Los pueblos y comunidades indígenas ante el problema imperialista colonial

-AL COMANDANTE-PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ, por quien la humanidad del planeta ora, medita, reflexiona y se solidariza activamente en el amor, la fraternidad y la esperanza, en la paz y la justicia, por su saluden todos los idiomas, en todas las lenguas, sagradas y profanas, en todas las religiones monoteístas, en todos los pueblos, en todas las culturas y civilizaciones, en todos los continentes, incluyendo a las religiones ancestrales de convivencia y no proselitistas, indígenas, africanas, orientales y europeas; como también, los agnósticos y ateos apuntan a expresarse desde sus propias filosofías de vida, tal vez en tanto anunciación y convergencia de un ecumenismo radicalmente distinto que se asoma en forma vigorosa en la nueva era del Pachacuti. Este ecumenismo emerge del alma de los pueblos, de sus sentimientos más íntimos, aunque incluye la buena voluntad de muchos gobiernos y personalidades de América y del mundo, más allá de su signo ideológico y político. Hecho que parece pasar como desapercibido a la oposición venezolana, a la ultraderecha alienada por la dictadura mediática mundial. Aunque también, de alguna forma, algunos camaradas nuestros parecieran no captar o entender todavía de fondo, estos nuevos signos de la nueva era y su alcance planetario. De allí el peligro en dejarnos envolver de nuevo, en el clima de odio y violencia de una derecha ultrafascista, siempre atentando contra la vida en su culto desesperado a la muerte, la desesperanza con sus destellos apocalípticos. (2)

“Me siento másindoamericano y afroamericano, que latinoamericano, iberoamericano o hispanoamericano”.

Comandante Hugo Chávez (en Brasil) (3)

“Un pueblo avergonzado de sus propios orígenes y que duda de sus potencialidades de autorrealización, no es el sujeto histórico más idóneo para una revolución”.

Esteban Emilio Mosonyi en “Identidad Nacional y Culturas Populares”. Edit. Fundarte. Caracas. 2012.

“Yo no veo ningún obstáculo para que nos llamemos Indoamérica o indoamericanos”.(4)

General Alberto Müller Rojas (en una coyuntura en la cual Hugo Chávez proponía el nombre de Indoamérica para los procesos de integración y el Sucre como moneda para el intercambio sudamericano)

PLANTEAMIENTO GENERAL

Hagamos un breve intento de aproximación con una visión específica y de conjunto al mismo tiempo. Ver de cerca -y de lejos- muchas veces, como lo propone el libro de la comunidad (el Popol Vuh)… Estamos acostumbrados a ver a los pueblos indígenas simplemente en términos de carencias y necesidades, ocultando sus aportes al mundo actual y una carga inmensa de potencialidades invisibilizadas. ¿Por qué no vemos esas potencialidades para el futuro inmediato, a mediano y largo plazo?

Si revisamos brevemente un gran número de antagonismos y contradicciones históricas, sociales, culturales con los pueblos y comunidades indígenas por parte del Estado imperial, la primera independencia, la naciente república, la sociedad nacional y el Estado Nacional, en el extremo, el Estado imperialista neocolonial y sus transnacionales,no es difícil observar y comprender, en sus orígenes y desarrollo hasta hoy, que todo nos remite a una cruda y sobrevivientesituación colonial. Sea de colonialismo interno o externo y de complementación entre ambos. Vale decir, la conquista y la colonia continúan… Por lo tanto no basta sólo el anti-imperialismo si no va acompañado de la anticonquista y la anticolonia partiendo de la historia, la cultura y la educación propia. Para no quedarnos sólo en el “anti”, ni en los “ismos” (salvo para preservar y contextualizar una y múltiples especificidades irreductibles, sin negar las diferentes a nuestro propio ser histórico y cultural particularizado, en el contexto global de la venezolanidad). No faltan sin embargo, algunos intelectuales vasconcelianos, drogados en su confeso autocolonialismo que proclaman la necesidad de la “eternidad de la conquista”, en su afán de convencer al indio de su condición de pueblos derrotados para siempre, por los cuatro puntos cardinales, como lo hace hoy el sionismo del Estado de Israel con el pueblo palestino. Esto sin desconocer un ala judía no-sionista –incluso en Norteamérica- que rechaza el genocidio palestino. Por eso, no debemos estereotipar a ningún pueblo. Tanto el marxismo crítico, como las filosofías, antropologías y teologías de la liberación y particularmente, la interculturalidad dan instrumentos teóricos y metodológicos para diferenciar a los pueblos de sus dirigencias racistas-clasistas, competitivas, guerreristas, patriarcales y burocratizadas.

Si bien estos problemas son inseparables de los problemas de clase, no se reducen a un exclusivo problema de clases. No es casual que los conflictos étnicos, sociales, culturales, el robo de tierras y el saqueo de las riquezas del suelo y del subsuelo comenzaran por la formación y desarrollo de una sociedad racista, de castas, de pueblos, segmentos y nacionalidades privilegiados sobre los pueblos nativos, contando siempre con una élite nativa hiper-alienada como aliada de la conquista, contraria a sus propios orígenes; todo bajo el imaginario escalonado de la “limpieza de sangre”, léase “mejorar la raza” o mestizaje desmestizante de blanqueamiento progresivo,donde los pueblos y comunidades indígenashan ocupado el último escalón de la sociedad dominante; llámese lo dominante sociedad “civilizada” o simplemente “sociedad civil”, antagónica siempre -o casi siempre- con los nativos para negarlos como dueños del territorio.Y también para auto desconocernos como descendientes del aborigen.

