Derecha seria o Izquierda Radical

La discusión política en la actual coyuntura de la revolución bolivariana nos convoca al debate: la encrucijada entre la reforma o la revolución se hace presente. En medio del fragor de la batalla electoral se levantaron enunciados de conciliación, reencuentro, negociación, apertura; siendo una de sus resultantes el planteamiento abierto de la supuesta necesidad de un serio oponente de derecha.

La primera consideración que debemos hacer es que históricamente la derecha ha sido tan seria, que su máxima expresión de seriedad es el fascismo. Una derecha seria encarnada en hombres de la talla de Hitler, Mussolini, Franco, Eisenhower, Somoza, Nixon, Videla, Pinochet, Stroessner e incluso Uribe, quienes en nombre de la libertad y la democracia plagaron al mundo de crueldad y muerte. Una derecha seria e incluso muy cristiana, que a nivel continental impuso como mecanismo de disuasión democrática: la persecución, el hostigamiento, la tortura, las desapariciones y el crimen.

Indígenas, estudiantes, campesinos, obreros, trabajadores, poetas, cantores, religiosos, niños, mujeres y hombres todos por igual víctimas de gente muy seria: Gente de Derecha. Gente de Ultraderecha. Gente protegida por el manto invisible de la derecha más ruin del mundo que hoy conocemos. Hablar de imperialismo norteamericano y sus políticas de exterminio, invasión y ocupación, es también cosa muy seria.

Una derecha plagada de adecos y copeyanos pactaron por más de 40 años para silenciar la voz, invisibilizar a un pueblo en una socialdemocracia de régimen representativo. El puntofijismo también sembró de terror a nuestra patria. La democracia representativa de los partidos garantizó elegir y negociar bajo la figura de la alternancia democrática. En una ecuación financiera cada cinco años solo los partidos de la derecha seria ganaban y sacaban dividendos. En 1989 el pueblo bolivariano cansado, rebelde e insurgente dio un giro al rumbo de nuestra historia.

No necesitamos una derecha seria para negociar, ni para hacer política. La Derecha Venezolana no es distinta a la derecha internacional, la seriedad de sus intenciones guardan correspondencia con sus intereses. La relación con nuestro pueblo es afianzar, fortalecer y mantener el consumismo, la venta de sus mercancías, el estado de alienación de la conciencia y por ende mantener el estado de dominación de la clase. La derecha venezolana aun cuando conserva viejos fósiles de la política; tiene nuevos actores, más jóvenes, agresivos, soberbios, intolerantes, que guardan la tradición de la burguesía, el resguardo de los clanes familiares y sobre todo una lucha encarnizada por mantener el régimen de propiedad privada. Tal es su origen, sus convicciones y sus intereses, llámense Primero Justicia, Nuevo Tiempo, Alianza Popular, Avanzada Popular, Bandera Roja, Proyecto Venezuela, viejos y nuevos Adecos o Copeyanos, todos han demostrado qué son  en su historial reciente: Golpe de Estado Abril 2002, Paro Petrolero, Guarimbas, Desconocimiento de Leyes del Poder Popular, llamados al Magnicidio, Manipulación Mediática, Operaciones Sicológicas para sembrar miedo y terror a lo largo de 13 años de revolución bolivariana, la más perversa y seria política de confrontación. Ellos están claros, definidos, no vacilan ni vacilaran para defender sus intereses de clase. Eso lo debemos tener en cuenta a la hora de analizar los actores y factores para hacer política.

Más que una "oposición seria y responsable", necesitamos una izquierda radical que contribuya a profundizar la revolución bolivariana. Factores del movimiento popular deben colocarse a la cabeza del rumbo de la transición socialista, necesitamos formar cuadros surgidos de nuestro pueblo, que asuman liderazgos y el compromiso de acompañarnos desde nuestros propios intereses de clases explotadas por el capital para enfrentar al imperialismo norteamericano, a las transnacionales financieras, a las burguesías nacionales a los terratenientes y sus lacayos.

Necesitamos romper al calor de las luchas del pueblo el sistema representativo que nos atrapa en una dinámica de constantes elecciones que en algún momento nos desgastarán. El régimen electoral es una distorsión de la lucha de clases; por sí mismo no garantiza la ruptura con el estado capitalista monopolista de estado, no garantiza la continuidad de una política revolucionaria, histórica, niega la dialéctica, la formación, la toma de conciencia y la emancipación del pueblo, constructor de su propio devenir. Las elecciones son expresión genuina de una política de la socialdemocracia. Necesitamos más revolución.

El sistema electoral representativo atenta contra el ejercicio pleno de la democracia participativa y protagónica del pueblo bolivariano. Esta experiencia histórica ha podido ser interrumpida si los recientes resultados electorales no hubiesen favorecido al presidente Chávez. Imaginemos por un momento si Capriles hubiese ganado las elecciones por un margen pequeño. Seguramente la contradicción principal de clases se estaría debatiendo en la calle al calor del combate popular, de la refriega, la trinchera. La lucha de clases al fragor de su máxima contradicción.

