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    ¡Palo al Tiburón! Contra el Imperialismo en Defensa de la Soberanía

La invasión norteamericana sí va. Parece.
Por: Odorico Ribeiro
Fecha de publicación: 23/07/05
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La cantidad de latinoamericanos que algún día soñó o sueña con ir a los Estados Unidos, es muy grande. También es cierto que hay variaciones o alternativas en ese sueño de emigrar; que si Australia, Canadá, Europa, principalmente. Pero la mirada hacia la gran potencia del norte es notoria.

Si bien estamos hablando de un fenómeno que empezó hace ya bastantes años, hoy todavía se mantiene como un asunto de muchísimo interés para la población en general. Es como si ese sueño fuera tanto de los que emigran como de los que quedan. Prueba de ello es que ese tema es frecuentemente utilizado en novelas y películas. Actualmente, creo que no hay mejor ejemplo que el éxito que ha obtenido la producción colombiana "María llena eres de gracia".

Pero, ¿es esa afirmación válida en el caso de otros países? Por lo poco que hemos podido ver, ese argumento también está presente en varias obras que se exhiben en otras latitudes. Por mencionar apenas un ejemplo, tuvimos la oportunidad de ver una buena película en Rio de Janeiro hace un par de meses atrás: "Desde o dia que Otar partiu" ("Desde el día que Otar se marchó"), si mal no recuerdo. Es una producción ucraniana- francesa donde la historia de una familia ucraniana se entremezcla con la añorada emigración hacia Francia.

En esa película, al igual que con la colombiana anteriormente mencionada, se conjugaron excelentes guión, fotografía y dirección para llegar a un resultado que fue muy bien recibido por los cariocas. De hecho, ella permaneció varios meses en la cartelera de Rio.

En ese mismo viaje, pudimos apreciar otra producción que empleaba el mismo ingrediente. Nos referimos a la telenovela "América", que para aquél momento se estaba convirtiendo, y terminó por convertirse, en un nuevo fenómeno de audiencia, acaparando enormes porcentajes de “rating” entre los televidentes del vecino país.

"América" cuenta una historia que tiene como eje justamente la emigración de brasileños hacia los EUA. La heroína, una linda actriz por cierto, tiene que atravesar un tenebroso desierto en la frontera de los Estados Unidos con México, para finalmente llegar a Miami, luego de mil y una peripecias. Hasta ahí llegamos, pues tuvimos que regresar. Me imagino que a partir de allí, además de conquistar el corazón de muchos telespectadores, la bella heroína también conquistará el corazón del dueño del negocio nocturno donde empezó a bailar clandestinamente para ganarse la vida.

De ahí a Hollywood será cosa de un paso, las dificultades ya no serán tantas como las del desierto y finalmente ella volverá a suelos patrios como toda una reina. Yo sólo estoy en duda si será la reina de Las Vegas, de Hollywood o del mismísimo mundo. Perpetúase así, la imagen y la supuesta magia de la migración esa.

Todo ese enmarañado de sueños y delirios me lleva a comparar ese hecho con el descrito por Eleazar Díaz Rangel en "Últimas Noticias", el 19/06/2005. Allí, él nos presenta el libro "Cartas desde el frente", publicado por el conocido cineasta Michael Moore, autor de "Fahrenheit 11/9". Ese libro, dice, se basa en una investigación muy interesante, que recoge una cantidad enorme de cartas escritas por militares norteamericanos en acción en Irak y Afganistán. Queda plasmado claramente en dichas cartas, el deseo generalizado de los soldados estadounidenses en los campos de batalla, de irse de allí, además de su total incomprensión sobre el por qué están en aquél infierno.

Bueno, con tantas ilusiones migratorias por parte de millones de latinoamericanos de ganarse la vida en el norte, nos queda realmente muy, pero muy difícil de creer que, en el otro lado, muchísimos jóvenes de un país tan rico, estén ahorita mismo metidos de lleno en una guerra. Repito, en una guerra. Concentrémonos por un instante qué significa eso exactamente. Significa que esos muchachos, esos pobres soldados norteamericanos, ahorita mismo no están en ningún club, ni en una fiesta, ni con sus novias o familias, ni estudiando, leyendo un libro o trabajando; tampoco están disfrutando de un balneario, de unas vacaciones y ni siquiera saben los resultados de los partidos de football, baseball u otro deporte cualquiera. Ni hablar de trabajos comunitarios o algo por el estilo. No, ellos están metidos en una fosa hasta el cuello, vestidos de miedo, con el arrepentimiento dándole vueltas en sus cabezas, controlando sus desesperos, sus angustias y su pavor. Probablemente están cercanos de padecer algún trastorno mental serio y sin vuelta. Además, y lo que es mucho peor, a juzgar por sus cartas, ellos tienen conciencia de ese drama y saben en la gran mierda en que están metidos.

Sólo viviendo ese horror se podrá comprender la convivencia con las drogas, que están allí para mantener en pie a esos infelices muchachos. Más que eso, ellas están allí para empujarlos anímicamente a luchar, a matar y a ser muertos por algo totalmente oscuro, sin comprensión posible y que ellos, conforme el mencionado libro, están en total desacuerdo. Y, para colmo, no hay salida visible para ese militar, que se ve impotente ante tamaña violencia contra si mismo, ante tamaña violación a la que ha sido sometido.

Extraña mezcla esa, ¿no les parece?: ilusión latinoamericana por un lado y pavor norteamericano por el otro. Quizás sea válido preguntarnos si no será esta, la primera vez en la historia que podemos vislumbrar la posibilidad que el movimiento migratorio comience a cambiar de sentido. Claro, es sólo pensar un poquito: que va, fuera yo un joven norteamericano y estaría más bien soñando con venir a vivir aquí, en nuestra América Latina, a pesar de nuestros pesares y de todo lo que hemos pasado y lo que aun nos falta por pasar. Y mucho más ahora, cuando nuestras esperanzas integracionistas y latinoamericanistas empezaron a renovarse y siguen renovándose con una fuerza y una luz dignas de su belleza.

Así que, amigos, tal vez, más temprano que tarde, tengamos que cerrar nuestras fronteras a los del norte. Igualito a como nos hacen allá actualmente. Sí, pues pudiera ser que la supuesta invasión norteamericana no sea la que tememos hoy, sino otra que vendrá en el futuro próximo, vía migración de los jóvenes gringos, cansados ya de tantas, pero tantas guerras sucias. Y disculpen la redundancia.
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Odorico Ribeiro


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