuda a Gaza! ¡Por la retirada del Ejército y colonos sionistas de Cisjordania! ¡Abajo el Estado de Israel! ¡Por una Palestina laica, democrática y no racista! 12 de mayo del 2008 

Liga Internacional de Trabajadores (Cuarta Internacional)




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