La diplomacia imperial, Wikileak y en caso Cchez

La confrontación política y diplomática sostenida durante más de tres años en la Organización de Estados Americanos, OEA, por el Embajador de la República Bolivariana de Venezuela, Roy Chaderton Matos, con el Embajador de la República de Panamá, Guillermo Cochez, la cual culminó con la desautorización de su gobierno y su destitución vergonzosa del cargo; descubrió, una vez más, a los ojos del pueblo panameño y demás pueblos de Nuestra América, la inocultable verdad de la influencia que ejercen los gobiernos de los Estados Unidos de América a la hora en que los gobiernos de la región designan sus representantes permanentes ante la OEA y, la servil conducta de estos personajes con las posiciones y estrategias coloniales que el gobierno imperial desarrolla en esa organización regional.

Esta suficientemente probado en múltiples documentos sobre la tormentosa historia política del siglo XX Latinoamericano que los gobiernos de los Estados Unidos de América, son un actor y factor decisivo en la designación de los embajadores de los países de la región en la OEA, sugiriendo o vetando candidatos y candidatas, con el fin de garantizar que en el Consejo Permanente de esa organización se oigan siempre una voz que, representando a un gobierno latinoamericano, siempre sea concordante con las posiciones sostenida por el gobierno usamericano y siempre este inclinado a aconsejar, sugerir o pedir directamente a sus gobierno, que voten de una determinada manera que no afecte los intereses del gobierno imperial en la región y, cuando el comportamiento de tal diplomático se aparta de lo esperado por el Departamento de Estado, vienen las presiones políticas o, los ofrecimientos de compensaciones a los gobiernos para conseguir su reemplazo por otro representante más cercano a esas posiciones.

En el pasado y aún en el presente – como lo demuestra el caso de Guillermo Cochez – gobiernos asoberanistas de América Latina asumen que la entrega de sus soberanía diplomática en el seno de la OEA al gobierno de los Estados Unidos, es parte del precio que deben necesariamente cancelar para contar con la protección política, apoyo en la seguridad y ayuda financiera del gobierno de los Estados Unidos, por lo que, usualmente escogen individuos de pensamiento colonial y anticomunistas para que los representen en esa organización o, descaradamente, aceptan la “sugerencia” del embajador imperialista en el país y nombraban a un individuo formado e identificado para el cumplimiento de la estrategia regional contra-revolucionaria y antipopular desarrollada por los Estados Unidos de América para contener, impedir o derrocar los procesos de cambios que se iniciaron con la revolución cubana, continuaron con el triunfo de Allende en Chile y los procesos nacionalistas de Juan José Torres en Bolivia y Alvarado en Perú y continuaron con el desarrollo de las fuerzas insurgentes en el Cono Sur, los Andes y Centroamérica hasta el triunfo de la revolución bolivariana en Venezuela., poniendo en jaque el dominio oligárquico-burgués en Nuestra América.

Ese indigno comportamiento ya conocido y denunciado, fue definitivamente confirmado por la publicación que hizo en el año 2010 el portal informativo Wikileak, del periodista australiano Julian Assange, hoy asilado diplomático en la Embajada de La República del Ecuador en el Reino Unido, de los 250.000 documentos sensibles – secretos, reservados y confidenciales - producidos en sus misiones diplomáticas en toda la región, en la que muestran a Jefes de gobiernos, ministros, embajadores, jefes militares, magistrados y otros altos funcionarios y dirigentes políticos y gremiales de muchos países, suministrando información política y de seguridad nacional a los diplomáticos imperiales y aceptando de estos solicitudes contrarias a la Constitución y las leyes de sus países, en una conducta colonialista y traidora reveladora de su carencia de todo principio de dignidad personal y política.

Y es que la diplomacia y los agentes de espionaje americano en sus misiones diplomáticos encubiertos, tienen como objetivos políticos de primer orden, obtener de los gobiernos de la región de individuos que, como Guillermo Cochez, además de hacer gala de una primitiva posición anticomunista y contraria a todos los procesos soberanistas y populares de su países y la región, tienen una plena identidad y subordinación con la visión estratégica y la línea política intervencionista y neocolonial desarrollada por el gobierno imperialista de los Estados Unidos de América, lo que los convierten en piezas esenciales de su accionar contra los gobiernos y movimientos soberanistas, anticolonialistas y antiimperialistas que hacen vida en la realidad latinoamericana y caribeña.

En relación con ello se confirma hoy, dos premisas son esenciales en las relaciones internacionales de los Estados con procesos sociales y políticos progresistas de América Latina y el Caribe: no se puede renunciar a participar en ningún espacio – incluyendo la O.E.A. – por ser parte del escenario de la confrontación Nación-Imperio que hoy caracteriza nuestra realidad regional y, la pluralidad de corrientes políticas e ideológicas con responsabilidad de gobierno – algunas claramente identificada con las políticas imperiales y con voceros como Gullermo Cochez – no deben impedir los procesos de relacionamiento político con otros gobiernos de la región de signos distintos, porque tal vinculación es esencial para favorecer el debilitamiento de la acción imperialista sobre los gobiernos en situación política de debilidad y animar a los pueblos con limitado desarrollo en la construcción de alternativas democráticas de gobiernos soberanistas, anticolonialistas, antimperialista, integracionistas y de Justicia Social.

Yoel Pérez Marcano
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