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Entrevista al sociólogo belga Armand Mattelart, quien fue Formado en la Escuela de Francfort, estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Lovaina y Demografía en la de París.
"Respaldado por una investigación demoledora, es uno de los críticos más lúcidos de la manipulación de los medios, la globalización y el modelo neoliberal puesto en marcha por Estados Unidos, en un mundo cuyo saldo principal son las frustraciones y la pobreza de millones y millones de seres humanos, asegura."
"Tiene tras sí una obra teórica envidiable en la que historia y política se juntan en un mismo haz, bajo una aguda mirada, la suya, que desnuda y evidencia. Son más de 30 títulos acumulados, como autor o coautor, y cientos de artículos, como un mapa desplegado, sobre los problemas de América Latina, Europa y el mundo."
"Es actualmente profesor de la Universidad de París VIII, “transita por un español cruzado de leves ráfagas de erres suavemente arrastradas. Un español del que se sirve con soltura y que no frena el curso incisivo de un pensamiento que fluye como una línea de azogue ascendente.”
Veamos la entrevista que le hace la periodista Anubis Galardy de Prensa Latina:
-¿Cómo valora el proceso de insurgencia de la sociedad civil, que comenzó a gestarse en América Latina en los años 90 y la irrupción de nuevos protagonistas o líderes como Hugo Chávez, en Venezuela, Evo Morales en Bolivia; y, mas recientemente, la asunción en Chile de Michelle Bachelet?
-Creo que hay grupos, en toda la sociedad latinoamericana, que estan tratando de presionar para cambiar las reglas de juego, sobre todo a raíz del surgimiento de gobiernos decididos a ir contra la lógica del Banco Mundial y todo el conjunto de organizaciones que impulsaron el modelo de reajuste y, a fin de cuentas, de privatización.
Cito un caso excepcional, el de México, para referirme concretamente al campo de la comunicación. Durante años, el monopolio de Televisa nunca sufrió -y lo critico- la embestida de la sociedad organizada; pero en los últimos tiempos se han podido apreciar, incluso en revistas desplegadas en los kioskos, ataques a Televisa que la identifican como un obstáculo para la democracia.
Toda la iniciativa de los senadores para cambiar la ley de radio y televisión fue muy significativa. Hay una presión, aunque eso no quiere decir que lograran su objetivo. La prueba es que toda esa esperanza de cambiar las reglas de juego, las reglas de esa ley, se frustró. Pero, de todas maneras, el intento evidencia una toma de conciencia alentadora, aun cuando el resultado no esté a la altura de las esperanzas.
Si se mira a América Latina, uno ve que en sectores como el campesinado, y en los dominios de la comunicación, hay grupos que luchan con las miras puestas en ese propósito. Y, en el contexto internacional, puede decirse que América Latina se ve favorecida porque hay una alianza de gobiernos progresistas.
-¿Qué opina sobre la creciente irrupción del movimiento indígena en foros y espacios internacionales,en forma cada vez más creciente?
-Es fundamental, un fenómeno totalmente nuevo, una irrupción después de tantos siglos. El reto es la articulación de ese movimiento con las otras fuerzas sociales. Pero esa articulación no se dará espontáneamente por sí misma, sino como resultado de una reflexión política.
-¿Qué piensa usted de la política de seguridad global puesta en práctica por el presidente norteamericano George W. Bush bajo el pretexto de combatir el terrorismo, estrategia a la que sirven las grandes cadenas como CNN y Fox News?
-Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York, está cambiando todo el marco del estado de derecho, como lo ilustra el que, a dos meses de los atentados contra las torres gemelas, surge el Acta Patriótica, y la legislación antiterrorista revise las libertades cívicas. Lo importante es el nuevo marco institucional que la llamada lucha antiterrorista impone, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa.
En este último continente se están tomando medidas en nombre de esa lucha que rompen con la tradición democrática y en eso también interviene el uso de las tecnologías con fines de vigilancia a nivel individual y colectivo. A nivel colectivo, implica, en muchas partes, la aplicación del concepto de delito punible a las acciones del movimiento social.
En lo que se refiere al plano individual, después de los atentados en España en 2004 y los de Londres el año pasado, la Unión Europea ha tomado medidas que restringen las libertades individuales, y no sólo a nivel jurídico.
Estados Unidos creo un ministerio de la guerra, el Pentágono, en 1943, durante la II Guerra Mundial, y no se había instituido ningún ministerio o departamento nuevo hasta después del 11 de septiembre, que es el departamento de Seguridad Interior. Eso significa que han llegado a la conclusión de que es necesario reestructurar el aparato de Estado, y producir tecnologías en función de ello.
Las pruebas son los contratos entre gobierno-universidad e industrias electrónicas para imaginar formas de vigilancia distinta. La dinámica del estado de seguridad es acompañada de una vuelta al complejo militar-industrial volcado en la producción de tecnología de vigilancia. El problema es el efecto de arrastre que marca los Estados Unidos.
La Unión Europea (UE) tiene toda una serie de medidas para la protección de la privacidad. Hace dos años, los Estados Unidos pidieron a los países de la UE que llevaran un registro de todos los pasajeros en los vuelos trasatlánticos.
Durante seis meses los gobiernos rehusaron, en nombre de la directiva para preservar la privacidad, pero el Estado norteamericano presionó tanto a las compañías aéreas europeas que finalmente estas pidieron a sus respectivos gobiernos cambiar las reglas.
Estados Unidos chantajeó y ahora cada pasajero debe quedar registrado en los aeropuertos, y esa información va a aterrizar a los bancos de datos estadounidenses. La única concesión que hicieron es reducir el plazo de archivo de esos datos, de 30 años a tres, pero nadie sabe lo que pasará de aquí a entonces.
El hecho de que el zócalo de la institucionalidad norteamericana sea la seguridad es un fenómeno que irradia a otros países que tienen todavía una visión de lo que es un Estado de derecho. Se plantea el mito del antiterrorismo como una lucha democrática.
De todas formas, creo que en Estados Unidos el movimiento de las libertades cívicas ha cobrado ahora más fuerza. El regimen de Bush cada vez tiene menos legimitidad. Ahora está cambiando un poco el panorama con el fracaso de la invasión a Iraq y los soldados muertos. Es trágico llegar a eso para que se den cuenta del horror de esa intervención.
-?Qué papel corresponde, a su juicio, a los periodistas en la actual coyuntura mediática?
-Pueden cumplirlo en la medida en que la sociedad civil los defienda porque muchos de los que trabajan en medios dominantes no pueden realmente asumir su cometido, sin contar con que los jóvenes, por ejemplo, se hallan en una situación muy precaria cuando trabajan en esos medios.
No es posible un cambio en la práctica periodística si la sociedad civil no se apodera de este tema y lo exige. Tampoco podemos abandonarlos a su suerte, llevados por la idea de contar con medios alternativos, independientes. Se impone una reflexión necesaria en estos gremios, pero también en la sociedad organizada.
Además, en mi opinión, el problema no es solo de los periodistas, , sino también de las universidades. Vamos hacia una sociedad del conocimiento que implica una nueva relación con ellos y también con los investigadores.
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