Imperio es antagónico anación y naciones, pueblos originarios y comunidades originarias. Luego, dentro del esquema hispanocentrista/asimilacionista, sociedad nacional vs pueblos y comunidades indígenas, castellano vs idiomas indígenas a lo Carlos III y pueblos indígenas, en una contemporaneidad entre colonialismo y la naciente modernidad ilustrada que ya pretendía hablar por boca de “la única ciencia”, “la única civilización”, cerrando otras vías del conocimiento, incluso científicas, propias de nuestros pueblos autóctonos; siendo, con anterioridad negados o invisibilizados como pueblos y culturas, había –según los misioneros- que reducirlos a “pueblo”, en tanto que eran simplemente, según ellos, “tribus salvajes” dispersas. Visión que se prolonga en las Constituciones republicanas hasta la Constitución del 61 de la IV República.. Reducirlos “a gobierno”, entantoayunos de toda policía, era la visión dominante. Negados además en tanto que naciones, aunque algunos cronistas ya hablaban -¿accidentalmente o por equivocación?-de naciones indias.Veamos el tratamiento hoy a los pueblos del Medio Oriente y el norte de África por parte del Occidente racista y colonialista. Que hablan de supuestas “tribus” en oposición a nación y república. (En Libia no hay república, sino “tribus”, decían con descaro los intervencionistas occidentales de la OTAN y del Departamento de Estado).

EL SENTIDO DE LOS ESTADOS PLURINACIONALES

Todo esto justifica el sentido y la razón de ser de los nacientes Estados plurinacionales o ya de las sociedades multiétnicas y pluriculturales con vocación intercultural en su unidad y diversidad de pueblos, países y regiones del continente frente a la horma reductora de la mentada “cultura única mestiza” y la sociedad nacional “criolla” como pretendida “cultura de síntesis” que deja “globalmente superado” lo indígena, lo afro, incluso lo hispánico (ideología de los “pueblos nuevos”, de la cual se retractó Darcy Ribeiro al final de su vida). Era este el viejo antagonismo entre ancestralidad y modernidad, entre modernidad y pueblos originarios, así como con los campesinos y afrodescendientes.

La formulación constitucional de unos derechos originarios históricos y específicos y su desarrollo en la legislación nacional, comenzando por el reconocimiento de tierra y territorio, es un paso fundamental e imprescindible, pero no constituye necesariamente una formulación y traducción de políticas públicas dentro de una visión estratégica de conjunto o de largo alcance y muchas veces, estamos muy lejos de entender que lo que le suceda a los pueblos indígenas, le sucede también en algún sentido, a toda la sociedad nacional, con grandes implicaciones sobre el equilibrio del planeta. Toda neoconquista o colonialismo interno contra los pueblos y comunidades indígenas, se ejerce también sobre toda la población nacional en su conjunto y de alguna forma incide sobre toda la cadena de la vida,dadala eco-ciencia y sabiduría de los pueblos indígenas como memoria ancestral para la conservación y mantenimiento del planeta. Por otra parte, el colonialismo interno de alguna forma va asociado a justificaciones de falsos modelos dedesarrollo, insostenibles, que conspiran contra el tiempo de reproducción de la vida. A otro nivel entendemos, que la vulnerabilidad de los pueblos y comunidades indígenas, no reside únicamente en los Estados: también puede estar en la falta de conciencia de la sociedad nacional, en las transnacionales, terratenientes y tierracogientes, narcotraficantes, paramilitares, garimperios, teologías de la dominación basadas en el terror y en el anuncio apocalíptico del fin del mundo, la evangelización compulsiva y unilateral, la falsificación de las profecías maya para anunciar el fin del mundo, incluso, en cierto antropocentrismo eurocéntrico de las antropologías, teologías y filosofías de la liberación; en otro sentido, en el camuflaje de algunos falsos aliados, en muchas ONG norteamericanas y europeas y en todo aquello que sustituya la iniciativa,la presencia participativa y protagónica de los pueblos, comunidades indígenas y de los movimientos indígenas con sus propios métodos y procedimientos de lucha, formas de organización social y comunal.

Tomar conciencia de todo ello es –en buena medida- una base fundamental e insustituible de una política de alianzas de los pueblos indígenas con el gobierno revolucionario, (alianza CONIVE-PSUV), partidos del bloque de gobierno, el Gran Polo Patriótico y otros sectores populares.- Destacando aquí la histórica alianza secreta entre indios y negros durante la colonia, la cual tiene vigencia en el momento actual sobre una gran base de objetivos comunes. Superando ambos, tentaciones de indiocentrismo o de afrocentrismo y en lo dominante, de blanco-centrismo occidental.

Sin embargo hemos destacado que la renuncia de los pueblos indígenas a sus propios métodos de organización y lucha, tendría un costo político muy alto, como en efecto lo ha tenido,haciéndolos más vulnerables al burocratismo, la corrupción, con la traición final a sus propios orígenes.No son aquí suficientes o apropiados para enfrentar los peligros del eco-etno-genocidio,los métodos clásicos de las izquierdas, todavía muy eurocentristas y mucho menos, los trasnochados métodos de la derecha neoliberal ofreciendo minería de cielo abierto, entre otras barbaridades, formas de corrupción y demagogia, como lo hizo recientemente Capriles Radonski en La Gran Sabana, La Paragua y el Amazonas, quien ha menospreciado en forma burlesca la urgencia de salvar el planeta, señalando demagógicamente que sólo le interesa la salvación de Venezuela, como si este país estuviera en Marte o Júpiter, fuera de este planeta. Personaje este, de la ultraderecha que, dicho sea de paso, abrió su campaña electoral contra Chávez por las zonas indígenas del país, lo cual demuestra que la cuestión indígena y el imaginario indígena del venezolano, son cardinales dentro del proyecto bolivariano y la liberación definitiva, así no estemos lo suficientemente conscientes de ello. Aquí no cuenta sólo lo geoestratégico de las fronteras o lo electoral inmediato sino también algo más oculto y sustantivo de la Venezuela Profunda. Todavía poco estudiado y explorado por las izquierdas y el pensamiento crítico. Vale decir, como lo ha visto Eduardo Galeano, entre otros, el pensamiento de la indianidad no cabe dentro de la derecha imperialista y neoliberal, aunque como todo pueblo colonizado y neocolonizado puede ser manipulable.- Pero no son los únicos manipulables(5)

Tampoco la vulnerabilidad de estos pueblos, se reduce a las microsociedades caribes, arahuacas y de lenguas independientes, puesto que a ello no escapan las propias macrosociedades de distintos orígenes étnicos –incluso occidentales- ante el economocentrismo, el eurocentrismo de los Estados y sectores privados de orientación neoliberal.¿Qué todos los pueblos y culturas –no solo indígenas- son vulnerables y están amenazados?. Cierto.Pero la mayor amenaza se cierne sobre los pueblos y culturas originarias de Venezuela, de este continente en particular y al final, de todos los continentes. Recalcamos también, la falsedad de esa clasificación entre “altas, medias y bajas culturas americanas”. Esquema occidental que por igual se traslada mecánicamente al continente africano, sin que las macrosociedades ancestrales dejen de ser por eso vulnerables. Yendo más lejos, Esteban Emilio Mosonyi nos termina de hablar de la vulnerabilidad del castellano y de la latinidad en los Estados Unidos, que no son tan minoritarios frente al inglés y lo anglosajón dominante.

