Chávez y Obama

Frederick Shack, considerado por el New York Time, como el economista más importante de USA, dice en su obra Economía de un planeta atiborrado, que los Estados Unidos de Norteamérica está obligado, por la sobrevivencia del planeta, a respetar la multipolaridad del poder y a mejorar su trato político, social y económico con América y África.

Quien lea esa obra entiende perfectamente el papel que debería jugar Obama, una vez reelecto Presidente de Gringolandia. No pueden los yanquis, a trocha y mocha, continuar imponiendo su voluntad hegemónica en los países bendecidos por Dios en materia de energía petrolera, gasífera y acuífera. Obama, pienso, debería estar anotado en esa partida. Porque de lo contrario su país entrará en un proceso de ebullición revolucionaria de padre y señor mío. Y los habitantes del planeta tierra podrían desaparecer ante una conflagración mundial. No olvidemos que ya en oportunidades anteriores la especie humana no existía.

Cuando Chávez le dijo a José Vicente este domingo (tremenda entrevista) que si fuera estadounidense votaría por Obama. Y que, a lo mejor, si Obama viviese en Barlovento votaría por él. Le estaba enviando un mensaje al mundo. Les estaba diciendo que la derecha gringa y la criolla perderían con él y con Obama. Y qué entonces pudiese surgir un nuevo entendimiento entre los gobiernos de Venezuela y USA. Eso fue lo que quiso decir el líder venezolano. Sin embargo, como era de esperarse, la prensa privada no le dio importancia a esa noticia. Ni bolsas que fueran.

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