Vientos de la sabana

Se desparrama la ironía

Sin miedo, se podría decir que nunca antes en la historia había existido un estado hipnótico social tan alto en la humanidad. El mundo entero ve con asombro como Estados Unidos desparrama la ironía en todo el globo terráqueo, en conjunto de su amplísima maquinaria de medios de comunicación y sus aliados a casi todos los países.

Decimos esto porque hemos podido ver como en las tres últimas décadas, ha existido una sistematización de injerencias, delitos abominables, operaciones militares en países y pueblos del mundo, violencia, guerras, muertes y todo con las banderas de la paz, de la libertad y de la democracia para un mejor vivir de los pueblos del mundo.

Qué ironía, que injusticia, que oportunidad valiosa de extender los reinos de Dios en este paraíso llamado tierra y hacer una verdadera morada de amor y de convivencia fraternal; pero, la gran potencia bélica del mundo, la que masacró a Hiroshima y Nagasaki con sendas bombas atómicas, matando de “dos disparos” a más de cien mil nipones, para afirmar en aquel mundo “bipolar”, en plena guerra fría, que eran los verdaderos “duros de matar”.

Y lo peor del caso es que mucha gente, incluso seguidores de este modelo de transformación social que lidera el comandante y presidente Hugo Chávez, sin darse cuenta, se congracian con semejantes genocidios y decenas de guerras de “lesa humanidad”, donde la bota gringa ha vejado e indignado a toda la especie humana.

Todo esto se dice porque la verdadera gota que derramó el vaso, es el circo montado por Obama y Rommey, en las elecciones que ellos, supuestamente, denominan democrática y no son directos y los pobres y las grandes mayorías no tienen acceso al voto de su Presidente.

Todo es una pantomima, un circo, una careta, dos títeres que obedecen al Imperialismo norteamericano, a las grandes empresas transnacionales, grupos reducidos de oligarcas, empresas bélicas y poderosos medios de comunicación. Y allí viene el cuento: vender a todo el mundo que viven en el mejor sistema social que arroja a más de cincuenta millones de estadounidenses a la pobreza generalizada, sin acceso ni ala medicina ni a la educación.

Allá, en el Norte, que es una “quimera”, votan por representantes y estos luego lo hacen por el Presidente. Bueno ya sabemos como George Bush, el más malo, digo el más joven, se bailó las elecciones en florida y duraron meses para dar el resultado final. Qué aberración, qué ironía de la vida. Cómo se puede comparar ese sistema corrupto y pecaminoso con la pulcritud del nuetro, donde votaron más del 80 por ciento de la población, donde las auditorias realizadas de las actas daban fe de las papeletas, donde es impenetrable el más mínimo pesar de un fraude electoral…, pero así son los medios, distorsionan la realidad y venden lo que a ellos le interesan, sus propios beneficios particulares.

Dígame Usted, esos debates, puro gamelote, para vender al mundo que son los mejores, lo cierto es que allí no hay pueblo ni pobres, son intereses de los ricos del mundo, de esos que se les será más fácil “pasar por el ojo de una aguja”.

Mejor no hablemos de sus diputados y congresistas, todos milmillonarios, que van a hacer leyes para el abultamiento de sus riquezas. Jamás, nunca, en comparación de acá, donde nuestros asambleístas venimos del mismo barro de esta gran Patria: jóvenes, mujeres, indígenas., campesinos, luchadores sociales, profesionales, artistas, deportistas, empresarios, sindicalistas, entre otros, que han permitido la construcción de leyes para la inclusión, la dignidad y la justicia social.

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