ESTADO DOCENTE INTERCULTURAL CONTRA ESTADO NEOLIBERAL

-Volviendo a nuestros planteamientos iniciales, nosotros no contraponemos alfabetización contra oralidad, oralidad contra escritura, bilingüismo contra multilingüismo, ni lengua oficial con lenguas indígenas, que aquí, también son oficiales, ni pueblos indígenas con Estado docente: por eso hablamos de un Estado docente intercultural. El Estado docente intercultural se diferencia radicalmente del Estado neoliberal del “dejar hacer- dejar pasar” la educación y la cultura dominante que oprime, invisibiliza y excluye; y del Estado autoritario misional, religioso, laico, agnóstico o ateo, que niega el papel de la familia y la comunidad indígena y de cada pueblo indígena como los agentes fundamentales de la educación propia, la historia y la cultura propia en tanto puntos de partida insustituibles de toda interculturalidad. Frente a los ventajismos de la cultura dominante y la vulnerabilidad de los oprimidos, el Estado Docente Interculturalen tanto Estado de derecho y de justicia, plantea la necesidad de crear mecanismos de justicia y equidad. Estos mecanismos hay que construirlos no en abstracto, sino con los propios sujetos o actores colonizados para alcanzar no sólo “la igualdad ante la ley” sino ante la realidad social concreta, como instrumentospolíticos y constitucionales contra el colonialismo interno.El Estado docente intercultural no sería en este caso, un simple componente de acuerdo con el Preámbulo (sociedad democrática, participativa, protagónica, multiétnica y pluricultural), el art. 100 de la Constitución Bolivariana y el Cap.VIII (de los Derechos de los Pueblos Indígenas),sino algo que compromete la naturaleza misma del Estado y del sistema educativo bolivariano, transversalizando toda la educación venezolana en su conjunto.¿Cuál es la justificación final? Un pueblo que no controla su propio aparato educativo es un pueblo colonizado, colonizador suyo y de otros pueblos hermanos.

POR UN SOCIALISMO EN GUARDIA CONTRA EL COLONIALISMO INTERNO

Pero ¿está el tránsito hacia el socialismo y los procesos de integración continental vacunados de antemano contra el colonialismo interno hacia los pueblos y sociedades originarias? Por supuesto que no. Hay un dilatado peso histórico en contrario, de cinco siglos, con los antecedentes imperiales grecorromanos y judeo-cristianos. De allí la necesidad de poner brevemente en claro algunos de los principales antagonismos históricos del Estado Nacional y la sociedad dominante contra los pueblos y comunidades indígenas, por lo que habrá resistencia indígena en el socialismo, como lo apunta el nuevo nombre del 12 de octubre en Venezuela, con toda una propuesta intercultural en el texto del Decreto Presidencial del comandante Hugo Chávez y que no ha sido desarrollado todavía. En este amplio contexto, es algo que nunca podemos perder de vista en la construcción del socialismo. Veamos estas contradicciones antagónicas, señalando sólo algunas:

-Civilización vs barbarie (“civilización o barbarie”,/” civilizar es poblar”, Sarmiento y Alberdi/ y en grado extremo, “civilizar es poblar de nuevo”, Alberto Adriani copiando el modelo de colonización de Australia de hace 200 años/; “civilizar” es integrar a la vida nacional, Manuel Gamio, 1915;/ “civilizar” es arribar a la “raza cósmica”. José Vasconcelos 1925). Se presuponía que los pueblos indígenas vivían en una etapa o fase de la cultura, globalmente superada por la cultura occidental dominante ocupando el último escalón de la evolución humana.

-Frente a la civilización unilateral y compulsiva de cualquier apartheid, planteamos la inter-civilización de convivencia horizontal, es decir, diálogo entre pueblos, culturas y civilizaciones. Pero también de convivencia y diálogo con el Estado revolucionario y los movimientos políticos y sociales para el proyecto socialista común.Los pueblos y comunidades indígenas pueden dar significativos aportes desde sus específicas filosofías del Buen Vivir, que no se limitan tampoco al mundo andino. Es posible encontrar filosofías específicas en las sociedades caribes, arahuacas y de lenguas independientes. Ahora bien, en nombre de ningún fundamentalismo occidental grecorromano y judeo-cristiano, podemos discutir o descalificar el derecho de cada pueblo a investigar con sus ancianos y ancianas su propia filosofía de vida y convivir de acuerdo con ella. Por el contrario ello puede darle sentido y pleno florecimiento a la revolución bolivariana en su búsqueda común del Buen Vivir. Más allá del clisé y de cualquier tentativa reformista.

-La consigna a veces muy usada ¡Socialismo o barbarie!, reviste el peligro de que el mismo slogan“civilización o barbarie”, propio del apartheid, se reacomode inconscientemente en el socialismo y arremeta fundamentalmente contra la especificidad irreductible de los pueblos y comunidades indígenas. Vale decir, que coloque en el mismo plano inconscientemente barbarie capitalista y la supuesta “barbarie o salvajismo indígena”, como lo hace el nazi-fascismo vasconceliano de la “raza cósmica”. Tengamos claro que el polo de la civilización y de la barbarie estánpresentes en todo pueblo o cultura. Y en épocas de decadencia de los imperios, se desarrolla más el polo de la barbarie. Por eso es fundamental terminar de superar esta falsa dicotomía grecorromana y judeocristiana y arribar a posturas inter-civilizatorias, más inclusivas y ecuménicas, sin ignorar las contradicciones sociales fundamentales de las sociedades actuales. Superando el mito de que hay que “civilizar” al indígena y al diferente a lo dominante. Palabra originalmente ligada a intolerancia filosófica, religiosa, étnica, lingüística, cultural, represión policial y genocidio: (la letra entra con sangre). Reducir a “ciudad” y “ciudadanía”. Inter-civilizarnos todos, occidentales y no occidentales, adquiriría otro sentido y dimensión más inclusiva e integral de acuerdo a su contextualización intercultural en la horizontalidad del diálogo entre civilizaciones (en plural). Donde todos seamos al mismo tiempo maestros y alumnos.

