Ligero esbozo sobre la España post-Franco

“Esa España con sus castas terratenientes fuertes, su burguesía industrial incipiente y ansiosa de ganancias, la clase obrera y los trabajadores del campo sumamente explotados y gran pervivencia de profesiones artesanas y de pequeños comerciantes, entraba en un período de crisis revolucionaria. Ninguna de esas clases sociales podía obtener el Poder, momentáneamente, contra las otras clases. Se trataba de saber que alianzas se iban a operar, como iban a actuar los partidos y las ideas sobre el pueblo para transformar España en un país socialista moderno o para que siguiera siendo un raro muestrario de supervivencias medievales”.

Los españoles, se han retrasado en la evolución económica, entraron tarde y mal armados en la guerra civil de la competencia y sólo llevan como remedio contra los desastres que los amenaza la deficiencia y los vicios de la educación técnica y social, la incapacidad notoria de la burguesía y la supina ignorancia de sus gobernantes, más o menos habilidosos en la intriga política y muy expeditos de lengua, pero vacíos y nulos como administradores.

España se halla fundida con su ideal religioso y la “dolce vida burguesa”. Desgraciadamente existen la religión católica y los borbones (“Dichoso el soberano que ve en vosotros el apoyo más firme del orden social, el cimiento más seguro de la paz pública, el defensor más resuelto de las instituciones, la base más sólida del bienestar y de la felicidad de España.”) que explotan las tristezas de la vida del pueblo y le colocan en tal situación, que hace dudar si sería más conveniente dejarlo en la ignorancia más completa, que abrirle los ojos a la luz de tan extraviadas enseñanzas.

¡Qué otra ha sido la conducta de la Iglesia! En ella, toda reforma y progreso interior es imposible. Cada vez se ha ido estrechando más desde el siglo XVI, en que la libertad del espíritu rompió la unidad de la imposición dogmática. La Iglesia… pretendiendo consumar el divorcio entre el Dios de la Fe y la Razón humana, condena los adelantos de la ciencia, corona el “credo quia absurdum” con la antropolatría del Pontífice… Pero su conducta contra un dogma no le desembarazaba de las mallas de la metafísica. Por eso afirmaban que de las ruinas de las religiones positivas brotaría “la religión natural” que preparase “el superior divino concierto de la razón y de la fe”.

Verdad es que el pueblo se interroga también sobre la posibilidad de un “socialismo a la española”. Pero se trata de un socialismo con el “misticismo”, el “espíritu guerrero” y la abulia o falta de voluntad que consideramos como rasgos nacionales de los españoles.

Desgraciadamente también existen los medios de comunicación de la burguesía que explotan la pobreza y las carencias del pueblo. Dicho esto, no cabe duda de que quieren romper con los moldes tradicionales, que tiene conciencia del vacío de los tópicos de este tiempo, en primer término de los referentes a su Historia.

En la órbita de las clases dirigentes hay un “político” que no es un proveedor más de tópicos adocenados, “sino ingenio original”, que busca y rebusca una interpretación de la Historia de la “esencia nacional” de España si se quiere, para proporcionar ropajes nuevos a las estructuras viejas. Este “pensador” es el Führer Mariano Rajoy: Añora el viejo mundo y si a veces se presenta como enemigo de la burguesía es porque él se sitúa más atrás. Ese es el sentido de aquella defensa del propietario “que posee una casa y la ama, porque en ella nació y piensa morir”, mientras condena como perjudicial la propiedad del hombre que construye casas y las posee sólo hasta que logra venderlas con beneficio…, “pues si le dejan será capaz de construirlas tan frágiles que se hundan y aplasten a los pobres inquilinos”.

Rajoy no es racionalista sino místico, no es heterodoxo sino católico a ultranza —“España se halla fundida con su ideal religioso…”—. Es un escéptico a quien el “Estado de derecho” y otras ideas de nuestra época le traen sin cuidado. Su exaltación de las posiciones de fuerza parece un precedente de otras que asolaron a España. En cuanto a su posición sobre las cuestiones radicalmente nuevas (presencia de la clase obrera, socialismo) no va más allá de un reflejo conservador de clase.

Se ha dicho tan bien que Rajoy es un defensor de los bienes comunales y del trabajo. En realidad, lo que defiende son las formas patriarcales y señoriales de la vida de la sociedad precapitalista. En cuanto al trabajo, exalta el del artesano y de los gremios. Se horroriza, y no sin razón, de las formas que presentan en la sociedad española. Pero busca la solución mirando hacia el pasado. Su drama íntimo sobre todo particular se expresa en aquella frase del Idearium: “Nuestro desprecio del Trabajo manual se acentúa de día en día y, sin embargo, en él está la salvación”. ¿Habría vuelto su mirada penetrante hacia el porvenir? ¿O tal vez se hubiera inclinado a lo que él llama “la cara romana e imperial de España”? No hay que olvidar que Rajoy cree en las posibilidades del “hombre español en contacto directo con los hombres y cosas”. Y que la dignidad humana, lo que él llama “senequismo”, podía haberle acercado a la realidad de su tiempo.

Señor Rajoy: ¿Pero acaso no es cierto que hasta España está industrialmente en manos extranjeras? ¿Para qué, pues, venir con esa monserga que a nadie engaña?

Antes que pensar en regalarle dinero a los banqueros, es menester satisfacer las necesidades del pueblo: en crear materia vendible, el producto elaborado, desempleo, la industria, trenes sin mercancías, hoteles sin huéspedes, instrucción sin escuelas, mercados sin industrias; es la necesidad de asegurarse un mercado interior mediante la creación de una nueva correlación de fuerzas políticas, votando leyes proteccionistas, es la tarea más idealista de recrear un patriotismo nuevo mediante la vigorización de una lengua corrompida y la edificación de una cultura nacional nueva son… ¡cosas de España!

La Democracia Participativa y protagónica es: la Democracia es: Gobierno del pueblo para el Pueblo, no para la burguesía. Si esos problemas son tan importantes la tónica de la situación está dada preferentemente por un hecho que podemos calificar de nuevo: la tensión social que ha llegado a ocupar los primeros planos de la vida política del pueblo español. Sr. Rajoy: La Democracia Participativa y Protagónica es: Gobierno del Pueblo para el Pueblo, no para las clases (minorías) parasitarias. Hay que clavar los ojos en lo imposible, todos trabajamos para poder vivir.

Cabe decir, para completar este ligerísimo esbozo, que, en el plano de las ideas, la España tradicional del viejo régimen encuentra ya fuerte oposición, engendrada tanto por la difusión de las ideas, como por las exigencias del desarrollo material del país.

¡Qué otra ha sido la conducta de la burguesía española! En ella, toda reforma y progreso interior se hace imposible.
Cito a Don Miguel de Unamuno: “¡Cuantas cosas no se hubieran resuelto si Simón Bolívar nos libertara a nosotros los españoles!”
¡Viva la III República!

¡Gringos Go Home! Libertad para los cinco cubanos héroes de la Humanidad.
¡Cerdos PePeros, Fascistas, Respeten al Comandante Chávez carajo!
¡ChávezEsUnPueblo! ¡ChávezSomosTodos! ¡ChávezViviráYVencerá!
¡Bolívar Vive!


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