La
exportación de capital constituye uno de los pilares fundamentales
del imperialismo y un instrumento para que los grandes monopolios se
repartan el mundo.
En
consecuencia, representan un mecanismo perverso para oprimir a los pueblos
y estrangularlos financieramente, mediante el desarrollo de políticas
neoliberales que les garantizan las grandes expansiones del capital
invertido.
El
capital es enviado a los pueblos no porque no pueda emplearse en los
países poderosos, sino porque en los subdesarrollados obtienen una
mayor cuota de ganancia.
En
cualquier país capitalista existen enormes necesidades de recursos
para mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores y habitantes,
pero el capitalismo no sería capitalismo si empleasen los recursos
para tales fines. Y es que invertir los recursos en el pueblo, acarrearía
una disminución del lucro y a esos grandes inversionistas no les interesa
la gente, solo les importa el dinero y seguir enriqueciéndose.
Por
eso, esta exportación incrementa las riquezas de sus monopolios y consolida
su posición en el mercado. Viven a expensas de los intereses de esos
capitales que minan los países pobres. Por supuesto, este sistema se
consolida y se mantiene con la ayuda de las oligarquías y lacayos de
las naciones más débiles, que igualmente lo único que les incumbe
es seguir engrosando sus arcas.
Lo
que han tratado de hacerle a nuestro país no es más que la consecuencia
de las exportaciones de capitales por parte del imperio, o dicho de
otra forma, la inversión del capital imperialista en Venezuela a través
del Fondo Monetario y el Banco Mundial incluido, y que ahora quieren
reclamar y tener derechos sobre nuestros bienes. Así como sucedió
con la Exxon Mobil y la verdadera apertura petrolera que lleva a cabo
el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael
Chávez Frías. Esta empresa transnacional exprimió el país a su antojo,
y todavía no conforme con eso, pretendió demandar a Pdvsa, que finalmente
la mandó a freír monos, como decimos en buen maracucho.
Pero
ahora ha surgido un movimiento de liberación de los países que hace
que los imperialistas teman por sus inversiones, y entonces pretenden
hacer creer lo peligroso que es exportar el capital, con el argumento
de que son naciones con un alto riesgo que va en aumento progresivo.
Cuestión
que, por supuesto, no es cierto, pues sólo nos estamos liberando, y
en esas circunstancias el riesgo es para ellos y no para nosotros. A
medida que nuestro Gobierno invierta más en el desarrollo de Venezuela,
en esa misma medida se incrementa más el riesgo país, pero para el
imperialismo.
Una
vez más fueron derrotados y los medios de comunicación mantenidos
en base a ese capital extranjero, pues al fin y al cabo son una misma
rosca, ha mantenido un silencio cómplice. Pensé qué iban a salir
gritando a todo pulmón FRAUDE y que el tribunal británico lo nombró
Chávez.
Pero
al parecer entendieron, por lo menos en este caso, que al igual como
a cualquier cochino, les llegó su sábado y recibieron su palazo en
la frente… me disculpan este otro coloquialismo, pero como venezolano,
revolucionario y patriota, no puedo menos que llenarme de regocijo y
felicidad ante la citada decisión tribunalicia, pues así es que se
hace justicia.
manchogh@hotmail.com