-Tierras vs territorio. No termina de entenderse que dentro del mundo indígena tierra y territorio, tierra y hábitat, tierra y cosmos, son piernas distintas de un mismo cuerpo social y comunal, inseparable de cosmovisión y espiritualidad.. El gran reto es como articular la soberanía nacional y continental con los derechos de los pueblos indígenas a la tierra y territorio. La demarcación de tierrasde los pueblos indígenas es radicalmentedistinto, como sabemos, a la parcelación fragmentaria del mundo campesino.Aparte de que en este proceso se presentan también múltiples realidades históricas, sociales, culturales, lingüísticas, territoriales y ecológicas en los más de 40 pueblos indígenas de la Venezuela actual. En otro sentido, también es necesario dejar muy claro, que derechos originarios, históricos y específicos, no se contraponen, ni son un privilegio frente al resto de la población venezolana. Son mecanismos para igualar y garantizar la igualdad ante la ley, frente al fundamentalismo occidental de los proyectos continentales de exterminar al aborigen, particularmente en toda América.

-Niños, niñas y jóvenes indígenas vs ancianos y ancianas. Creando un falso problema generacional para fracturar su cultura propia, separando al niño, niña y jóvenes de la posibilidad de aprender y trasmitir su propio idioma y cultura a las generaciones venideras. Tal y como lo han hecho las misiones religiosas en nombre de una pseudo-evangelización, dentro de la peor intolerancia política, filosófica, religiosa y convivencial.- Reforzado para todas nuestras sociedades con el advenimiento de la ideología tecnocrática: supresión progresiva de la enseñanza de la historia y la geografía (a partir de finales de la década del 50 con la aparición del capitalismo monopólico hasta el advenimiento en la década del 90 del neoliberalismo aplastante, excluyente y privatizador).

-Indígenas vs criollos (o “mestizos”).La sociedad dominante ha desidentificado a los pueblos indígenas con sus propios descendientes indomestizos. A su vez, se nos ha presentado como los “enemigos fundamentales” de los pueblos indígenas con el propósito de encubrir a sus enemigos estratégicos. En esta trampa siguen cayendo algunos misioneros, antropólogos y varios movimientos indígenas. Aunque si bien por parte de los pueblos indígenas, en principio, ello constituyó un mecanismo de defensa frente a la sobrevivencia de algunas modalidades de la vieja sociedad de castas, sobre todo para autorreconocerse en su especificidad, hoy sin embargo son injustificables en sus modalidades de racismo al revés y de engreimiento del colonizado en una sociedad colonizada frente a sus descendientes o semejantes más próximos: la población mayoritaria indodescendiente. En nuestro caso, asumirnos como descendientes de indígenas, no constituye hoy ninguna pretensión de adscripción a alguna de las etnias-naciones o pueblos específicos existentes como usurpación de identidades. En cambio asumirnos unilateralmente como “europeos” constituye una pseudo identidad y exponernos a recibir en conjunto un trato de “sudacas”, incluyendo a los mismos hijos de europeos nacidos en América o Abya Yala. Miranda, Bolívar, Sucre, el padre Hidalgo, San Martín, O´Higgins, Artigas, Abreu de Lima, ya eran sudacas. Y por eso vino la primera independencia política, aunque todavía sin independencia social, económica y cultural.

-Comunidades indígenas como sustitutivas de los pueblos indígenas. La Constitución Bolivariana habla de pueblos y comunidades indígenas como dos conceptos inseparables..En cambio las políticas públicas a veces tienen otra lectura. Ahora cada pueblo tiene formas propias de organización social, familiar y comunal. De esta manera sostenemos que la comuna, como concepto trasplantado, debe descansar en lo esencial, sobre las propias formas familiares y comunales y de convivencia de cada pueblo indígena para poder aprender de ellos. Y no al revés: inventar a partir de cero ignorando la historia, la cultura, la educación propia, la cosmovisión, ecología y la organización específica de cada pueblo indígena. Se trata además de que los pueblos y comunidades indígenas aprendan a identificar a sus enemigos y aliados fundamentales en una lucha prolongada.

-Parroquia y municipio contrapuestos a pueblos y comunidades indígenas (a partir de la colonia). Los asimilacionistas hispanocéntricos trabajan desde los primeros tiempos de la conquista para desmontar las comunidades indígenas ancestrales, como lo apunta Eduardo Galeano. Y agrega que nada hay más extraño a nuestro continente que el capitalismo.

-Ciudad, incluso ciudadanía vs pueblos indígenas. No faltan algunos trasnochados eurocentristas y antropocentristas radicales, que plantean que sólo la ciudad es el lugar apropiado del socialismo, mientras otros revolucionarios vemos la ciudad como el centro histórico de la dominación colonial en el continente.…Pensamos por el contrario, que el socialismo es el lugar adecuado para un campo en la ciudad y una ciudad en el campo). No una continuidad del caos en la selva del cemento armado y en esos ciempiés de colas interminables del vehículo automotor privado con su estela humeante de monóxido de carbono. Que toda ciudadanía plena es también indígena-originaria-campesina y afrodescendiente (y por supuesto, cósmicamente se hace mujer y madre, madre tierra y maestra frente al patriarcalismo guerrerista y ecocida de la sociedad dominante). Esto no constituye ningún “pachamamismo” como nuevo fundamentalismo.

