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    ¡Palo al Tiburón! Contra el Imperialismo en Defensa de la Soberanía
(a propósito de Mar de Plata)
Los pollitos dicen pío, pío, pío
Por: Gerardo Martínez (*)
Fecha de publicación: 03/11/05
imprímelo mándaselo a
tus panas


Llegó la hora de que los otros seres que habitan las vastas áreas de la naturaleza pillen bien fuerte…La historia era contada al derecho: Cada vez que el águila volaba más alto, mayor era el temor de los becerros, de las gallinas, de los pollitos y de los demás pájaros.


Del cuento no se escapaban los ratones y ni siquiera se salvaban las ratas. Por donde su sombra oscura iba pasando se sabía que iba a ver caza segura para llevarla a su nido en lo alto, donde ni siquiera, a veces hay ojos humanos que miren, y allí con la paciencia de su rapacidad se entregaba a despedazar a sus víctimas. A las vacas les quebraba el espinazo, a los corderos, gordos de sebo y pelambre, le destrozaba la yugular y se jactaba de ofrendarse para si mismo el sacrificio.


A los pollos y gallinas les dosificaba la tortura dándole vueltas en el aire para que le faltara el aire. Los ratones eran pasa palos inmediatos y así cuanto animal se moviera debajo de sus comarcas….Más un día, y a todo cuento, le llega su hora; mamá gallina, papá gallo, papá pájaro, mamá vaca y demás afines de la comarca de abajo decidieron dejarse de pendejadas y organizarse para buscar un método de parar al halcón y a las águilas. Tanto buscaron é investigaron y siempre la misma respuesta, en los libros enseñados y en las tablas de física y biología…, según éstos, el ave rapaz lo puede todo porque vuela y atrapa muy rápido…


Pobrecitos de nosotros se decían, más sin embargo un día descubrieron que el pillar bien fuerte debilitaba el vuelo de esta ave; el berrear de las cabras, el balar de las ovejas, y el rebuznar de los burros hacía un coro que atormentaba el ya dañado vuelo del águila imperial.


Y ese día aprendieron que antes de llegar ésta en revoloteo rapaz, hay que lanzarse a protestar a hacerse oír como una sola voz, única y sonora que derrumbe su ahora intranquilo planeo.


La naturaleza nos enseña a mantener su equilibrio y de no llevarlo a efecto entre todos, hasta las águilas se quedarán sin un pedazo de prosperidad.


(*) Periodista, Especialista en diseño de Producción

CBUK

Colectivo Bolivariano Machete – colectivo.machete@gmail.com

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Gerardo Martínez (*)

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