Los guerreros del desierto otro 11-S

El  excelente trabajo hecho por el californiano Nakoula Baseley Nakoula, un presunto cristiano copto, destinado a provocar la ira islámica, no es ninguna  cuestión fortuita. Los guerreros del desierto o La inocencia de los musulmanes, película donde se ofende al profeta Mahoma y por supuesto al mundo islámico, es otra conspiración del imperio norteamericano y el sionismo internacional contra el Medio Oriente. Se trata sin temor a equivocarnos de otro 11S. Esta patraña forma parte del plan que tienen las mafias occidentales para cambiar el mapa de esa laboriosa región.

La muerte de Chris Stevens, embajador de Estados Unidos en Trípoli, quien estuvo al frente de la desestabilización en Libia, que culminó con el asesinato del líder Mohamar El Khadafi y otros dos empleados de la “embajada”, no es más que el pretexto que necesita el Pentágono y sus aliados para ocupar militarmente a Libia y desde allí arreciar la campaña contra los gobiernos incómodos para el proyecto hegemónico del imperio.

Los mercenarios que actualmente están desestabilizando Siria, con armamento sofisticado, son los mismos que hicieron el trabajo sucio en Libia. Por cierto la Hilary Clinton, que ha resultado peor que la Condolezza, con su sarcasmo característico en torno a la muerte del embajador en Trípoli, lo único que se le ocurrió fue exclamar: ¿Como pudo ocurrir eso en un país, que nosotros ayudamos a liberar, que salvamos del desastres? Buena salvación, gracias a la cual ese hasta hace poco pacífico, productivo y feliz país del norte de África, hoy día se ahoga en la sangre de su propia gente, como consecuencia de guerra civil, que EEUU y el sionismo internacional, con sus sicarios de la OTAN sembraron en esa nación al igual que en Irak, que junto a Afganistan fue invadido, con el aplauso de la comunidad internacional, gracias al  11S y las torres gemelas, sangrienta pantalla montada por George W Bush, para justificar la agresión en busca de petroleo seguro y barato.

Ahora es la basura mediática ésta que la produjo un señor condenado por delitos financieros en libertad bajo palabra, se supone que sin recursos económicos, como para rodar una película que costó varios millones de dólares. Porque de acuerdo a los testimonios de varios artistas que participaron en el rodaje, su nombre original fue: “Los Guerreros del desierto” y en ningún momento se denigró de Mahoma ni del Islam, tal como lo afirma Cyndi García, quien asegura, que en la cinta ponen en su boca, a través del doblaje, cosas que ella no dijo. La exhibición de ese vídeo, provocó la hecatombe en el mundo musulmán, en cuyos países han sido atacadas las sedes diplomáticas de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Esto lógicamente ha obligado al indefenso imperio a defenderse de las agresiones del “demonio” y ya despacharon para la costa de Libia sus juguetitos: USS Laboon y USS Mc Faul y a bordo un contingente de inocentes y humanistas “Marines”. Es el principio de la avanzada, para de carambola asegurar también la reelección del señor Barack Hussein Obama, que ha resultado ser el Premio Nobel de la Paz, padre de la guerra e invasiones criminales contra pueblos indefensos y en consecuencia, por ser más inteligente y dialéctico, que sus antecesores, los Bush, mucho más peligroso, que padre e hijo juntos.

Cuando hurgamos en la historia del imperio, como agresor, expoliador, con su plan hegemónico para someter al mundo, nos encontramos que siempre ha creado los escenarios para su intervención. Lo hizo en Cuba, para arrancarle la isla al imperio español y ocuparla militarmente en nombre de la libertad, lo hizo en Vietnam, para justificar la invasión y la división de ese país, lo hizo en Pearl Harbor, para justificar la criminal práctica de probar la efectividad de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, lo repitió con la torres gemelas y el mito de Osama Bin Laden, un terrorista entrenado por la CIA, para atacar a los soviéticos que mantenían ocupada a Afganistan y que luego de la caída de la URSS, lo utilizaron para sus patrañas contra el mundo árabe, hasta que ya no les servía para nada más  y acabaron con él, pisoteando la soberanía pakistaní. De suerte que a estas alturas, no se puede dudar de la intencionalidad que tiene el rodaje de esa película.

El imperio y el sionismo mundial, no han renunciado a su propósito de atacar y ocupar a Irán, para desde allí ejecutar su plan que tienen contra China, que resulta incómoda para ellos, no porque ideológicamente represente un peligro para el proyecto hegemónico, sino porque desde el punto de vista del mercado está resultando un competidor muy peligroso y una amenaza para el reinado del dólar.

Por eso la insistencia con Siria, para cuya agresión cuentan con la complicidad de Turquía y los países árabes vecinos, lacayos de occidente, a través de cuyas fronteras pasan mercenarios y armamento moderno que los imperialistas les proporcionan para bañar de sangre la geografía siria, de donde quieren sacar por incómodo a Bashar Al Assad. La mafia occidental , no habla sino de la necesidad de que el presidente Bashar deje el gobierno. Una vez Siria, bajo su control, el camino a Irán, queda expedito y el macabro plan se irá cumpliendo de acuerdo con los cálculos de las fuerzas imperiales y el sionismo mundial. Por eso no es temerario decir que la “inocente” película, que ahora es huérfana, porque nadie quiere asumir su paternidad, es otro 11S.

El autor es: Periodista

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