-Debemos señalar además que los pueblos indígenas, dado el urbanismo compulsivo y unilateral del capitalismo, hoy son parte simultánea de una realidad rural y urbana. Hay comunidades indígenas en las grandes ciudades (con el agravante de la continuidad de la mendicidad indígena, producto de estas migraciones, robo de tierras y contaminación de su ambiente total, formas de genocidio indirecto sobre el modelo estrativista). Lo cual demanda políticas específicas inmediatas y de mediano plazo. Esta mendicidad, toca la fibra íntima del venezolano en su conjunto. Incluso del turista europeo y de otras latitudes..

-Macro proyectos vs micro proyectos de los pueblos y comunidades, lo cual viene demandando la refundación de nuestras corporaciones de Estado como CVG y Corpozulia, entre otras. ¿Vamos a refundar el Estado sin refundar las corporaciones del mismo Estado y adecuarlas a la construcción de mecanismos contra el colonialismo interno y el desarrollismo? ¿Vamos a eternizar la insostenibilidad del modelo económico estrativista, incluyendo a los países del ALBA? ¿Cuál va a ser aquí el papel del ALBA como avanzada filosófica, ideológica y política dentro de los mecanismos de integración? ¿Seguiremos desarrollando los mismos mecanismos de neoconquista y colonialismo interno dentro del Mercosur, Unasur, la Celac? Si enfrentamos lo imperial europeo y lo imperialista norteamericano hacia afuera, preguntemos con la misma lógica de Eduardo Galeano: ¿los gobiernos y los pueblos de América Latina seguirán tratando a sus pueblos y comunidades indígenas como el imperialismo y los imperios europeos siguen tratando a América Latina? Dicho de otra manera. ¿Podemos tener una política internacional de diálogo con el mundo entero y hacia adentro una camisa de fuerza hacia sus pueblos originarios? Señalemos, que la mejor política internacional nunca sustituye a la política interna y la mejor señal de su condición revolucionaria en ejercicio político y social, no es sólo el tratamiento a la política del trabajo –prioridad del trabajo sobre el capital- sino también la política nacional con sus pueblos originarios y demás sujetos o actores tradicionalmente excluidos. En todos los procesos de integración, especialmente con el Mercosur, las mayores asimetrías a resolver con urgencia, es con los pueblos y comunidades indígenas, como lo planteamos recientemente en el programa de ANTV Presencia Indígena con la hermana Noelí Pocaterra.

-Independencia y república vs pueblos indígenas

La segunda independencia, complementaria de la primera, debe ser inclusiva e intercultural con los pueblos y comunidades indígenas, no transcultural, asimilacionista y excluyente. Que supere la óptica unicista y unilateral del discurso de la ilustración.-

- Hay que superar la falsa opción única de lo transcultural frente a las opciones interculturales trabajadas con los pueblos y desde los pueblos. La aculturación como proceso, debe encontrar su contrapeso en distintas modalidades polidialéctias e inter-societarias de la interculturalidad…Veamos:

EL MODELO REPUBLICANO DEL “INDIGENISMO” MEXICANO Vs PUEBLOS INDÍGENAS

El viejo “indigenismo” mexicano, que se impuso progresivamente a todos nuestros países antagoniza mejicanización a pueblos, idiomas, culturas y comunidades indígenas. Esto significa que ser mejicano demanda tener que dejar de ser indio.Después de la revolución mejicana de 1910 y con los planteamientos radicalmente desindianizantes de Manuel Gamio (1915) y del nazi-fascista José Vasconcelos (la raza cósmica: 1925),Méjico reconocía dos grandes enemigos, puestos en el mismo rasero: el imperialismo norteamericano y el indio. Pero en el fondo, el anti-imperialismo de cartón del PRI convirtió al indio en un paria, en la negación de México y lo mejicano. Nos encontramos ahora, que en México ya no hay indígenas sino “campesinos”. Y así en Guatemala o Perú. En síntesis, ya no hay indios sino “campesinos”, “mineros” o “mestizos”. Vale decir, un antagonismo radical entre independencia-república y pueblos indígenas.Incluso antagonismos entre la identidad de clase y la histórica identidad indígena o india, cuando la conciencia etnohistórica y de clase son complementarias y no excluyentes. De allí que tengamos hoy un sector del movimiento obrero y de trabajadores en parte indiferentes a sus antecedentes y presente indígena, como a la necesidad de la continuidad de los pueblos y comunidades indígenas..(impulsados por el endorracismo, la vergüenza étnica y de clase).Incluso, algunas dirigencias campesinas, afrovenezolanas, criollas y mestizas múltiples, tienen dificultades para entender su indodescendencia, aunque más fácil la entienden los propios pueblos a pesar del bloqueo histórico y cultural. La mayor dificultad para ello reside en algunos de los sectores medios altos de la población, aunque tampoco esto es absoluto. Tendencia dominante que se trasmitió a nuestros países, entre otros organismos de Estado, desde el Instituto Indigenista Interamericano y sus filiales nacionales; que en verdad, su panamericanismo de fondo, era anti-indígena y anti-bolivariano y por tanto contrario a la consolidación de la Patria Grande.- De esta forma Patria Grande y Patria Chica, identidad nacional y pueblos indígenas, indígena y venezolano, por ejemplo, pasaban a ser antagónicos siendo el panamericanismo y todas las instituciones del monroísmo, hasta el neomonroísmo unipolar, contrarios al pensamiento bolivariano de integración y de unidad continental de lo que Martí llamó Nuestra América. La América que no caminará sin el indio. El advenimiento de los Barbados I, II y III a partir de la década del 70 con la nueva antropología crítica, si bien prestó un apoyo a los esfuerzos descolonizantes de los pueblos y comunidades indígenas, no logró del todo desmontar la matriz dinámica de la dominación occidental. Sin embargo, la nueva antropología crítica y las filosofías de la indianidad, persisten hasta hoy en esa insistencia histórica tan necesaria.