Debemos trabajar radicalmente para profundizar la revolución bolivariana, romper la representatividad y abrir los espacios para que el pueblo mande. Todo el Poder a las Comunas. Las Comunas de Verdad. No de papel, no de registros y superintendencias. Necesitamos que los que quieran patria vengan al pueblo, Necesitamos romper los cenáculos, los hemiciclos, los salones protocolares y todos los espacios que huelan a burocracia y tomar las calles, las avenidas, los espacios públicos para la discusión con los trabajadores, estudiantes, campesinos, indígenas para poder oler a revolución, a sudor de pueblo, a la fragua de una verdadera democracia popular directa protagónica.

Desde el punto de vista político podemos plantearnos democratizar y abrir la Asamblea Nacional al debate con el pueblo, romper de verdad la representatividad de los partidos y dar espacio al pueblo, legislador, refrendario, que da poder, que tiene el poder, solo el pueblo salva al pueblo así se ha demostrado: Insurrección Popular 1989, Insurrecciones Militares 1992, Reelección año 2000, Retoma del Poder Abril 2002, Toma de espacios de Gobierno por parte del Pueblo Bolivariano durante el Paro Petrolero 2003, Pueblo bolivariano enfrenta las Guarimbas 2004, Triunfo electoral 2006, Victoria Enmienda Constitucional 2009, Elecciones Parlamentarias 2010, Proceso de Recuperación del Presidente Chávez 2011, el pueblo se mantiene movilizado por la salud del comandante. Elecciones 2012. Presidente Chávez es ratificado nuevamente en el ejercicio del poder. La maquinaria partido no está a la altura del movimiento popular.

El elemento transversal de todo el proceso bolivariano es el pueblo movilizado, marcando el rumbo, sellando hasta con su sangre victoria tras victoria. Es hora que el poder comunal se potencie y la burocracia seda los espacios para que mande el pueblo y se mande obedeciendo.

Cómo materializamos la ruptura del estado que no acaba de morir? Que permanece intacto, que mantiene una camisa de fuerza a las experiencias liberadoras, participativas. Para que protagonice el pueblo por ejemplo: Debemos plantearnos modificar las leyes que tienen que ver con el poder popular y que sean debatidas por el pueblo abiertamente, modificar la ley electoral, la ley de comunas, la ley de economía popular, entre otras. No puede existir poder comunal sino existe una economía comunal que rompa con la racionalidad de los mercados, de la circulación, distribución, acumulación de capital. Hay que romper las cadenas de comercialización, la renta como mecanismo de perversión del uso irracional de los recursos materiales, financieros y económicos de la explotación petrolera, terminar con la cadena de negocios que desangran la tesorería pública desde las compañías de seguros, las comisiones financieras de intermediación financiera, la usura en el crédito aplicable a los ahorristas a cualquier plazo, discutir y formular un sistema de crédito y subsidios a las actividades productivas de los pequeños productores del campo y prestadores de servicio hacia las comunidades entre otras tareas por debatir en el seno del movimiento popular.

Plantearnos la próxima designación a la asamblea nacional sean elegidos por ejemplo: 24 delegados estudiantiles elegidos por las bases, 24 delegados obreros elegidos por consejos de fábrica, 24 delegados campesinos no propietarios de grandes extensiones de tierra, un delegado indígena por cada etnia elegidos en consejo tribal, 24 delegados de consejos comunales elegidos en plenarias populares y representantes de partidos políticos. Se abriría así una nueva dimensión protagónica en la asamblea nacional y se declararía el poder constituyente en forma permanente. Por ejemplo todas las comisiones deberían tener carácter heterogéneo de amplia participación, incluso dando participación a otros sectores que hagan vida en los ejes territoriales. Las condiciones para la designación de delegados se harían sobre la base de escogencia por consenso en cada estado, previa presentación de postulaciones por asambleas comunales o sectoriales de acuerdo al caso. El Consejo Nacional Electoral es garante de la transparencia de todo el proceso y de los resultados. Así la asamblea nacional tendría una nueva dimensión, el carácter de las discusiones, los intereses de clases darían mayor contenido, profundidad, colorido, entusiasmo a las discusiones.

Esta experiencia se replicaría a las asambleas legislativas de los estados, restándole protagonismo a las tendencias negociadoras dentro de los partidos e imprimiría una nueva visión colectiva, incluyente al pueblo bolivariano.

Pudiésemos innovar un sistema colegiado para la escogencia de las autoridades, las comisiones de trabajo, para los gabinetes funcionariales a nivel de las alcaldías, se daría paso del concurso o al amiguismo a las capacidades de los más aptos elegidos y nombrados por consensos de los consejos comunales y otras expresiones del movimiento popular, se podría desincorporar a un funcionario público en plenaria abierta de ciudadanos. Se podrían discutir abiertamente situaciones de carácter público y tomar decisiones, comprometer ingresos propios para dar respuestas a situaciones que así lo requieran, se podría ejercer contraloría popular y tomar decisiones colegiadas de las sanciones aplicables. Este proceso daría pie a un gran movimiento popular de naturaleza constituyente de izquierda que radicalice y profundice la transición al socialismo.

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Octubre 2012


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Jairo Hernández.


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