Capriles, comerciante político en viaje

El capitalismo está lleno de especuladores políticos, comerciantes que ofertan hasta guerras civiles. Capriles lleva impreso este sello en la realidad actual como golpista y promotor de desestabilizaciones que pudieran desembocar en una guerra civil si no acepta su derrota. Hoy como antes, representa a la nueva generación de comerciantes políticos internacionales promovidos por la extrema derecha que cada mes tirotea a personas en la cuna del imperialismo.

En toda la tierra existen comerciantes políticos al por mayor, pero, en América Latina el comerciante político de derecha tiene características y direcciones nunca vistas en ninguna otra parte del mundo. Hacen de los países haciendas de dinero prestadas para las piraterías, para las guerras y para servicios de otros países que intervienen como patronos coloniales y, los trabajadores y pueblos sean esclavos acostumbrados a pagar impuestos sin subsidios, sin acceso a la educación, salud, trabajo, vivienda, conjunto de derechos humanos que deberían ser garantizados por el Estado.

Y, los partidos políticos de derecha se dedican a subvencionar a los jefes del partido con finalidades electorales, es decir, son especuladores políticos para toda suerte de aventuras financieras lucrando desde el servicio público gratuito.

Interesa señalar en este artículo que lo decisivo de Capriles como comerciante político ocasional o estable es producto de los tiempos más remotos y mundialmente extendidos que han llevado a la humanidad y al planeta a su actual condición de miseria.

Capriles no es una individualidad política, forma parte del complejo mundo de conexiones que tiene la extrema derecha con las religiones que lo financian cuyo fenómeno radica en la peculiaridad individual de los comerciantes políticos destinados a ser políticos especuladores alquilando países, pensando siempre en los créditos para pagar gastos de campaña.

Especulador político porque pregona la filosofía de la avaricia, idea de una obligación que parte desde los intereses por los préstamos y que termina por afectar la ética política si la tuviese. Es una tremenda estupidez que cometen todos los políticos de derecha por el sueño de ser el títere principal de Washington. Con apariencia de honradez terminan prestando un idéntico servicio a la politiquería buscando lograr una estimulación general aparentando virtuosismo.

La campaña de Capriles Randonski está basada en el cálculo del capital, para eso integro las reservas petroleras a su cálculo político planificada en prestaciones personales como medio adquisitivo, de tal suerte que, en el balance final, el valor del petróleo calculado como riqueza valorable para su periodo de gobierno deberá exceder los prestamos de campaña empleados.

Es un acto de economía caprilista con tendencia al enriquecimiento, afán de lucro en el mayor grado posible y en toda circunstancia que ofrezca esa posibilidad objetiva utilizando incluso medios violentos. Esa adquisición tiene sus propias leyes orientadas a obtener una ganancia con el cambio de gobierno, ese es el concepto tan elemental y ambicioso, ese es el espíritu del capitalismo caprilista, ambición ilimitada, impulso irracional de lucro con el petróleo. Recurso ya orientado a pagar los préstamos de la extrema derecha.

Consecuencia esta inseparable del más estricto utilitarismo. Hipocresía del comerciante político, evidencia que las cosas no son tan sencillas cómo aparenta la campaña de Capriles; esta no revela lo comprometido que queda con la extrema derecha de la cual no podrá salir sin orquestar acciones desestabilizadoras contra Chávez en los próximos años. Proyecto estratégico de la oligarquía regional respaldada por EEUU para derrocar a Chávez, nos enseña que hay algo más que un candidato de oposición comprometido con la mafia de la extrema derecha por lo que le quede de vida útil.

Lo que pasa con Capriles pasa con muchos candidatos de derecha, piensan que solo en EEUU y en Europa, está el mejor modelo de democracia y que solo en occidente hay ciencia y tecnología, en el resto del mundo la ciencia es empírica y pobre las democracias. Los candidatos de derecha por su formación cultural consideran que fuera de EEUU y occidente no existe una ciencia jurídica racional porque ni en China, Rusia o en el Islam, las escuelas universitarias no tienen formación estrictamente dominante, pilar inevitable para sostener las clases sociales especializadas en mantener la desigualdad.

El discurso político de Capriles se acerca a Washington, conecta su discurso con la destrucción de lo ya establecido, persigue la catástrofe con una modernización dependiente del capital de los organismos crediticios, avanzada de las trasnacionales, y esta es la única garantía de Capriles para el desarrollo de Venezuela, su proyecto político es, como todo el, limitado, finito, pero, es la figura del nuevo proyecto de Washington con las oligarquías nacionales y regionales para deshacerse de Chávez, amén de quien llegue a la casa blanca.

Capriles es necesario para el nuevo proyecto geopolítico en Sudamérica, a pesar de su torpeza tienen que sostenerlo no solo por lo invertido sino para que no sea muy evidente el malestar posterior después de las primarias, eso lo hace parte para conectarlo con los nuevos diseños y con los nuevos lacayos para las nuevas geopolíticas en Medio Oriente, Norte de África y Pacifico central.


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