Recordemos que todavía en 1979-80, el Instituto Indigenista brasileño, siguiendo las pautas del viejo indigenismo mexicano le sacaba la sangre a los indígenas para saberque cantidad de sangre india tenían y así constatar si las tierras le pertenecían o no. De esta forma el desarrollismo brasileiro justificaba la expulsión progresiva de sus tierras ancestrales a sus pueblos indígenas amazónicos. Aquí en Venezuela el desarrollismo brasileiro había encontrado eco en el primer gobierno de Rafael Caldera, proponiendo la llamada “Conquista del Sur”. Vale decir, la continuidad de la conquista en la segunda mitad del siglo XX en nombre de la soberanía nacional, reduciendo la cuestión indígena a un problema de “seguridad de Estado”. Antagonizando Estado Nacional y Pueblos Indígenas…Neoconquista que pretendía cerrar toda posibilidad de diálogo entre militares y pueblos indígenas para convertir a los primeros en frías máquinas para matar y reprimir, hasta la deportación final de sus tierras ancestrales como en la conquista del oeste norteamericano. En un plano más extenso antagonizando lo civil y lo indígena y a otro nivel, lo civil y lo militar. Tal como lo proclama el aparataje del Estado burgués. Un punto muy importante dentro de la unidad cívico-militar de la revolución bolivariana es la discusión inclusiva y participativa de los pueblos indígenas y nuestros militares en las zonas fronterizas; todo ello en el contexto del diálogo intercultural y de una revolución pacífica, pero no desarmada. Sin embargo, destacamos que esta dimensión de lo cívico-militar en los territorios indígenas es lo más difícil y traumático de manejar en términos distintos a cualquier forma de reproducción de la neoconquista denunciada por César Rengifo y del colonialismo interno. Sin embargo, son factores que van a estar presentes dentro de la complejidad inter societaria, en realidades binacionales y plurinacionales. De cualquier forma viene a mi memoria las palabras de un joven poeta indígena pemón, Kaikutsé:

-No me incluye quien me dice ¡deja de ser indio! Quien me militariza como problema de seguridad de Estado y me hace extranjero en mi propio territorio. Por el contrario, me niega hasta los tuétanos, niega mis derechos originarios a la vida, a la tierra, al territorio, a la lengua y a la cultura quien pretenda desintegrarme del cosmos.

-Cabe también destacar que si bien los pueblos indígenas y sus aliados hemos sido de alguna forma vanguardia de la interculturalidad a escala planetaria, llegando incluso a los organismos internacionales, ello no significa que los pueblos indígenas de la Venezuela actual, sus descendientes y aliados estemos educados en la interculturalidad. La praxis intercultural choca en forma estructural y cotidiana con una educación dominante individualista, capitalista uni-cultural, competitiva y sectaria. De allí que muchos movimientos indios hoy estén planteándose la intra-culturalidad y la búsqueda de su propia filosofía y espiritualidad como bases de un planteamiento intercultural radicalmente diferente a las manipulaciones mediáticas locales e internacionales.

REDUCCIONISMO DE LOS PROYECTOS HISTÓRICOS DE LA DOMINACIÓN

-Las posiciones simplificadoras de la realidad a lo cual no escaparon algunas izquierdas, redujeron los proyectos históricos de América al monroísmo anglonorteamericano, / el proyecto hispanoamericano /y el proyecto luso-brasileño/, diluyendoestos dos últimos en “lo latinoamericano” a secas/… Dejando invisibilizados y sin proyectos específicos dentro del marco general del continente y de cada país a indoamérica y afroamérica. Sin embargo, no basta lo genérico de Indoamérica: hay que visibilizar y reconocer a lo interno a los pueblos originarios actuales y sus derechos históricos. Lo caribeño, sólo ha sido visto con articulación por el lado latino, sin cabida para su intradiversidad multisocietaria y multilingue: sus diversidades afrocaribeñas y afroamericanas e incluso indígenas que no calzan en lo exclusivamente latino. De igual forma, las comunidades venezolano-alemanas de la Colonia Tovar y de El Jarillo, tampoco calzan en la exclusividad envolvente de “lo latino”… Por eso el movimiento transcultural de la globalización unilateral, debe ser complementado desde la horizontalidad de los pueblos con la interculturalidad en el marco de la construcción participativa de las modalidades del socialismo del siglo XXI, las filosofías indígenas del Buen Vivir y la búsqueda bolivariana de la mayor suma de felicidad posible..

Tenemos que salir de esa identidad en negativo del “no somos indios, no somos africanos, no somos hispánicos” para señalar que de alguna manera somos todo esoy cada uno de ellos, si bien algunos nos sentimos –como dice Chávez- orgullosos descendientes de Guaicaipuro, de José Leonardo Chirino y de Simón Bolívar.Que por ello nos sentimos más indoamericanos y afroamericanos que latinoamericanos, iberoamericanos e hispanoamericanos… Sin desconocer que actualmente existen a plenitud en los pueblos y comunidades originarias los hijos de Guaicaipuro, de Tamanaco, de Apacuana, de Nígale y de Cayaurima. Vale decir, los 42 pueblos originarios actuales, con derechos originarios, históricos específicos. Y esto no es ni cuestión de “mezclas raciales” (“mezclas perfectas”, como las llamó el mismo Chávez en sus primeros tiempos), ni de supuestos “sincretismos culturales”. Todos los pueblos y culturas del mundo son mestizos. Los pueblos son únicos y diferentes, pero nunca en sí mismos sincréticos o sin identidad precisa, salvo cuando son abrazados por una patología colonial desenfrenada. Tampoco todo intercambio es necesariamente sincrético y unilateralmente transculturizante. Aparte de que ninguna persona, grupo humano o pueblo tiene una sola identidad, si bien no por ello permanece en la ambigüedad o la neutralidad identitaria como el caso folclórico del mestizo “Don Naiden” de la “raza cósmica” de Vasconcelos.No han faltado ya por allí algunas voces de la ideología de la “cultura única mestiza” que quieran presentar a Hugo Chávez como un “líder mestizo” para despojarlo y castrarlo en la plenitud de su orgullo originario con que ha asumido su identidad indígena, afroamericana y campesina. Entonces hablan del “mestizo Hugo Chávez”…

UNIDAD DESDE NUESTRAS DIVERSIDADES

-No es la unidad lo que se opone a la diversidad. No es la diversidad lo que se opone a la unidad. La Babel es la camisa de fuerza contra la diversidad en nombre de la unidad. (unicidad de la ilustración). La Babel es lo diverso contrapuesto a la unidad, a la necesidad, urgencia y demanda histórica y social de la integración continental y caribeña (Alba, Unasur, Celac, Petro -Caribe, Mercosur: . Frente al ALCA y los Tratados de Libre Comercio con USA, instrumentos imperialistas neocoloniales. Ambos también enfrentados desde el principio por los movimientos indígenas del continente. De allí que sería absurdo satanizar las luchas de resistencia de los pueblos indígenas y sus aliadosfundamentales en las primeras de cambio.

