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    ¡Palo al Tiburón! Contra el Imperialismo en Defensa de la Soberanía

Que se calle el rey
Por: Fernando Casado
Fecha de publicación: 12/11/07
imprímelo mándaselo a
tus panas
El Rey de España le espetó un ”tú te callas” al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y posteriormente abandonó la sala donde estaba a punto de clausurarse la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Chile. El contexto en el que se dio la intervención real, fue la discusión a dos bandas entre Chávez y Zapatero en la que el primero acusó al ex-presidente del gobierno español, José María Aznar, de ser un fascista, y el segundo defendía su carácter democrático.

¿Qué había ocurrido? ¿Cómo puede ser que su Serenísima Majestad haya perdido el control, olvidado el estricto protocolo real e intentado mandar a callar al presidente de un país soberano e independiente como la República Bolivariana de Venezuela? ¿Será que el insigne heraldo de la Madre Patria se durmió y al despertarse creyó que soñaba y que Chávez era tan sólo un gobernador de la Capitanía General de Venezuela, aún bajo la tutela del Emperador español en cuyos dominios nunca se pone el sol? ¿Se habría atrevido a hacer lo mismo Rey en una reunión de líderes de países europeos y mandado a callar, por ejemplo, a Nicolas Sarkozy? ¿A qué responde este lapso? ¿Tendrá tanta importancia para el Rey de España la figura de aznar? Quizás lo que ocurra es que Aznar es uno de los súbditos predilectos del rey español, a quien le unen lazos ideologicos fascistas que un mestizo con infulas socialistas no puede tener la osadía de mancillar.

La historia ”real” de Juan Carlos I comienza cuando a la edad de 10 años pisa por primera vez suelo español, proveniente del exilio de su familia en Portugal, llamado por el Generalísimo Franco. El dictador estaba haciendose viejo y tenía que ir pensando en encontrar a un sucesor. Francó educó en las mejores escuelas al todavia ”Principe de España”, le veía crecer y soñaba con restablecer una monarquía con un "delfín" a su imagen y semejanza. Franco imponía así la monarquía en España pese a que al abuelo del actual rey, Alfonso XIII, los españoles le habían mandado al exilio en el año 1931, y además, no permitió que su padre Juan (III de haberse respetado la línea sucesoria) reinara, tal y como le correspondía, por ser hostil al dictador, de hecho mientras Franco estuvo vivo no puso un pie en España.

Durante esta época, la familia de los Aznar vivía comodamente, el papa de José María, Manuel, era un renombrado periodista del régimen, que durante la Guerra Civil Española fue oficial del Ejército nacional encargado de tareas de radiodifusión y propaganda de los fascistas, y crió a su hijo bajo los valores y principios de la Falange española, partido único y fascista de Franco.

Muerto el dictador, la sed cambio del pueblo español evitó que Principe se convirtiera en el Jefe de Estado con los amplios poderes que Franco, había planeado, y el rey tuvo que conformarse con ser una figura de protocolo, regulada por una Constitución en un sistema demócratico de gobierno. Hasta que llegó el año 1981 y el golpe de estado que pudo haber dado un vuelco a la historia de España. El 23 de febrero de ese año, se materializó la conspiración contra el gobierno y la democracia que llevaba meses fraguándose, los tanques salieron a la calle en la importante ciudad de Valencia y el Congreso fue tomado a las 6 de la tarde por efectivos de la guardia civil (equivalente a la guardia nacional venezolana) durante la votación del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, de la Unión de Centro Democrático. Vale la pena también recordar que uno de los principales promotores del golpe fue Alfonso Armada, hombre de confianza del rey, su instructor militar y su Secretario. Ante el ”vacio de poder” el único que podía hacer algo era el rey, pero pasaban las horas y el Monarca demócrata no acaba de decantarse públicamente. No fue hasta la una de la madrugada, cuando ya estaba claro que el golpe era un fracaso, cuando apareció Juan Carlos ante los medios en defensa de la Constitución y la democracia, y pidió a los militares rebeldes deponer sus armas.

A partir de entonces, el Rey se dedicó a sus labores de jefe de Estado, suprimiendo toda participación en la política y disfrutando de los 32 millones de dólares que el Estado le asigna anualmente para los gastos de la Casa Real, de los que el Monarca dispone al menos de 10 millones a su libre albedrío y de manera nada transparente que no son declarados en ninguna parte. Aunque la opacidad de las finanzas de Juan Carlos hagan difícil un cálculo exacto de su riqueza, la revista Forbes estimó que posee un patrimonio de 2.327 millones de dólares, ocupando el sexto lugar de los monarcas más ricos de Europa y el 134 en el planeta. El Rey ha amasado una fortuna durante las tres décadas que ha durado hasta ahora su reinado en democracia.