EL ROTRO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS REFLEJADOS EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

En las democracias participativas y protagónicas, con la aceptación de un sujeto múltiple, los sujetos o actores involucrados deben participar conjuntamente con el gobierno revolucionario en el diseño de las políticas públicas y de sus propios mecanismos de justicia y equidad para controlar y regular el colonialismo interno como el principal enemigo de la interculturalidad y de la continuidad histórica de pueblos, idiomas, culturas y modalidades propias de formas familiares y comunales de organización y lucha.

No basta por eso la presencia de organismos burocráticos y representativos en manos de los propios indígenas que no estén en suficiente sintonía con la participación activa de sus pueblos, comunidades y movimientos propios; y sincronizados, desde sus propios intereses específicos, con los intereses generales del proyecto revolucionario bolivariano (Programa de gobierno de la Patria-Plan de la Nación Simón Bolívar y demás instrumentos de las políticas públicas, especialmente en lo tocante a materias como tierras y territorios, educación intercultural bilingüe, ambiente, seguridad y soberanía alimentaria, salud intercultural, políticas comunicacionales, infraestructuras, con mecanismos de participación política y consulta previa en las macrodecisiones que comprometan sus intereses).Si esto no aparece en forma expresa, los planificadores y funcionarios no se verán en la obligación dentro de cada nivel de política pública, de contemplar y operativizar las distintas especificidades de la realidad indígena y por tanto se apelará a la camisa de fuerza de una arbitraria uniformidad contra la diversidad multisocietaria de los 42 pueblos indígenas. No será posible desarrollar estos derechos específicos previstos en la Constitución Bolivariana, la primera en la historia nacional en tratar de superar los antagonismos del Estado y la sociedad nacional con los pueblos y comunidades indígenas, si el programa de gobierno de la Patria y el Plan de la Nación no reflejan claras líneas estratégicas específicas de inclusión de los pueblos indígenas, para traducirse en políticas concretas. Porque la superación jurídica-formal en la Constitución y la legislación nacional de estos antagonismos, no es suficiente para la superación política y social efectiva.

- El desarrollo de políticas públicas concretas y sostenidas del Estado con los pueblos indígenas dependerá del grado de unidad interna, madurez y desenvolvimiento crítico y autocrítico de los pueblos, comunidades y movimientos indígenas y de sus alianzas políticas y sociales. Destacando que el indio separado de sus pueblos y comunidades, se convierte irremediablemente en un nuevo reo del burocratismo de Estado. Vale decir, en un enemigo potencial de sus propios pueblos y de su continuidad histórica. Como también en un obstáculo para profundizar la revolución bolivariana. (6)

- La direccionalidad de las políticas públicas en los pueblos indígenas y con los pueblos indígenas, debe buscar en el mediano y largo plazo, la superación progresiva y por vía revolucionaria de los referidos antagonismos con los primeros venezolanos y americanos de Abya -Yala. Ello sin dejar de atender en el corto plazo, ciertas emergencias para garantizar la sobrevivencia con dignidad de los pueblos indígenas.

-Todo esto será posible si somos capaces de desarrollar enfoques teóricos-metodológicos participativos y protagónicos desde la praxis,que permitan a los pueblos y movimientos indígenas procesar sus diferencias dentro del marco de los procesos de cambio y eviten con claras políticas de inclusión permanente su manipulación por las fuerzas contrarrevolucionarias de la ocupación silenciosa, mediática y de cuerpo presente. Si por el contrario, el fundamentalismo occidental que desarrolla una serie de antagonismos irreconciliables desde los Estados persiste en cerrar las puertas del diálogo intercultural del siglo XXI, sincero y recreador, los pueblos y movimientos indígenas corren el riesgo de ser empujados a contraponer otros fundamentalismos desde una perspectivaexclusiva y excluyente. Por eso una interculturalidad indianista, indoamericanista, socialista y revolucionaria, multiétnica, pluricultural, bilingüe y multilingüe, podrá encontrar una unidad con bases profundas en nuestras originalidades y en los aportes y originalidades de lo africano, lo europeo y lo asiático-americano.De allí nuestro planteamiento, como lo vio César Rengifo –apoyado por Salvador de la Plaza- en plena era petrolera y de dictadura perezjimenista con el mural de Amalivaca en el centro de Caracas: consciente, tal vez, de que el imaginario indígena del venezolano fortalece la creatividad artística, científica, social, intelectual y espiritual de toda la población en su conjunto frente a la supervivencia del imaginario de la “limpieza de sangre” de la colonia y la ideología de la eterna minoría de edad cultural de nuestros pueblos para movilizarnos a la independencia y liberación definitivas. Sin embargo, mediante su teatro revolucionario reivindica a los pueblos indígenas actuales frente al despojo de sus tierras ancestralespor parte del modelo estrativista del petróleo y la minería.Tierra de Guaicaipuro 10 de enero de 2013, en el inicio del nuevo período presidencial del Comandante Hugo Chávez.

(1) Lo usamos como el fogonazo del canto en movimiento de una tradición que es al mismo tiempo símbolo de juego y trabajo colectivo. Donde el trompo y la zaranda son como esa unidad indisoluble de hombre y mujer que salen a su propio encuentro en la comunidad cósmica bajo un sol radiante y a la sombra fresca de árboles frondosos. Donde ningún mestizaje social o cultural, logra impedir que lo ancestral viva en lo nuevo y lo nuevo viva su carga de afectividad, erotismo, ancestralidad y de irreductible espiritualidad.

(2) Alfredo Torres Gilberto Rodríguez Ochoa,César Arismendi, Erólida Rey y yo tuvimos la oportunidad de conversar con el Consejo de Ancianos Piaroa de Los Cuatro Ríos (Cuao, Autana, Sipapo y Guayapo en Amazonas) sobre algunos mecanismos tradicionales de ese pueblo para impulsar la tolerancia y el entendimiento en asambleas y reuniones familiares. Noelí Pocaterra y Jorge Pocaterra hemos discutido en talleres sobre el papel del putchipuu o abogado wayuu para mediar entre dos clanes en conflicto. Dalia Herminia Yánez entregó un papel de trabajo en el 2002 en las Mesas de Diálogo con la oposición en Miraflores. Esteban Emilio Mosonyi, Omar González, Nelly Arvelo, Manuel Larreal, Horacio Biord, han escrito bastante sobre la búsqueda de consenso y formas de participación en las asambleas de los pueblos indígenas. Hay antecedentes de entendimiento religioso entre tres religiones monoteístas (el islam, el cristianismo y el judaísmo) durante la dominación árabe en la península ibérica. De manera que la interculturalidad si bien es un proyecto a futuro, tiene bases históricas importantes, tanto aquí como en Occidente. Las religiones intensivas de los pueblos indígenas ofrecen grandes potencialidades para la refundación de una nueva espiritualidad.

(3) En este mismo orden pueden localizar en Aporrea y Ensartaos.com por Google: Chávez y la superación de las nueve vergüenzas coloniales. Posición nuestra sobre el genocidio en la Sierra de Perijá. Interculturalidad, movimientos indígenas y polo patriótico. Pueblos Indígenas, Interculturalidad y Socialismo del siglo XXI. CONIVE. 2005-2006. Aproximación a la interculturalidad del conocimiento. Matriz ideológica de la dominación occidental. Glosario intercultural. Ese Rengifo que se nos oculta.

(4) A nadie se le ocurriría decir que el nombre de Península Ibérica para España y Portugal, que es el nombre de sus aborígenes, los íberos, es un nombre reductor y excluyente de todos sus poblamientos posteriores hasta hoy. ¿Por qué aquí llamarnos Indoamérica si sería excluyente? ¿Y quién podría decir, que ese nombre, incluiría solamente a los pueblos indígenas actuales? En cambio Latinoamérica, Iberoamérica, Hispanoamérica como referentes de una cultura occidental hegemónica y dominante, tiende a invisibilizar a Indoamérica, sus pueblos originarios, indodescendientes y afrodescendientes.Incluso, tiende a invisibilizar la plurinacionalidad de España, conspirando contra su unidad político-territorial dentro del contexto europeo. El destino adverso de los pueblos indígenas de América afectaría la naturaleza misma de la península ibérica hoy, tanto de España, como de Portugal. Ellos serían incluso, grandes ausentes o en todo caso, grandes solitarios en el contexto europeo –vulnerables al colonialismo interno de Europa y USA- - sin la presencia de Indoamérica y del Caribe. Pero lo que han llamado hasta ahora “comunidad iberoamericana” o “hispanoamericana” es sólo una reedición de la Santa Alianza para eternizar el colonialismo, en complicidad con el neomonroísmo norteamericano, con pretensiones de unipolaridad.

Cabe recordar sin embargo, que hubo algunos fundamentalistas de la ultraderecha española que a veces han visto la historia de España y el mismo origen de España a partir de la dominación romana, obviando la historia de sus aborígenes y otros poblamientos posteriores. De manera que las manipulaciones contra la continuidad histórica, ni son nuevas, ni son sólo de aquí de América. También hay esas tentaciones en África.

(5) Hay en Aporrea algunos materiales nuestros que demuestran la necesidad de grandes alianzas de los pueblos indígenas, tanto para la demarcación de las tierras como para frenar peligros de genocidio, potenciales o ya en movimiento como el de la Sierra de Perijá contra los hermanos yukpa, denunciados por los hermanos Sabino Romero y Lusbi Portillo.. En la cuarta república, Gustavo Márquez fue testigo de cómo nos tuvimos que movilizar con él, con Noelí Pocaterra,-María Erólida Rey, Virginia Betancourt, Haydee Seijas, Esteban y Jorge Mosonyi, Marcelo Tapia (pequeño ganadero de Elorza), Arelis Sumabila, el Cura de Elorza y con el mismo Hugo Chávez como jefe militar de la zona para frenar nuevas matanzas entre los cuiva del Capanaparo. Marcelo Machal y David Machal, de San Esteban de Capanaparo, quienes fueron nuestros enlaces indígenas con el mundo criollo desde Los Teques, donde permanecían ocultos por temporadas y de quienes recibimos las primeras referencias sobre Hugo Chávez.

Estas alianzas amplias las necesitan incluso los mismos campesinos contra el sicariato . Mucho más, los pueblos indígenas actuales.

(6) En Amazonas,- no hablamos de pactos con la oposición-, nos referimos para efectos de políticas de los pueblos y con los pueblos indígenas, la Educación Intercultural Bilingüe, hay que conversar y llegar a ciertos entendimientos de funcionamiento, con la Gobernación del Estado a cargo de Liborio Guarulla ante la imposibilidad, por ejemplo, del nombramiento de una autoridad única de Zona Educativa. Incluso para el acatamiento de los lineamientos generales del Ministerio del Poder Popular para la Educación y tal vez en otros aspectos de salud intercultural, infraestructuras y demás servicios vitales para la sobrevivencia, continuidad histórica, garantía de soberanía nacional y la preservación de la integridad de toda la Amazonía de Sudamérica. Esto recordando que Amazonas tiene la mayor parte de los pueblos indígenas del país, algunos minoritarios y con lenguas minoritarias en riesgo de extinción; una ecología muy frágil y pobre en reservas de agua dulce en el subsuelo (acuíferos) Ver: ausencia de acuíferos en Guayana y Amazonas.

*Coordinador del Proyecto Intercultural Guaicaipuro. Asesor de la Dirección de Educación Intercultural del Ministerio del poder popular para la educación. Asesor-cofundador del Consejo Nacional Indio de Venezuela CONIVE. (Un papel de trabajo para la discusión participativa en torno a los derechos originarios de los pueblos indígenas contextualizados en toda la venezolanidad, lo continental /caribeño y la mundialidad actual. Especial para la revista “Comunas” del Centro Internacional Miranda).


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