El Monarca español también pasa largas temporadas vacacionales veraniegas en Mallorca disfrutando de su deporte predilecto, la vela, y según dicen las malas lenguas de sus dos grandes debilidades, el alcohol y las mujeres, aunque estos secretos de estado nunca han sido publicados en la prestigiosa revista Hola. Por cierto, que por estas frases podría ir a la cárcel por el artículo 490.3 del Código Penal que reza: "el que calumniare o injuriare al Rey (...), será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son". Este artículo claramente viola el principio de generalidad e igualdad de las leyes penales y pone a un ciudadano español por encima del resto, al protegerlo especialmente, constituyendo ésta, una medida discriminatoria que no tiene justificación.

En las Islas Baleares es donde el Monarca además se dedica a hacer sus negocios y relaciones de lobby con empresarios, a los que Juan Carlos prefiere antes que a la tradicional aristocracia y nobleza por tener aquellos más plata. Han sido los empresarios quienes en dos ocasiones le han regalado al Rey yates de superlujo. El segundo de ellos, por un valor de 23 millones de dólares, que además fue declarado como bien nacional, pese a que es sólo para uso y disfrute de su Majestad, para que de esta manera, sea el Estado el que cargue con los gastos de su mantenimiento.

Otro personaje de la farandula española que ama los veranos en Mallorca es José María Aznar, quien también tiene amistad e incluso relaciones políticas con los empresarios que entregaron el yate y otras dádivas al Rey.

Pero esta controvertida forma de ejercer su cargo, también han tenido cierto coste para la imagen del Borbón más democrático que ha parido la historia de España. Según The Times varios han sido los hechos que han contribuido a la caída de la popularidad del Monarca español. En primer lugar, cada vez más se sabe más sobre las finanzas y el despilfarro al que esta acostumbrado el monarca, destruyendose con el paso del tiempo el mito del Rey justo y honesto por encima del bien y del mal. En segundo lugar, el hecho de que hayan sido sentados en el banquillo de los acusados varios periodistas y personas que han criticado al rey para aplicarles el artículo mencionado más arriba. Por último, una curiosa anecdota que hizo mella en la imagen de su Majestad. Estando el Rey de visita privada en Rusia para entrevistarse con Putin, tras la reunión fue a la región de Vólogda para cazar, otro de los populares pasatiempos de los Borbones desde que empezaron a reinar en España. La presa fue un oso pardo, pero con la mala suerte para el rey de que la caza estaba amañada, el pobre oso no era salvaje, se llamaba Mitrofán y había sido emborrachado con vodka para que el rey no pelara el tiro. Cuando la prensa se enteró del evento, fue el hazmerreir de los medios durante una temporadita.

El amor por los negocios y el liberalismo económico es lo que une carnalmente a Juan Carlos y José María. El ex-presidente Aznar se ha convertido en el paladín de estos ideales y los difunde como un misionero por toda América Latina en un intento desesperado por frenar el ”populismo” y el ”castro-comunismo” que cada vez de manera más ”peligrosa” se extienden por el continente. El Rey más recatado en sus posturas, pues la constitución le prohíbe hacer declaraciones políticas sin consentimiento, aburrido de ser un mediocre orador que se limita a declamar los discursos que el ministro o Presidente de turno le dan, se quitó la careta ante el irreverente Chávez, lo mandó a callar y posteriormente abandonó la sala, seguramente demasiado ofuscado, cuando Daniel Ortega echó mas leña al fuego al defender a su amigo venezolano criticando la transnacional hispánica, Unión Fenosa.

Esperemos que este triste espectáculo, comprensible sólo de haber estado un Monarca en sus colonias, refuerce en las consciencias españolas el sentimiento republicano, y que además le acarree al Rey algún tipo de sanción jurídica, al haber colocado sus malcriadeces en una muy difícil situación diplomática a España y haber violado, su claro gesto político, la Constitución que le da la vida como Rey. Aunque seguramente y por desgracia, los medios de comunicación, en manos de los amigos empresarios del Rey, interpretarán la realidad conforme a sus intereses, convirtiendo al Rey en Robin Hood, a Chávez en tirano y a Ortega en su vasallo.

*Español que vive y trabaja en la República Bolivariana de Venezuela

casado.fernando@gmail.com
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Fernando Casado


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